Capitulo III "Confrontación"

2112 Words
POV: Chloe. —No sabía que tenía que avisarte cada uno de mis movimientos — contestó Tyler con una sonrisa bastante burlona y realmente molesta — la he invitado porque ella me ha regalado una pintura, es una manera de agradecerle, además tampoco me has dicho que la ibas a invitar. —Sabes muy bien que ella me gusta — la confesión de Esteban me pareció tan repentina y abrupta que no sabía si finalmente huir o quedarme y fingir que era una estatua. —¡Felicidades! — dijo Tyler mientras aplaudía — ¿Y eso qué tiene que ver? ella ni siquiera quiere estar aquí contigo. —Eso es un buen punto, un muy buen punto — interrumpí en la conversación. —Está bien, señorita. Si le parece tan desagradable mi presencia entonces me retiro — expuso Esteban para luego retirarse de la conversación. —Esteban está muy alterado ¿estará teniendo un problema de drogas? — preguntó la señora Aura mientras miraba en dirección hacia donde el muchacho se había ido — pobrecito. —No está en drogas, abuela. Sabes que siempre ha sido un malcriado, hay cosas que simplemente no cambian — contestó Tyler con un tono que me daba a entender que ni siquiera le importaba lo que había sucedido, bueno después de todo parecía ser el más frío de los cinco chicos que habían ido aquel día por mi pintura. —Tienes razón, hijo. Es que su padre era igual que él, solía ser el terror del vecindario — la señora Aura parecía tener una gran relación con su nieto — bueno, me retiro, debo atender a los otros invitados. Fue un gusto conocerla, señorita Manet, sería para mí un placer poder conversar con usted en un ambiente más calmado y con menos hormonas. Esta señora era muy ocurrente, ojalá fuese mi abuela, con razón tenía tanto éxito. Podía vender lo que fuese, si vendiera pan de hace cinco se le agotaría, estoy segura de ello. —El placer fue todo mío, señora. Yo también espero volver a verla — dije despidiendome de ella para luego verla perderse entre los invitados. —¿Esto significa que serás mi acompañante? — preguntó Tyler con un tono bastante tímido. —¿Ves a alguien más que me haya invitado a tu alrededor? — el muy tonto comenzó a mirar hacia los lados, así que preferí terminar con su tortura — sí, seré su acompañante esta noche pero no espere mucho de mí, mis modales son pésimos y tengo boca de marinero, digo más groserías en un día de las que puedo contar. —¿Pero sabe bailar? — preguntó él enarcando una ceja. —Si, sé bailar — contesté confundida. —Entonces lo demás no importa. Nos dirigimos hacia la pista de baile, estaba sonando una canción lenta, no entiendo porqué en estos lugares no pueden poner música urbana, sería mucho mejor para mí, lo mío es mover el cuerpo de verdad, no estar abrazada a alguien mientras damos vueltas. —Esta música es un poco aburrida para una fiesta ¿no crees? — comenté mientras colocaba mi mano en su pecho e iniciabamos el baile. —No sé a qué tipos de fiestas sueles acudir pero en estas debes conformarte con un baile lento — respondió él mirándome a los ojos. —Suelo ir a fiestas divertidas — contesté con una sonrisa de orgullo. —De igual manera no creo que el vestido que llevas esta noche te permita moverte mucho — respondió dirigiendo una breve mirada a mi vestimenta. —Me muevo mucho mejor cuando no lo llevo puesto — susurré en su oído. —Sí, es justamente lo que acabo de decir, si llevaras ropa más cómoda quizás podrías moverte mejor pero aquí no sirve de nada porque la música es aburrida así que puedes vestirte de esta manera porque no es necesario que te muevas tanto — no pude contener la risa, él era más inocente de lo que creía, me causaba un poco de ternura. —¿Podemos ir a alguna habitación para descansar? — pregunté mirándolo directamente a los