Descubriendo más de tí

3291 Words
Los días en la florería seguían su curso. Y, Alessandro seguía llevando paquetes a la florería. Ya se había topado con Kate desde temprano últimamente. La chica pensó que él no se había percatado de su existencia en todo ese tiempo, ya volteaba y la saludaba con un habitual “Buenos días” ¿Hacía cuanto había notado su presencia? Y, el atractivo joven realizaba sus entregas correspondientes; aunque, ya conocían su nombre. Y, siempre se limitaba a darle el mismo gesto amable y cortes. —Vaya, que ese chico te alegra el día —¿Qué?— —Cuando ese chico viene te pones así—Lily hizo una sonrisa, como personaje de película de terror— Se extiende así —¡Estás imaginando cosas! Yo sonrió de manera normal. Creo que soy una persona muy amable ¿O, no? —Pero, más cuando él entra… —No te niego que me agrada… Ale es… —¿Ale? ¿Por qué, sabes el diminutivo de su nombre? —Me lo mencionó —Pues, a mí no. Ni a Beth, ni a nadie cuando viene a entregar un paquete. —Sólo se hace su trabajo. Converse un poco con él ¿Qué tiene eso de raro? —Que con nosotras no dice más que lo mismo de siempre: ¡Paquete para la love flowers! O ¡Paquete para la señora Fields! ¡Firme aquí, por favor! ¡Aquí, tiene! ¡Gracias!— Dijo, imitando un tono de voz gracioso masculino —¿Cómo va a decírselos? ¡Si, sólo lo saludan, reciben el paquete, firman y se va! —¿Y, porqué a ti si te lo dijo? ¿Porqué, conversas un poco con él de vez en cuando? —¿Tiene algo de malo? ¡A veces tú también conservas con los clientes! ¡Beth, lo hace! ¡Yo lo hago! ¡O, cualquiera de nosotros! —¡Pero, a nosotras no nos gusta ninguno de los clientes! ¡En cambio él a ti si te gusta! —¿Tanto se me nota? —Si— La chica levantó los labios— ¿Y, no se han visto en un lugar que no sea la florería? ¿No han ido a comer, al cine o algo diferente? —No —¿Y, porque no lo invitas? —Ni siquiera sé, si tiene novia —¿No sabes eso? —No. —¿Tienes su número? —¿Por qué lo tendría? —¿A estas alturas no lo tienes? —¡Por favor, Lily! ¡No, es como que seamos amigos! ¡Sólo, somos conocidos! — Dijo, un poco alterada —¿Porqué, no se los has pedido? —Es que… No tengo la suficiente confianza. —¿Porqué? —Ha pasado mucho desde la última vez que alguien me gusto… Incluso de mi última cita— Le dijo con una mirada triste— ¡No, tengo el valor para ir más allá? ¿Para qué? —Kate, lo dices como sino tuvieras derecho a tener una relación —¡Me encantaría tener una relación! Pero, no sé si estoy lista para volver a amar a alguien… Aún no supero lo que paso— Le dijo con tristeza —Kate… —Sabes que eso aún me pesa… Quizás, él no quiera a una chica con traumas ¡Quizás, nadie! —Kate… —¡Ya ustedes han hecho suficiente con escucharme, y apoyarme! —Sabes que no es una molestia. Yo estoy dispuesta a escucharte, siempre que tú quieras. —Tenemos que hacer ese arreglo— Le cambio el tema— Debe llevar margaritas, rosas rojas… —Bien… Para la chica con flequillo, era difícil hablar de eso que atormentaba su corazón. Siguieron pasando los días, y Alessandro ya no se asomó. Ni siquiera lo había visto ni en las calles. Incluso se quedaba desayunando algo cerca, y después de 2 semanas ya no paso. Quizás podía ser algo tonto; pero, le hacía mucha falta verlo. Incluso empezó a extrañar su presencia. Cada vez que alguien entraba su vista se fijaba en la puerta, para ver si entraba. Lily, y Beth notaron. —Beth, ¿Te molesta si falto mañana? Tengo que hacer tarea— Dijo la rubia, mientras colocaba unas lilas en un jarrón. —No, adelante. —Nos vemos mañana— La chica salió. Camino directo a su casa, y de inmediato se puso frente al computador. Había olvidado hacer su tarea. Paso toda la noche despierta, terminando lo que debía mandar ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- —Buenos días— Entró el chico de mensajería —Alessandro— Lo saludó Lily— ¿Para quién es el paquete? —Love Flowers La chica se acercó, leyó la forma y firmo. Éll no pudo evitar buscar con la mirada a la rubia. —¿Y, como va todo? —Bien, supongo— Notó donde