—Archer —Grité mientras corría hacia él.
En cada paso que di no pude evitar pensar que lo que estaba por hacer, no quería elegir entre el príncipe encantador y Shrek, justo ahora me siento como Fiona (bonita), alegre tranquila y poderosa pero adormecida por lo que la sociedad dicta y lo que mi corazón cree que quiere.
—Archer, las niñas amarán tenerte en su fiesta.
—Jane, cariño, yo tengo un hijo al que ver y un trabajo, que apesta por cierto. —Me acerqué y le abracé con fuerza, le di un par de besos en la mejilla y me quedé ahí, apretando mis labios contra su mejilla mientras el acariciaba mi brazo.
—Volveré en julio, si necesitas algo antes...
—¿Julio?
—¡Julio! —Le miré con los ojos entre cerrados.
—¿Qué pasa en julio?
—Tendré un bebé — Le miré sorprendida y le abracé en son de felicitación, luego me puse a aplaudir.
No sentamos sobre la nieve a escuchar la historia entre él y Claudia su novia, ellos tenían algo cuando nosotros terminamos, todo el mundo habló de Claudia y Acher, luego insistí en volver y claramente Pamela y su embarazo ganaron, lo triste no fue mi pérdida, sino que ella y yo le servimos un enorme plato de confusión, una ilusión y para hacer peor ella trajo a un niño en medio de eso, lo buen, claramente es que estaban por unir ese amor con lo más sagrado.
—Felicidades —Dijo y me miró con algo de tristeza.
—¿Por?
—Has encontrado al amor de tu vida y yo he hecho lo mismo.
—No sé si le ame.
—Lo haces.
—¿Quieres ir por un café antes de que te vayas? —Le di un beso sobre los labios y me puse en pie. —es por los viejos tiempos.
—Jane, si me vas a besar al menos hazlo como te enseñé. —Me retó y le tomé de la cabeza con una enorme sonrisa en el rostro antes de besarle.
Le besé con fuerza, tomamos nuestros cabellos mientras dejábamos que nuestros labios, lenguas alientos, y dedos lucharan, pero al final acabamos sobre la nieve riendo como un par de estúpidos, nos encantaba besarnos así, pero no nos gustaba simplemente la sensación de los labios del otro.
Ingresé a mi casa y me encontré con Serena pegada en la ventana.
—Adam, está haciendo cannolis y ravioles.
—¿Adam?
—Sí, me dio permiso de decirle papá pero me gusta más Adam, además, me enseñará a jugar billar como a mis hermanos.
Fuimos a verles y todos estaban entretenidos en la habitación que era de Adrian, riendo y bebiendo como si nada, mientras Ada pintaba con sus crayones.
—¡Así de fácil se compran! ¿Cerveza, raviolis, cannolis, y billar? ¡Me decepcionan, me decepcionan! Sobre todo tú Patrick, tú el que me gritabas.
—¿Qué le pasó a tus labios? —preguntó Patrick. —¿Y tu labial?
—Ustedes ganan —Dije y él sonrió.
—Voy a revisar mi pasta.
Vi a mi esposo salir y miré a Serena con una enorme sonrisa en los labios, le miré a los ojos y salí de la habitación, caminé hacia la cocina.
—¿Él y cuántos más? —Le di una fuerte cachetada.
—No soy la misma, tengo dos hijas y soy el ejemplo de la casa.
—¿Cuántas veces se han acostado?
—Basta Adam, esta es mi casa y no temeré en botarte enfrente de tus hijos.
—Solo cuántas.
—Muchas.
—Bien, lo has logrado estoy celoso y me quedaré a vivir aquí.
—Claro príncipe. —dije y salí de la cocina a dormir a mi habitación.
En cuanto cerré los ojos pude recordar cómo se sintieron aquellos besos en la tarde, aquellas manos acariciando mi cuerpo, adoraba las sensaciones que ahora estaba imaginando por qué no podía estar a un centímetro de él sin tocarle siquiera sin poder dejar de pensar en cómo se siente mi cuerpo cerca del suyo.
