Al sentir Valeria que Alondra dejaba de hablar, pero el teléfono aún seguía conectado, su angustia fue evidente sobretodo al escuchar lo que decían al otro lado, su rostro fue palideciendo por segundos. Lucca al verla tan pálida, la interrogó. — ¿Qué está pasando Valeria? —pronunció con preocupación. —Es Alondra, le has pasado algo—habló a punto de llorar. Lucca tomó el teléfono y lo colocó en alta voz. —Señora, bájese tranquila del auto sin intentar nada y no le pasará nada—se escuchó un hombre con voz distorsionada. — ¡No esperen! Van a asustar a mis niños, deje que los pase adelante conmigo por favor. —Se oyó la súplica de Alondra. Al Lucca escuchar la conversación al otro lado de la línea, marcó desde su celular el número de emergencia reportando el incidente y entregaba los dato

