No creí que la noche se me iba a hacer tan larga. Pero en verdad, ni siquiera note cuando es que me quede dormida, solo lo hice y ya, ¿la hora? No me percate de eso, solo recuerdo que me tire sobre la cama, apile una cobija sobre mi y ahora, puedo ver la luz del sol tras mi ventana.
En cuanto noté la luz filtrarse por entre la tela, me desperté y de un momento a otro me senté sobre la cama. No debería de estar así el sol, no al menos a la hora en que me debo de ir al trabajo.
— ¡No puede ser, no puede ser! Ay no, dime que no es cierto… — Reaccioné un poco y tomé el teléfono — ¡DEMONIOS! — Tras decir esto me fui a cambiar lo más rápido que pude.
Eran las 8 de la mañana, es decir que ha pasado una hora, una maldita hora, en la cual tenia ya que estar en el trabajo, y eso sin mencionar que mi supuesta alarma me tenia que despertar a las seis y media, claro, todavía pensaba en tener media hora para arreglarme tranquilamente, peinar mi cabello; otra cosa que no he mencionado, pero ¿recuerdan esa Jaeden con el cabello largo y suelto? Bueno, ya no existe, o si, solo existe, pero en casa, cuando salgo a lugares o incluso a la universidad trato de tenerlo amarrado o con algún peinado bonito.
Según Gretchen dice que hago esto porque me quede con un trauma cuando me corte el cabello de la noche a la mañana pero me voy mas porque eso de tener el cabello corto y parecer Jash, realmente me perturba, estoy queriendo olvidar esto lo mas pronto posible, y si tener el cabello peinado con alguna trenza, coleta o sujetado por algún accesorio, me hace olvidar eso, lo haré, además me queda realmente bien, mas ahora que Gretchen me ayudo a restaurarlo.
Además dudo que sea por trauma, soy demasiado fuerte como que algo así me de un bajón respecto a mi físico. Porque el que siga vistiendo femenina, siempre ha estado, ahora un poco más, pero, siempre… siempre ha estado ahí, con ropa básica o incluso cuando me compre por primera vez algo de marca. Lo importante de todo esto es que por fin soy yo, y como sea que me vista a la que le tiene que gustar es a mi, no a nadie más.
Arreglé mi ropa, en mi bolso eché una manzana, unas galletas, pase rápidamente al espero para cepillar mi cabello y salí de ahí. Aquí es donde se confiadamente que tomar un camión atrasará muchísimo más las cosas, así que, aunque me duela gasta gastar casi siete euros, tendré que tomar un taxi. Si, ya se que es poco, pero ahora mismo no sé si me quedaré con el trabajo o hacer maravillas con el poco dinero que me queda y así lograr tomar un viaje de regreso a Erkeletz. ¿Por qué demonios tenía que pasar justo en mi primer día de trabajo?
Tuve que esperar entre 10 minutos más, ya que la mayoría de taxis pasaban ocupados, y si, lo entiendo, es la hora en que las madres salen a dejar a sus hijos a la escuela o bien, parte de las empresas ingresan. Pero como estoy en una empresa donde el tiempo es importante, debo de entrar mas temprano. No sea que a las siete de la mañana se nos vaya una noticia importante. Solté una risa. — Nótese el sarcasmo — Pero mejor me callo, no quiero ser yo esa noticia importante y el karma termine de ajustar cuentas.
De camino a la empresa tomé el teléfono para verificar mi alarma, el sonido estaba bien, no estaba en silencio y la bocina no se escuchaba dañada —¿Será que no puse la alarma? Si realmente no lo hice, sería mucho peor — Cuando revisé, ahí estaba.
— Si serás idiota…— Dije en tono molesto, mientras soltaba un suspiro pesado.
— ¿Disculpa? — El conductor del taxi bajo la velocidad y me miro por el espejo retrovisor.