—Mamá. —Escuché.
—Mamá, ¡hay un incendio corre!
—¡Jane! Nena, no es una broma —dijo Adam y me puse en pie.
Todos comenzaron a gritar para que saliera y abrí la puerta, Adam tenía a las niñas y Patrick me cargó hacia la puerta, cuando todos estuvimos fuera observando mi casa quemándose y miramos a Adam.
—Pensé que me ayudarías con la comida.
—Adam, esta es mi casa y se está quemando —Dije con tristeza, antes de empezar a llorar, no podía evitarlo, no podía evitar llorar mientras las llamas acababan con mi hogar, lo que construí, entonces me di cuenta de que Adam era fuego y yo madera.
Lo daños no fueron totales, como dijo el bombero "solo" la cocina y la sala habían sufrido daños, el resto de la casa estaba bien, le dejé con la persona responsable del incendio me acosté sobre la cama a mirar a mis asustadas hijas, les di varios besos mientras les cobijaba.
—¿Qué pasará con nuestros juguetes?
—Compraremos más princesa.
—¿Y mis hermanos?
—Tienen otras habitaciones y yo con ustedes.
Adam tocó la puerta y se acercó después de que Ada le permitiera ingresar, les dio la mano y comenzó a contarles como siempre había querido una niña, la niña de sus sueños parecida a la mujer perfecta, al amor de su vida y por eso quizá no habían nacido antes, porque él no me había encontrado a mí.
—Yo sé que me porto muy mal y tal vez prefieras a Ada, ¿pero me quieres?
—Las amo, a las tres, con locura y no volveré a irme cariño, no sin ti —Le dio un beso en la frente y otro a su hermana. Vi a mi hija derramar una lágrima y su padre cariñoso la limpió.
—Mami no fue culpa de Adam, yo empecé a jugar con el spry y la llama se hizo grande no pude apagarle, Adam me había regañado dos veces pero me volví a subir en el mueble y lo dañé.
Les vi quedar dormidas poco a poco, para variar Serena jugaba con sus dedos del pie y su hermana con el cabello de la otra, les volvía besar antes de lleva a Adam a la puerta.
—¿Estás enojada?
—Lo estoy. Espero que seas mejor papá que cocinero, porque tengo un viaje de negocios.
—Vamos a dormir.
—Buenas noches Adam, no dormiré contigo —Dije y cerré la puerta antes de que inventara algo más, me metí en medio de las chicas y Ada remplazó el cabello de su hermana por el mío, le di un corto beso antes de pegarlas más contra mi cuerpo.
Cuando desperté no estaban las niñas en mi cama, fui directo al baño y encontré una muda de ropa para mí, tomé una ducha y salí directo a la habitación contigua de la cual provenía el ruido.
—Buen día.
—¡Mami, despertaste! —gritó Ada y se lanzó sobre mí.
—Buen día, cariño —Respondí y besé sus mejillas. —Adam, los papeles te llegarán en la tarde —Avisé y negó con la cabeza.
—Sí, los de las vacaciones. ¿Cancún o el mediterráneo?
—Este mar está muerto, puedes irte con tus hijos, pero no cuentes conmigo ni con las niñas.
—Noooo, yo ya tengo traje de baño —Dijo Serena mientras modelaba su traje de dos piezas y un ula-ula
—Serena, buen día.
—Mami, ¡¡ula, ula, ú.lah!!
—Bien, tú irás con abuelo y tú igual.
—Jane. Por favor... —dijo Adrian suplicante. — sé que papá es medio idiota pero tú eres la que vale la pena.
—Tu padre se ha estado viendo con una de sus ex ¿Por qué no le invitan a ella?
—¿Es nuestra madre o la de Zack? —preguntó mi hijastro a su padre.
Cargué a ambas niñas mientras todos miraban a Kyle y Adam en su confrontación.