Di mi salto de fe. Confié y aquí estaba, uniendo mi vida a mi vida. He hecho un esfuerzo grandísimo para no verme como un hombre llorón, pero la verdad era que el sentimiento era mayor, el volver a ser visto ante sus ojos, cómo su héroe de nuevo me ha conmovido demasiado. Cuando la vi caminar con los pajecitos, las damas y ella al fondo del brazo de Rafa, luciendo como una diosa, afianzando más el amor que le tengo, me tenía con los sentimientos al tope, han sido muchas emociones juntas. Como quisiera estar solos para poder hablar lo que me callé. El sacerdote continuó con la ceremonia, llegó el momento de nuestros votos. —Yo quiero decirlos primero. —Lucas le pasó el anillo, el responsable de entregarlos se había quedado dormido en los brazos de su padre. Nos pusimos frente a frente—.