Le miré fijamente — No, no es nada, perdón, estaba hablando en voz alta — Sonreí ligeramente.
El conductor asintió y regreso su vista al frente. Creo que le hice dudar si le estaba hablando a él.
Si, la alarma estaba puesta en la hora correcta, más no en la mañana si no para las seis y media de la tarde. No sé si la coloque mientras estaba por quedarme dormida, antes o simplemente mi mente estaba en otro lugar menos en poner una simple alarma.
Llegamos hasta mi destino, pague y al bajar del auto me quede parada mirando hacia la empresa — ¿Será buena idea ir? Jaeden, quizás esto es obra del destino, puede que sea la señal que esperaba, la cual no pedí, pero ahora esta, debe de ser una malísima idea si me quedo trabajando aquí. —
Bueno, al menos tengo que ir a entregar mi tarjeta de acceso y decirle a la recepcionista que no asistiré más a este lugar.
Para esta hora ya casi son las nueve de la mañana, camine hasta la puerta principal y respire profundamente. — Aun tengo tiempo de regresar a Erkeletz y tomar otra pasantía, así que Jaeden, aun no es el fin del mundo. Termina todo profesionalmente, pues bien, no queremos que entreguen una mala referencia de mi — Me dije a mi misma, mientras tomaba valor si ingresar o mejor optar por marcharme.
— ¿Vas a pasar o no? — Una voz masculina sonó tras mi ventana. — ¡Por Dios! Llevas como diez minutos parada en esta puerta —
Me di media vuelta para verle — Si tanto querías pasar, hubieses pedido permiso amablemente… —
— Bueno, en primera ¿Quién demonios se pone frente a una puerta a esperar quien sabe que cosa? Y en segunda, si tanto ibas a pensar, hay mucha calle donde si te puedes tardar todo lo que quieras—
— Ah, pues en primera, hay algo que se llama educación y en segunda, si no te enseñaron eso, que estoy esperando a que hables amablemente — Le miré directamente a los ojos.
Esta persona parecía tener una aura pesada y antipática. No solo lo creo por como habla, si no porque lo siento. Es demasiado hostil y si esta persona trabaja aquí, realmente no quiero estar en el mismo departamento. No es por que quiera juzgar a las personas antes de tiempo, pero creo severamente en mi intuición y por nuestro inicio, ya me cayo mal. Físicamente es de estatura baja, porque es mas chaparro que yo, un poco pasado de peso pero no al extremo, así que por su físico y por su fuerza, mejor dejaré las cosas aquí, no quiero ganarme enemigos en mi primer día. Pero, tampoco le pediré disculpas. Quizás ni trabaje aquí y yo ya estoy haciendo mis análisis.
Cuando escucho decirle esto soltó una risa — Si, si, ya niña, deja el paso libre para un adulto, ni siquiera debes de trabajar aquí y ya creyéndote la autoritaria. Se ve a simple vista que vienes aquí por el empleo —
— Bueno, si vengo aquí por empleo o no, o si quiero estar aquí, es algo que no te incumbe, así que, si, si, pasa, si eso me evita estar discutiendo con alguien como tu, pasa, mira, incluso te abro la puerta. — Saque de mi bolso la tarjeta de acceso, abrí la puerta y extendí mi mano — Anda, la dejo abierta totalmente para ti —
El tipo soltó una risa irónica he ingreso al lugar como si fuese lo mas importante del mundo en este momento — Vaya, nada mas le dan trabajo a una mujer y ya se creen de oro —
Cuando escuché decir ese comentario solté la puerta y estaba a nada de responderle, pero en seguida noté que en la sala de espera se encontraba Fadwa, Markus y la recepcionista. Los tres estaban volteando hacia acá, y claro, era de esperarse. Como bien había dicho, toda la estructura de este edificio es traslucida, así que supongo que están aquí desde que empezó todo esto y me han visto hacer todo este caos, además de que ahora ya saben que estoy aquí…