Lucas detuvo el auto al frente de la casa de Coveñas, hace una semana fue el matrimonio de Cata y tres días fue la lectura del testamento de mi padre; nadie se esperaba lo ocurrido. A la mujer con quien nuestro padre vivía no le dejó nada. Y al hijo en camino se le debía hacer una prueba de ADN, si era nuestro hermano se le entregaría su herencia en dinero y un par de propiedades. Si no lo era ese dinero y casas se dividía en partes iguales para los nietos que lleguen. El resto de la herencia fue la mitad para mi madre, el otro para nosotros tres; sus hijos. Ni mi madre se esperaba eso, ni la nueva mujer de papá. Solo hasta ese momento nos enteramos de qué papá jamás firmó el divorcio; desde ese instante todo fue una locura. Y desde entonces mi madre se encuentra sumergida en una depresi

