Marcha nupcial

1115 Words
Llegué a casa de mi madre y Allan, era un lugar pequeño para lo que se esperaría de ambos, pero, bonito con toda la clase y elegancia que les caracteriza. Me acerqué a la mesa y tomé asiento mientras mis hijas interrogaban a su abuela. Allan bajó y me dio una de sus carismáticas sonrisas antes de abrazarme.  —Adam está de vuelta.  —Quiere unas vacaciones familiares —Dijo mi madre porque ya lo había escuchado, miré en dirección a su pareja quien besaba las cabezas de mis hijas, ambas sonrieron y le devolvieron el beso con sonrisas y frutas en la boca.  —Ha dicho que si después de un mes juntos, en familia, quieres el divorcio te lo da. —Entonces él se acuesta con la zorra y yo tengo que prostituirme para él ¿Qué mierda se cree?  —Mamá, mierda y zorra son palabras feas. —Me recordó Serena.  —Sí cielo, lamento mi vocabulario. Siguió comiendo sus wuafles y me serví un vaso con tequila y limones.  —Mamá —dijo Ada y levantó la mano, deposité un par de besos sobre su mejilla y sonrojada me recordó: — Es temprano para beber.  —Vayan a ver dibujos —Ordené y mi madre le dio una sonrisa a sus nietas mientras mi suegro reía.  No y tenía las cosas claras, él pretendía ser tan arrogante e incoherente como para poder aceptar que yo soy su esposa, y no siento lo mismo, le amo, me derrito ante sus caricias y me encanta verle con mis hijas, pero no quiero seguir casada con él.  Siento que no puedo hacerlo, que no debo ser la persona que se queda después de tantos desplantes, porque no importa que no se quede, que hubiese mujeres en su pasado y que me hubiese hecho a un lado cuando más me necesitaba, que no estuviese en mi parto o que sometiera a una gigante crisis a nuestra familia; Adam era el hombre al que elegí, pero no quería tener más en mi vida, porque las razones que me unían a él se habían esfumado y me reencontré con mi carrera, encontré a personas que me aman con locura, he amado con todo mi corazón, en mi cuerpo no hay frío ni dolor porque no tengo tiempo para ello hay tanto que hacer en mi vida, tantos campos completos dentro de mí que no tenía tiempo para pensar en personas estúpidas.  Discutí con el padre del extraño hombre con el cual me casé durante una hora y terminé perdiendo, pasaría un mes y dos semanas con mi esposo, sus hijos y mis hijas en una pequeña casa en la cual compartiremos cama a cambio del negocio, y la custodia completa de mis hijas, me vendo barato.  Salí de la oficina y caminé en dirección a la sala de juegos que mi madre había hecho para sus nietas, las niñas estaban jugando a la cocinita muy aplicadas lavando trastes y preparando el té.  Sonreí y me acerqué a la mesa, Ada me invitó a tomar asiento y le di un beso mientras tomaba asiento y dije: —Las amo.  —Te amamos —Dijeron y me abrazaron.  —Mami, volverá y jugaremos hasta la hora de dormir. —Amabas comenzaron a inventar la lista de juegos que pondríamos en práctica en al menos dos horas antes de la hora de dormir, las escuché feliz. —¡Adam! —Serena se soltó de mi abrazo y saltó hacia su padre.  —Traigo dos hermosas muñecas y vestidos. ¿Quién quiere jugar? —¡Mi hermanita! ¡Mi hermanita y yo! —dijo Serena quien daba saltitos de emoción.  —Jugarán todo el día e irán por helado.  —Oye, Adam si eres el papá de mis hermanos no se supone que eres el mío.  —Sí y me pueden llamar papá también. —No creo, no somos tan amigos. —Explicó Serna y tomó ambas muñecas.  —¡Qué se diviertan! —Recordé que eran hiperactivas. — Adam, Coca-Cola y galletas de jengibre —Le di un beso sobre los labios y salí.  Pasé todo el día preocupada, sabía que ambas se volverían locas y Serena podía ser la peor pesadilla del universo en su estado normal pero gasificada... incluso Ada era peligrosa; hablaba y reía, eso era demasiado... dolor de cabeza.  La culpabilidad me estaba matando y hablé con Mer al respecto, sobre las manipulaciones, la locura, el dolor, la casa, las niñas y mi trampa mortal, ella se rió de lo inmadura que puedo llegar a ser.  —¿Recuerdas que pasa hoy en la noche?  — ¿Te ha llamado? —preguntó de vuelta. —Aún no.  —Jane, tienes un buen esposo, él es una persona fantástica —solo sé que me dijo lo que no quería escuchar por parte de mi mejor amiga: >.  Finalicé la llamada y recibí el último documento del día, lo leí con atención y decidí no firmarlo hasta el día siguiente porque había que discutir las cláusulas  —Jane, lo tenemos todo listo.  —Gracias —Dije y me despedí de mi secretaria.  Miré a Adam ingresar al set de oficinas con mis hijas las cuales estaban completamente sonrientes e inquietas, Serena estaba cargada y movía su cabeza rápidamente hacia los lados, Ada jalaba el brazo de Luthor como si fuese la correa de un caballo lo que llevaba.  Cuando vi a las niñas y a Adam, completamente despeinado y agotado, tomé a Ada y le di un abrazo fuerte, mientras algunos saludaban a mi esposo y mi otra hija.  —¡Mami, estoy con muchas ganas de brincar! —¿Sí?, vamos a bañarnos.  —¡Nooo!... falta el helado. —Recordó Ada y Adam negó con la cabeza. —Otro día. Mamá no quiere que coman dulces por el resto del mes.  Los cuatro salimos del lugar y nos metimos en el auto, Adam se quedó en silencio gran parte del camino y me miró durante unos segundos.  — ¿Creerías en mí durante dos minutos?  —Medio, eso significa 30 segundos.  —No he estado con nadie, estuve enfermo y te amo. —Dijo y tomó mi mano. —Ahora, nunca olvidaré que no es bueno lo de la Coca- Cola y el jengibre.  Las llevamos a dentro de la habitación y no encontré a casi nadie, Zack en la cama, Karl al parecer fuera, Kyle en su teléfono, Patrick, Drake y Adrian probablemente trabajando, pero llegarían pronto y las más pequeñas fueron directo a correr.  —Ey Jane, —Preguntó Kyle. — ¿Verónica puede venir?  —¿La niña a la que usas? —No la uso, —Declaró. — somos amigos.  —¡Ella gusta de ti! y esto no es un hotel, será mejor que vayas...  —Su padre... ¡bien! Le desagrado.  —¿Por qué le desagradas? —preguntó Ada mientras corría alrededor de su hermano.  —No sé.  —¿Cómo sabes que le desagradas? —preguntó de nuevo.  —Él... ¿me insulta?  —Mamá hoy dijo dos palabras feas; zorra y mierda.  —¿A quién insultabas? —preguntó Kyle con el labio roto.  Me enloquecí y fui por hielo del mini bar, se lo puse encima y en la ceja mientras su padre y hermanos le interrogaban.  —Me casé familia. —Todos dejamos de mirar a Kyle y posamos nuestras miradas sobre uno de los tres mayores. 
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