7. Deberías dejar de soñar conmigo.

846 Words
Según lo que el señor Maxwell le dijo a mi madre, Brooke debería llegar alrededor de las tres de la tarde, así que toda la mañana me siento ansioso por la espera. Cerca del medio día, cuando mi mamá me mandó al centro comercial a comprar unas cuantas cosas que necesitaba, me detuve al ver a un señor que hacía figuras de pasta, llaveros, collares, etc. En cuanto vi un collar con una galleta de chocolate no dudé en comprarlo para Brooke. Era el regalo perfecto de bienvenida. No puedo esperar a ver la cara de felicidad que pondrá cuando lo vea. Cookie, así le dice su papá de cariño y así le digo yo para molestarla —aunque más que molestarla, lo que quiero es llamar su atención, quiero que voltee a verme, por eso discuto con ella, porque me gusta—. Pero ella siempre sabía contraatacar y me llamaba Andy cuando le decía así, piensa que me molesta y por eso lo hace, pero a mi me encanta, es la única que lo hace y eso lo vuelve especial. Después de comprar lo que me pidió mi mamá, busqué una caja para poner ahí el collar, quería que todo fuera perfecto para nuestro reencuentro. De regreso a casa deje las cosas de mamá en la mesa y le pregunté si no necesitaba nada más. Ya casi llegaba Brooke y quería estar listo. —No cariño, no necesito nada más— respondió —espera— dejó lo que hacía algo desconcertada —¿no me estás preguntando eso por que te vas a ir a algún lado y no vendrás a la cena de bienvenida de ambos o si, Andrew?— me preguntó mientras me apuntaba con un cucharón, parecía una escena cómica pero peligrosa. Mi madre insistió en hacer una cena de bienvenida para ambos cuando estuviéramos los dos aquí. Faltar no era una opción. —No madre, no iré a ningún lado— le aseguró para tranquilizarla. Siendo sincero no estoy muy entusiasmado por la cena de esta noche, me gusta la idea de estar con mi madre, con el señor Maxwell, me gustaba mucho más la idea de ver a Brooke pero con mi padre es una historia muy diferente. Mi padre es hijo de un General en el ejército muy reconocido, su abuelo y el padre de éste también lo fueron así que él siguió sus pasos y yo debo seguir los de él. "Tradición" lo llama. Desde las tres en punto me asomaba discretamente por mi ventana para ver si llegaba algún taxi con Brooke, pero eran las tres y media y aún no llegaba, así que ahí me tienen tocando el timbre de su casa preocupado con las flores que mi mamá había comprado para Brooke como excusa. Su padre abrió al tercer timbrazo. —Hola Andrew, ¿qué haces por acá?— el señor Maxwell me recibió con una sonrisa —Pasa— me invitó a entrar. —Buenas tardes señor Maxwell, solo venía a ver si Brooke ya había llegado. —Aún no llega, pero no debe tardar— él se veía muy tranquilo, pero ella ya llevaba media hora de retraso —ven conmigo a la cocina. —Señor ¿ha hablado con ella? ¿sabe si tardará mucho?— se giró y me dió una media sonrisa como riéndose de mí, así que decidí ser medio sincero —es que venía a traerle estás flores que mis padres le mandan— el señor Maxwell debía pensar que soy patético —y a decirle algo antes de la cena— agregué. Él solo asintió —supongo que no debe tardar— revisó su reloj comprobando la hora —de hecho ya debería estar aquí pero con lo perezosa que es, de seguro se le hizo tarde— dijo entre risas. Brooke siempre ha sido así, cuando la llevaba a la escuela siempre se tardaba una eternidad en estar a tiempo y se enojaba cuando le tocaba el claxon para que se apresurara. —Dios Andrew ya voy ¿no puedes esperar cinco minutos más? Odio que me apresures— decía exasperada y de mal humor. —No puedo, sabes que odio llegar tarde a la escuela. Deberías dejar de soñar conmigo cookie, tal vez así no se te haría tarde— digo con una sonrisa coqueta encendiendo el auto. —Como sea, Andy— intentó disimular pero sé que se está riendo. Tal vez solo se le había hecho tarde, dejé las flores en la mesita que se encontraba en la entrada. En eso bucky bajó corriendo las escaleras en mi encuentro. Lo abracé y dejé que lamiera mi cara, lo extrañaba. —Señor si me permite, ¿Puedo llevar a bucky a pasear?— necesitaba matar el tiempo. —No tienes porque pedirme permiso Andrew, bucky es como hijo tuyo y de Brooke— bromeó. Sentí como mi cara se calentaba en cuanto lo dijo —te avisaré en cuanto llegue— solo asentí mientras tomaba la correa de bucky y salía de allí.
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