Cata me llamó a decirme que llevara ropa de mi Bodoquita, más bien tengo que llamarla Bodocota, mi hija era un masmelo, no le siento los huesitos de lo gordita que estaba. ¡Amo a mi hija! Hoy dormiremos en la casa de mis suegros para no despertar a Hadassa, y tienen razón. Voy con mi abuela a la finca las Reinas por la señora Rochi; mi abuela se quedará con Hadassa y la abuela Rochi a cuidar a Viviana. La señora Samanta se irá con nosotros a la clínica. Bajamos del carro, saludé a la abuela Rochi, estaba preocupada. —¿Qué pasa Rochi? —Le preguntó mi abuela. —Me asusta. —dije. —¡Ay mijo! ¡Qué Chila anda toda rara! Hasta anda pidiendo que inviten a todos a cenar porque ya la muerte la está rondando. —arrugué la frente. —¿Dónde se encuentra? —En todo el día se la ha pasado de la cocina

