UN ABRAZO Natalia Sabía que tenía razones para estar molesto; he sido una completa arpía. Sé que no tiene toda la culpa, ni mucho menos Víctor; las cosas pasan y no podía hacer nada... Ya había cobrado venganza por ese golpe y les devolví el mensaje claro: si entran a nuestro territorio, ustedes tienen más que perder. Doce almacenes con suministros de drogas y dinero perdido; eso le costó a la hermandad el ataque al club y más muertes, además de una baja considerable de aliados. Intimidarlos era una forma de decir «estás de nuestro lado o en nuestra contra». Los noticieros lo veían como una guerra sangrienta de bandas, pero la realidad era una pugna entre mafias y hermandades. Entré al despacho de Víctor en su sede mientras finalizaba un videochat. Me puse a su lado esperando a que ter

