Luego del día tan grandioso que tuvimos, fuimos directo al restaurante. Desde que llegamos de la playa privada, no mencionamos nada más. Todo fue como mágico, en donde Julia me mostró que en verdad sí está interesada más en mí, o al menos eso quiero pensar. Julia lucía radiante, como siempre, con esa sonrisa que ilumina todo a su alrededor. Su cabello recogido caía sobre sus hombros, y sus ojos brillaban con esa chispa que me dejó claro que me tenía cautivado. Inmediatamente, no pude dejar de mirarla, como si cada detalle de ella fuera un misterio que necesitaba resolver. Como si cada parte de mi quisiera descubrir todo lo de ella y al mismo tiempo destruirla hasta el cansancio. Ella sonreía ante el más mínimo acto, y esa sonrisa me estaba destruyendo. Sus ojos a través de aquellas

