Dos meses después Allí estaba en Palermo, en casa de los abuelos de los gemelos Ferrari, ellos se habían portado muy bien, hasta Camillo se había abocado a ayudarla, se hizo pasar frente a Felipe por el padre de su bebé, buenos bebés, porque en el eco que se había hecho le habían indicado que eran gemelos una niña y un niño. Cerró los ojos y el recuerdo de lo pasado llegó a su mente “Taddeo llegó con una maleta a su departamento, tocó la puerta y cuando Alondra le abrió, al verlo se sorprendió —¿Qué haces con esa maleta aquí? —Este departamento es mío, así que básicamente estoy en mi casa—le dijo con amargura. —Lo siento, Taddeo si quieres me voy de tu casa, ya me has ayudado durante más de tres semanas, no tienes porque cargar conmigo, no soy tu familia, recogeré mis cosas y me iré, ya

