Oscuridad parte 1

1297 Words
Capítulo 6 Natalia Ya no queda nada en mí, salvo la ira y un hueco vacío, solo quema desde dentro cualquier pensamiento racional. Nunca antes había experimentado esa sensación, esto es morir por dentro, ¿Y? me encanta, sentirme desprovista de todo autocontrol, si no me hubiera reprimido o dejado que otros me reprimieran, nada del pasado desde mi cautiverio hubiera sucedido, mi error y los are pagar, siento caer cada pedazo que él formó y ahora no hay nada que me sostenga. Soy libre. No hay quien me despierte de esos sueños que han empeorado con su ausencia. una mujer normal lloraría, yo despierto gritando, no por terror, si no por no tener control en mi conciencia, cuando cierro los ojos, la misma imagen me persigue como disco rayado, La sangre cubre su rostro, mancha el suelo, mis dedos jalan del gatillo y su cuerpo cae inerte, sin vida. A veces me habla. Me sonríe con malicia y me señala. Recordando el monstruo que soy, que así nací. Yo lo mate. Cada vez que veo a uno de ellos, solo le miro a él, su sangre siendo derramada, su cuerpo desaparecido y nadie, no me dicen ¿Donde esta? ¿Qué hicieron con él? Niegan, lloran y suplican que los deje vivir, incluso cuando nunca prometí hacer tal cosa. Natalia El vacío me espera. No estoy satisfecha, ni con los hombres que pasan entre mis sábanas, ni las mujeres que comparten sus caricias a mis ojos, obsesionada con la palabra venganza. Dos meses de buscar su cuerpo, de saber que ya no existe. Hay una tumba vacía esperando su cuerpo, porque ni las cenizas obtendremos, un padre muriendo de soledad y tristeza. Y eso basta como alimento. ir a EUA es lo mas facil del mundo, esos burócratas que me creen una terrorista, piensan que sus políticas corruptas. me detendrán, siempre hay forma de burlar el sistema. Ellos saben que soy yo. Ellos saben que me han cabreado y que estoy cazando los, haciendo las mismas preguntas sin respuestas. Matando los lentamente y dejándolos a la vista. Hector, Axel y Amar me temen, que no pararé hasta tenerlos en mis manos, querían guerra y yo quiero sus cabezas. Desaparecí durante un mes después del fiasco en el departamento de Victor. Volver a entrar a su edificio después de tres semanas, no me hace sentir extraña, es un ambiente familiar, sobre todo si es de noche, hacer la cosas sin que Daniel y Xiomara sigan preocupados “por mi salud” Me vuelven loca literalmente, pero con Víctor las conversaciones han sido solo para intercambiar información y lo he dejado con las intenciones de querer seguir hablando cortando la llamada en seco, sin despedidas, ni tiempo para bromas. A de mas sus coqueteos cuando dejó de intentar seducirlo me mantienen frustrada, en un principio me seguía el juego, pero después cambia repentinamente y me rechaza, tiene una forma de hacerlo que hace que lo deje pasar, eso no quita el hecho que me molesta que juegue sucio y después finja que no paso nada, no lo entiendo, estoy sentada en su escritorio, donde guarde mi paquete en un conducto, si algo sucedía , la Reina Roja estaría a salvo. Sujeté mi arma apoyándome en el escritorio, mis recientes heridas se habían abierto los puntos y no paraban de sangrar, pero al recibir los números de Víctor como alerta me hicieron moverme deprisa. La puerta de su oficina se abrió y entró “mi hombre” al despacho, enseguida noto mi presencia. -– No las enciendas – mi arma sonó en silencio para hacerle saber que estaba armada. – Reconozco tu aroma... creí que no volvería a verte. – vueltas que da la vida – encendí la luz del escritorio. – Estás herida – da un paso a mi, levanto mi mano sangrante – Shss, no estamos solos, pueden oírnos. Levantó el arma y disparó rozando su chaqueta, el asesino cae con jeringa en mano. – Te gusta ser la heroína ¿verdad? – mira al muerto – Ya es la segunda vez. – Tercera de hecho y de nada, te está gustando meterte en problemas, cada vez más frecuente, ¿Oh lo haces a propósito o tienes una seguridad de mierda? – Una seguridad de mierda, ya me conoces, solo para complacer a mis hermanos, se cuidar de mí sin... ellos. – ¿Deberías investigar más a fondo a tu personal? No creo que sea tu único enemigo y quizá tus queridos primos están sobornando a todos a tu alrededor. – Primero hay que revisar esos cortés. – Tienes algo que ellos quieren y que yo necesito más. – ¿Me piensa decir que es? – deslice un expediente en el escritorio, solo miro la primera hoja y fue al baño, regresó con un kit de primeros auxilios y se sentó frente a mi en su escritorio. – ¿Puedo? Le doy mi mano. – ¿Qué quieres con mi hermano? – Información – hacía falta ver su rostro que no quería complacerme tanto – En la 5ta hoja, línea 12, 4 de marzo del 2014 interceptaron una mercancía en la isla surit, 15 mega ordenadores, en los discos duros y la memorias madres, había escondido una bomba cibernética... necesito esos datos... Osea la ubicación de donde escondieron todo el equipo. – Solo eso. – No me interesa el resto – dije refiriéndome a la mercancía que tenían ahí, cosas ilegales – Pienso acabar con su red de prostitucion y esa bomba es parte de mi estrategia – sacó un hilo y aguja y comenzó a cerrar los puntos. su mano caliente era como una anestesia emocional, estaba concentrada en su tacto. – Necesitas un aliado... no podrás con ellos tu sola... recuerdas que también tengo algo personal con ellos. -– Me gusta hacerlo a mi forma. – Y .... ¿Piensas morir en el intento? – En algún momento voy a morir, me gusta acelerar el proceso – me corregi ante su expresión atónita, solo era una broma – Aun no – reí sin humor – Pero si caigo no pienso caer sin pelear... te lo aseguro... nadie sobrevivirá. – Estás furiosa... conozco ese sentimiento... pero creo que deberías pensar con claridad – termino con mi mano y limpio desinfectado mis raspones que subían por mi brazo – Condenarte sería darles la satisfacción de hacerles saber que te afectaron. – Quiero que lo sepan – tomó mi rostro de la barbilla y me sonrió. – ¿Dónde te metiste, estás hecha un asco? aunque me gusta tu lado malo, si aceptas podrás salvar todo lo que quieras... comida gratis y una cama con paredes seguras. – Con la palabra comida y mucho chocolate me atrapas – sonrió aún más. Ladee la cabeza, lejos de su contacto. – Chocolatera he... agreguemos vino a tu postre y tenemos trato. – Bien. Puedo lidiar contigo, chocolate – hice una pausa dramatica – Y mucho sexo. El se quedo inmovil unos segundos y despues solto una carcajada. – Nada de sexo señorita – me regaño como si fuera una niña traviesa. – ¿Estás seguro ? – Te recuerdo que tengo novia – fingió desinterés. – No soy celosa – rió aún más fuerte. – Eres una sirena interesante. Y tentadora, pero aunque me gustas no soy de los que son infiel. – Ella no es fiel. – No, pero mis relaciones nunca duran mucho, solo lo hago por mantenerme ocupado. – Eso suena mortalmente aburrido. – Así me gusta sirena. Haciendo caso omiso de su apodo, le lanze una de mis teléfonos protegidas con mi red segura. – Necesito recoger unas cosas de mi departamento. – Puedo llevarte. – No. Espera mi llamada – Hasta luego sirena.
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