Miré a la periodista amarillista. —Tengo entendido que quiere hacerme preguntas, hágalas, su opinión me tiene sin cuidado. En la mirada vi la ira. No tengo idea como llegaron a ese señor, tampoco me interesaba. —Es bastante grosero. Señor Miller, una imagen es la que muestra para sus seguidores y otra lo que es en realidad. —Lamento que mi sinceridad no le guste, la he manejado en todos los aspectos de mi vida. —Algo parecido a tu padre, cuando lo entrevisté fue muy sincero. —En primer lugar, no me compare con él. En su vida vuelva a cometer ese error. —La miré, hablé fuerte—. Si el señor que se encuentra en la cárcel fue tan sincero, ¿le dijo la razón por la cual fue condenad a la cárcel? —¡Es su padre!, un ser humano no debe olvidar quién le regaló la vida. «Cálmate Dylan»,