estaba su vista —¿Y, Kate? —No vino hoy. Está estudiando —Oh, no sabía que estudiaba. —¿No lo sabías? —¿Estará, mañana? —Preguntó curioso —Quizás, ¿Por qué, preguntas por ella? —Lo siento… Quizás pienses que soy un metiche, o… —¿Por qué no la llamas, y le preguntas cómo está? —No tengo su número de celular —¿Lo quieres? Yo lo tengo… —No… Quizás, ella no quiere que lo tenga. —Quizás, le guste escucharte —Bueno. No somos tan amigos… —Por favor. Le alegrara escuchar tu voz— Anotó el número en un papel —¿Segura, que puedes dármelo? —Si. Yo sé que le alegrara saber de tí. —Me da un poco de pena… —Que no te dé— Le dijo con una sonrisa. La puerta se abrió dejando ver a 3 mujeres— Debo trabajar. Gracias, por el paquete El chico tomó la forma, y vio el número de papel en la mano. Ya tenía rato que había notado a la rubia, mientras caminaba en la calle. Le había parecido una chica muy bonita; pero, no había un motivo para hablarle hasta que aquel día casi la atropella ese camión. Fue a la compañía donde trabaja, y realizo las demás entregas que debía llevar. Al terminar su jornada laboral empezó a preguntarse si debía marcarle a la chica o no. La realidad era que le gustaba, y aunque habían sido pequeñas charlas las había disfrutado. Durante una hora y media observo el papel, decidiéndose si debía llamar o no. Por su cabeza pasaba la idea en que se asustaría, o si ella querría hablar con él. Finalmente se animó a marcar —Hola— Escuchó su voz —Hola, ¿Kate? —Si— —Te habla Ale— —¿Ale?— Parecía sorprendida por la llamada —Si. El chico de mensajería… —Lo sé ¿Cómo estás?— Notó la ligera energía en su voz —Estoy bien, ¿Y, tú? —Bien, también. Aunque algo cansado —¿Cómo, conseguiste mi número?— —Tu amiga la de la florería… —¿Cuál de todas? —La de cabello n***o, y alborotado —Lily. —¿Te molesta que me lo haya dado? —¡No! Claro, que no… Me alegra mucho escuchar tu voz —Me dijo que tenías tarea —Si. Mucha. — ¿Estuvo mal? —Creo, que la hice bien— —No hablaba de tus deberes. —No, ¿Te dijo algo más?— Entendió que se refería a la información que su amiga le brindó. Sólo pidió internamente, que no le dijera algo de más —Sólo, que no habías ido hoy Suspiró aliviada La plática siguió fluyendo con relativa confianza. Ambos hablaron de su día, de algunos gustos y otra vez cosas. Hablaron 3 horas seguidas. Alessandro miró el reloj, y supo que tenía que cortar. Si no se desvelaría, y probablemente chocaría su moto. —Kate. Ya tengo que irme a dormir. —Es cierto. Ya es tarde ¡No, me había fijado de la hora! —Ni yo. No sentí las horas al hablar contigo— Dijo, en un susurro— Nos vemos, otro día. Y, este es mi número —Lo guardare— Hubo un silencio entre los 2. —Buenas noches— Cortó ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Al día siguiente la rubia fue a su trabajo, y observó a su amiga que estaba leyendo una revista en el mostrador. —Buenos días —Buenos días, Lily —¿Porqué, me ves así? —Alessandro llamó anoche —¿Así? —Dijo, que tú le habías dado mi número— Colocó su mano derecha en su cintura —Si— —¡Gracias!— Le dijo abrazándola —Sabía, que te alegraría. Cuéntame, ¿De que hablaron? —Pues de nuestro día, nuestros gustos, del trabajo… Pero, era como si tuviéramos la plática más interesante de este mundo—Suspiró embelesada —Vino ayer, y lo primero que hizo fue preguntar por ti —¿¡En serio!?— Preguntó emocionada —¡Por eso le di tu numero! —¡Y, justamente tenía que venir ayer!— Apretó los dientes con frustración —Pero, tuvo una ventaja: Ya sabes cómo contactarlo. —¡Es cierto! ¡No, lo había pensado así! — Las 2 se tomaron de las manos, y chillaron emocionadas como si fueran unas niñas El día siguió tranquilo. Pero, Kate observaba su celular por varios momentos, riéndose, y escribiendo. Sus amigos se sorprendieron, ya que ella no sacaba el aparato muy a menudo en horas de trabajo. En los días siguientes siguió así. Hasta que finalmente quedó en verse con Alessandro una noche. Ella no era de usar trajes formales. Pero, con su pago del mes se compró un vestido muy elegante. El chico había insistido en pasar a traerla; pero, prefirió ir directo al restaurante. Era un lugar muy fino, y elegante. El anfitrión le pregunto si tenía mesa, y la llevaron donde él. Que estaba con un smoking n***o elegante —Buenas noches— —Buenas noches— Ella le sonrió —¡Te ves hermosa! — Admiró el vestido verde corto, y elegante que llevaba con unos tacones del mismo color, aunque más sencillos —Gracias, ¡Tú, estás muy apuesto esta noche! —Permíteme— Jaló la silla para ella. —Gracias— Se dio cuenta de inmediato que era un caballero. Llegó un mesero preguntando que deseaban ordenar. Lo vio con vergüenza, al ver os precios. —Pide lo que quieras— Le dio la confianza. —¿Y, como van tus estudios? —Pues bien —¿En qué carrera estás? —Ninguna— Le dijo ella —Estoy terminando la secundaria… No pude terminarla hace años, y lo hago por línea— Confesó avergonzada— Por circunstancias de la vida no pude terminarla en mi adolescencia. —Es admirable que continúes tus estudios —A mí honestamente me da algo de vergüenza —¿Qué edad tienes? —21 —Eres joven ¿Cuánto te falta para graduarte? —Año y medio —Es poco. Quizás, pronto seas una universitaria —Quizás. No lo había considerado —Su orden— Apareció el mesero —Gracias— Dijeron al mismo tiempo. Y, el mesero llevo una botella de vino sirviéndoles en sus copas. Kate probó, y se le hizo dulce el sabor —¿Y, tú que edad tienes? —24— —¿Y, como vas con la carrera? —Me falta un año para graduarme. —Oye, eso es genial— Llevó un pedazo de carne a su boca. Disfrutaron de la cena, y fueron a un parque donde había un espectáculo de fuegos artificiales. —¡Son hermosos! —Ella observaba las luces en el cielo. —Dicen que si cierras tus ojos, y pides un deseo se hará realidad —¿No es con las estrellas fugaces? —También con fuegos artificiales. —No sabía eso. —¿Qué, te parece si pedimos un deseo? —Claro—Cerraron sus ojos, y pidieron ese deseo —Deseo no volver a estar sola— Dijo, ella en un susurro con mucha intensidad. El chico alcanzó a escucharla, y algo lo removió. Ella abrió los ojos, y sin poder evitarlo se dieron un beso. Se estuvieron besando un rato en el pasto. —Ya debo ir a casa— Le dijo él en un susurro —Por favor, quédate ¡Sólo, un poco más! —Puso sus brazos alrededor de su cuello— ¡Que dure un poco más! —Bien— Se mantuvieron con sus frentes pegadas, y volvieron a besarse de nuevo. —¿Te acompaño a tu casa? —No, yo puedo volver sola— Dijo, parando un taxi —Ale… Lo de hace… —No. Yo te pido una disculpa, es que me deje llevar… —No sé si tienes novia —No tengo novia… —¿De veras? —Kate, si la tuviera no te hubiera besado ni te habría traído en un plan romántico… Pero, soy un idiota no pregunte si tú… —No tengo novio— Le aclaró ella. —¿No? —No—Le sonrió ella— ¿No te lo dijo, Lily? —Nunca se me ocurrió preguntar eso— —Nos vemos pronto— La chica de vestido verde se subió al taxi. Cuando el taxi arrancó, ella se tocó los labios. Regreso a su casa, y la soledad ya no se sintió tan pesada. Toda la noche pensó en él. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- —Buenos días— Lily estaba en la calle —Buenos días, ¡No sabía que trabajas tan temprano! — Le dijo la chica de piel oscura —¡Yo si sabía que ustedes trabajan temprano! —Supe que saliste con Kate —Si. —¿y, Qué tal? —Increíble— Le confesó él. —Pero, algo que ella dijo… No, más bien que pidió —¿Y, qué fue? — Se cruzó de brazos —No volver a estar sola —¿Te contó? —¿Contarme? —No me corresponde—Dijo, pensándolo mejor —Por favor… —Ella te dirá— Quiso seguir su camino, pero el brazo de él le impidió caminar —Por favor. —Sé a qué se refiere. Hablaba de sus padres —¿Sus padres? —Murieron en un accidente hace algunos años. —¿Qué? —Y, Kate no la ha tenido fácil. Cuando llegó a trabajar en ocasiones lloraba de la nada, se ponía triste, y todos la consolábamos. —Dios mío. —Quizás, a eso se refería. —¿Y, no tiene a más parientes? —A nadie consanguíneo. Nosotros somos su familia ¿Quieres, tú también ser parte de esa familia? Él asintió con la cabeza. Lily fue al trabajo. Como supuso la chica le contó lo que paso —¡Te juro que sentí que ese beso fue mágico! ¡Fue tocar el cielo! — Le dijo con emoción —¿Él te gusta? —Creo, que podría llegar a enamorarme de él. Los días pasaron, y ellos empezaron a salir con más frecuencia. Y, hablaban mucho. También ya Kate no iba a comer como casi siempre con sus amigos. Sino, que se la pasaba con Alessandro. Tenían más citas, se enviaban mensajes, y se llamaban en sus ratos libres Lo de los besos no había vuelto a pasar después de 6 meses. Pero, una noche en la que estaban en el cine viendo una película romántica se dejaron llevar, y la magia surgió de nuevo. Había chispas, y siguieron besándose hasta que se quedaron sin aire. Y, la película había terminado. —Ale— —Kate, ¡Eres, preciosa! —¡En este tiempo…—Seguía tomando aire— …te has convertido en una persona muy importante para mí! —Y, tú para mí— Él también respiraba agitado— ¡No, puedo sacarte de mi cabeza! —Yo tampoco —¿Te gustaría ser mi novia? Eso la hizo borrar su sonrisa— ¡No lo sé! —¿Qué? ¿Cómo, que no lo sabes? —¿Qué tal si un día decides que quieres irte? ¿Y, me rompes el corazón? —Yo no haré eso —Sí, ¡Si, lo harás!— Se puso de pie, y salió corriendo del lugar —¡Kate, espera! ¡Kate! La chica salió corriendo a toda prisa. Él la siguió, y ella estaba a punto de entrar a su casa. Pero, él le tomó la mano. —¿Vives, aquí? —¿Me seguiste? ¡Por favor, vete! —¿Por qué, me dijiste que no? —¡Yo te amo, y estoy loco por ti! ¡Mis amigos, y mi familia lo saben! ¡Hasta los tuyos lo saben! —¿Les hablaste de mí? —No puedo guardar esto que siento— Le dijo— ¿Por qué, me rechazas? —No te rechazo —Sí, si lo haces. —Ale—Se tocó la cien— ¡No quiero que el día de mañana desaparezcas de mi vida, y ya no saber de ti jamás! —¿Porqué, crees que hare eso? —¡Porque, nadie se queda para siempre..! — Empezó a derramar lágrimas— ¡Porqué, aunque las personas que te aman te lo prometan no lo harán! ¡Aun así, sea en contra de su voluntad! —Kate —Mis padres murieron— Le soltó— ¡Prometieron, que estarían cuidándome! ¡Que estaríamos juntos! — Las lágrimas se soltaron más— ¡Y, nada pudo evitar que me dejaran! —Yo no moriré— Se acercó, y tomó sus mejillas —¡Eso, no lo sabes! —¡Nadie lo sabe, Kate! —¡Incluso amar a mis amigos, es un riesgo! ¡Vivo con el miedo constante de que se alejen, y que me dejen sola! ¡No quiero amar intensamente, y que después me rompan el corazón! —Yo no me iré —No prometas cosas que no puedes cumplir —Si lo cumpliré. Estaré a tu lado hasta el final. —Basta. —Te lo juro— Eso la hizo alzar la vista— ¡No sé qué es esto que siento por ti! ¡Pero, sé que quiero estar a tu lado! ¡Quiero, ver tus bellos ojos todas las mañanas al amanecer! ¡Cuando despierte, quiero ver tus ojos! ¡Quiero, tenerte junto a mí! —¿Lo prometes? —Te lo juro— Repitió. Se besaron apasionadamente. Él con sus pulgares limpio las lágrimas saladas de la joven. Separaron sus labios, y sonrieron. El joven de ojos negros sentía que en serio podía perderse en su vista. Sentía que se perdía en ellos, cada vez que su mirada se encontraba con la de ella. Tantas cosas que Alessandro no sabía. Y, que Kate no le diría. Que no podía decirle, y que sabría sólo con observarla como un bobo. Que ni siquiera se atrevería a expresar con palabras. Muchas veces las personas creen que pueden conocer, o adivinar lo que alguien piensa a través de su mirada; como si sólo eso bastara para conocer a una persona. Alessandro no sabía en el abismo tan grande en el que podría ser atraído sólo por seguir a la chica de ojos café. Porque sabía que la seguiría hasta el fin del mundo en ese preciso instante de ser necesario, y lo haría sentir miles de sensaciones que se sentirían bien ¿Pero, cuál sería el precio? ¿Qué más había detrás de esas lágrimas, y de esa mirada dulce que no conocía? Pensaba, que lo hacía. Que la conocía bien… Pero, había asuntos por descubrir.
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