Ingresamos a la casa, de una nos fuimos a la habitación, todos andábamos en pro a mi bebé. Hadassa alzó los brazos para que la cargara, parece una loquita gateando por todos lados. A las escaleras me tocó ponerle hace unos meses rejas, así ella no se pone a bajarlas y subirlas, aunque el ejercicio no le haría daño, pero nos da miedo que baje rodando. —Mira a tu hermanito mi amor, ¿vas a amarlo y cuidarlo? Afirmó. Apenas estaba empezando a hablar, ni camina aún y ya tenemos al segundo. —La cesárea me duele, Dylan. —Ya le digo a Rafa. —La vi reír—. ¡Rafa! —Mi suegro desde la planta baja me miró —. Cata dice que le duele la cesárea. —Es normal, pero ya la miro. Salimos del cuarto mientras Rafael la revisaba. Mientras con Hadassa fui en busca de Rigoberto. —Hola, patrón. Felicidades