ojos. —Claro, acompáñame. Tyler me tomó de la mano y comenzó a caminar, ambos nos dirigimos hasta una habitación, era muy hermosa, tenía elegantes adornos y la cama era gigantesca. —Puedes ponerte cómoda si gustas — sugirió él al mismo tiempo que se sentaba en una silla. Me acerqué hacia él y me senté en sus piernas, él me miró a los ojos con cierta confusión. —¿Qué haces? — preguntó demostrando que efectivamente se encontraba confundido. —Me pongo cómoda — contesté en voz baja, acercándome hacia él. No esperé ni un solo minuto más y planté un beso en sus labios, se sentían muy bien pero él no reaccionaba, no devolvía el beso. —¿Qué sucede? ¿Nos quieres esto? — pregunté. —Ni siquiera sé que es esto — respondió él mirando hacia abajo. —¿No quieres que te bese? — cuestioné tomándolo por la barbilla para levantar su rostro. —No sabría cómo decirle sin que suene tonto — su respuesta vino acompañada de una risita que hizo sentir confundida. —Pues, es mejor que lo digas, no importa que tan tonto suena, me gustaría tener una respuesta — ya en este punto me encontraba un poco molestaba. —Pues, acabo de dar mi primer beso y siento que no ha sido muy bueno — él lo decía mientras se reía, lo cual me hizo sentir mucho más apenada. Me levanté inmediatamente alejándome de él, no sabía dónde esconderme pero mis mejillas comenzaron a sentirse tibias, como si me estuviera sonrojando, hace mucho que no tenía esta sensación. —Lo lamento mucho, en serio espero que puedas creerme — comencé casi a rogarle que me disculpara por besarlo, aunque ahora que lo pensaba también me había sentado en sus piernas, seguramente ahora me veía una mujer vulgar y cualquiera, iba a llevar mi carrera de la cima a la tumba por culpa de esto. —No te preocupes, fue malo de mi parte, tú lo hacías muy bien — parecía que se estaba burlando pero es que no sabía qué creer de él, no era el típico chico al que estaba acostumbrada a besar, era muy diferente. —Creí que me habías traído hasta este lugar para tener sexo, creí que esto era lo que querías. —No, no quiero tener sexo contigo — esas palabras fueron la cúspide para mí vergüenza, se iba a ver muy extraño si salía corriendo de aquí y luego lo veían a él, quizás iban a pensar que se propasó conmigo y viendolo de cierta manera había sido al revés. —En serio lo lamento, creo que será mejor que me vaya — sugerí con cierta vergüenza pero bueno ¿quién no estaría así en mi lugar? solo imaginen la escena e imaginen que esto les sucede a ustedes y no a mí, que ojalá no me hubiese sucedido a mí. —No, no quiero que te vayas — se apresuró a responder Tyler — si quieres irte está bien pero a mí me gustaría que te quedaras aquí conmigo, justo ahora eres más parecida a tu pintura que nunca, te ves muy linda. —¿Crees que soy linda pero no quieres tener sexo conmigo? — pregunté aún perpleja. —Sí — respondió él con confianza, podía notarlo seguro de su respuesta. —Eres muy raro — comenté con cierta incomodidad. —¿Yo soy raro? — preguntó él devuelta — tú te acabas de sentar en mis piernas y me has besado solo porque sí, encima de todo eso el día que te conocí me has regalado una pintura que pudimos haberte comprado en Miles de dólares. —No creas que tengo una obsesión contigo ni nada por el estilo, te dí la pintura porque sentí que realmente ibas a cuidarla. —Y eso hago — interrumpió él rápidamente mientras sonreía — estoy cuidando una parte de tí. Realmente estaba muriendo por volver a verte. —¿Realmente fuí tu primer beso? — pregunté de manera seria. Él solo asintió con la cabeza y algo me decía que estaba siendo sincero conmigo, él ya estaba bastante mayor, me resultaba muy extraño, sobretodo porque era uno de los hombres más hermosos que había visto en mi vida. —Lamento que haya sido conmigo — comenté con una sonrisa un poco triste. —Yo no — replicó él con confianza. —¿Por qué tú no? — pregunté un tanto desubicada. —No lo sé, algo en mí me dice que serás parte importante de mi vida — sus palabras me hicieron sentir helada aunque al mismo tiempo me daban cierta confianza, cierta motivación. —Lo siento, no soy del tipo de mujer que se queda cuando todo termina, soy más de las que te dejan solo en la cama y no vuelven a llamar, siento que soy del tipo de mujer que todo hombre desearía, de esas que no molestan — mis palabras eran sinceras, sabía que al decirle esto todas sus ilusiones se irían por la borda y ambos podríamos continuar con nuestras vidas como lo veníamos haciendo hasta ahora. —Creo que yo te desearía por razones muy diferentes — replicó él con su tono ya acostumbrado, se levantó de la cama y se acercó a mí lentamente. —¿Cuáles son tus razones? — pregunté con la mirada altiva. —No lo sé, aún debo descubrirlas — respondió él mientras se reía. —Estás loco — repliqué inmediatamente con seriedad. —Una de mis razones ahora es bastante clara — comentó él mientras me miraba a ojos y me perdí en colo azúl que estos tenían, me quedé atrapada en esa profunda burbuja oceánica. —¿Cuál es? — cuestioné embelesada. —Yo voy a ser el hombre que te encuentre en la cama cuando se despierte. Lo que acababa de decir me había dejado sin palabras, trataba de responder pero no podía. —Vas a fallar — dije finalmente. —¿Eso crees? —Si, lo creo firmemente. —Esperemos a que el tiempo pase, ya veremos lo que trae — citó él con gran astucia. —Eso es de Gabriel García Márquez — señalé con una sonrisa. —Cuando comiences a sentir mariposas amarillas en tu estómago entonces me habré convertido en uno de sus personajes, puedes llamarme Mauricio Babilonia cuando eso suceda. —Ese amor terminó en tragedia — comenté sin poder contener la risa, por eso nunca creo en intelectuales baratos. —Lo sé pero nosotros vamos a cambiar la historia. —Adiós, Tyler — me despedí de manera formal, era lo menos que podía hacer por alguien que me había regalado un buen momento para recordar. —Hasta luego, Señorita Manet — en cada una de sus respuesta podía visualizar la misma intención, tengo que admitir que al menos para eso sí tenía un gran Don, para ser sumamente insoportable. Me quité uno de mis tacones y lo coloqué en en el suelo, frente a él, solo nos dedicamos una mirada más y salí del edificio, en la parte de afuera se encontraban algunos paparazzi, reporteros que esperaban a que alguien realmente importante saliera pero como no sucedía decidieron ir por mí. —¿Cuál es su nombre, señorita? — preguntó un hombre de piel trigueña con un micrófono en sus manos. —Mi nombre es Chloe Manet — respondí. —¿No es usted la señorita de la pintura "Idilio" obra misma que fue cotizada en un alto precio? Su pregunta me hizo reír un poco, a esta gente solo eso les interesa. —Sí, soy yo — contesté. —Hay quienes consideran que su obra no es tan magnífica como la pintaron y que solo la están sobre valorando porque es usted bonita y tiene buenos contactos ¿es eso cierto? — el hombre solo hacia su trabajo, así que yo respondería por el mío. —Es eso cierto, yo soy maravillosa — contesté sonriente. —¿Y su pintura? — insistió él. —Hay quienes piensan que es una obra maestra y hay quienes consideran que un niño del jardín de infancia podría haberlo echo mejor, ambos están en lo correcto y me siento orgullosa de ello, porque mi arte ha logrado causar una impresión en las personas, dígase negativa o positiva pero transmite. —¿Y porqué lleva puesto un solo tacón? — preguntó otra entrevistadora. —Porque yo soy el arte que se esconde detrás de mis obras y he dejado una parte de mí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD