Andrew.
Ya en el parque empiezo a ver cuánto ha crecido bucky, es increíble que llegué a la altura de mi cadera teniendo poco más de un año.
Recuerdo cuando era cachorro, prácticamente lo estaban tirando y por un momento estaba pensando en quedarme con él pero papá odia los animales en casa, sin embargo Brooke los ama con locura. Ella sin duda podría darle el amor que necesitaba, así que lo rescate, lo lleve al veterinario para que le pusieran sus vacunas, lo bañaran y todo lo que hiciera falta.
Le daría el cachorro como regalo de cumpleaños. Se escuchará tonto, pero me gustaba la idea de que tuviera algo mío.
En su fiesta, después de cantar feliz cumpleaños y soplar las velas fui corriendo a traer su regalo. Me lo puse en la espalda y le pedí que cerrará los ojos, cuando los abrió y vio al cachorro su sonrisa era tan grande y sincera que llenó por completo mi corazón, sabía que ella lo cuidaría y amaría mucho.
Valió por completo el regaño que me dió mi papá por llevarlo a casa después del veterinario y el haber gastado todos mis ahorros.
Sin darme cuenta ya había pasado más de un año.
Después de jugar un rato con bucky en el parque decidí que ya era hora de volver, cruzaba los dedos para que Brooke ya estuviera en su casa, si no podía darle su regalo ahora se lo daría después de la cena.
Al llegar a la casa de los Maxwell veo al papá de Brooke en la entrada, bucky empieza a ponerse desesperado así que lo suelto y se va corriendo escaleras arriba.
—Que bueno que vuelven Andrew, Brooke llegó hace un rato, está en su habitación por si quieres subir a verla— me dice el señor Maxwell sonriente.
Trato de ocultar mi emoción.
—Sí, claro, subiré a saludarla— intento sonar despreocupado pero por la mirada que me da el señor Maxwell parece que no me creyó.
Subí apresuradamente —ahora entendía a bucky— llegó a su habitación y tocó un par de veces a su puerta pero no contesta, decido abrirla por completo y sorpresa, ella está dormida. Bucky entra rápidamente y por querer llamar su atención le estira la playera pero nada que se levanta, el perro da un tirón tan fuerte que saca a Brooke de la cama, pero antes de que toque el suelo me lanzó para intentar que no se lastime y termina cayendo encima de mi.
(...)
Brooke.
Siento como alguien tira de mí.
Me jalan y cuando caigo, caigo en algo cálido, no, no caí en algo cálido más bien caí en alguien, nada más abrir los ojos lo veo, Andrew.
Pero ¿qué hace aquí en mi cuarto?
Vaya qué bien huele, ¿habrá cambiado su loción?
Dios, aún sigo encima de él, siento mi cara arder de vergüenza.
—Hola vecina— dice sonriendo de oreja a oreja mientras me sujeta impidiendo que me pueda levantar.
Mi vergüenza pronto se convierte en enojo.
—¿Pero tú qué haces aquí? ¿Quién te dejó entrar?— digo molesta mientras me suelta para poder levantarme.
—Calmate cookie, toque pero como tienes el sueño más pesado que una piedra no me escuchaste— dice a modo de excusa.
—Andrew no puedes entrar así a mi habitación, ¿qué tal que hubiera estado desnuda?— preguntó indignada.
—Vamos, sólo pasaba a darte la bienvenida antes de la cena y tú prácticamente te tiraste encima de mi, que aventada te has vuelto cookie— se está burlando de mí de forma descarada pero no iba a caer —Porque vendrás a la cena, ¿cierto?
Ruedo los ojos mientras exhaló ruidosamente.
—Claro que iré, los he extrañado mucho— confesé.
Andrew me mira con una chispa de diversión en sus ojos.
—A tus padres y al mío— aclaré.
—Claro— dice Andrew divertido.
Me observa detenidamente y empiezo a ponerme nerviosa, no me gusta que me miren fijamente.
—Oye Andy, tú querías decirme o darme algo— parece confundido —bueno, es lo que me dijo mi papá al llegar pero no te escucho muy bien.
—Ah sí, pero creo que será mejor después de la cena.
Da media vuelta y se aleja hacia la puerta pero antes de salir, se gira hacia mí.
—Tal vez no me creas, pero me da gusto volver a verte cookie, estás mucho más bonita de lo que recordaba— y se va.
Yo me quedo más de un minuto procesando sus palabras, intrigada, emocionada.