Julia Los médicos comenzaron a realizar la reanimación. Comencé a llorar silenciosamente, un llanto desgarrador y doloroso. Todo dentro de mí se tranquilizó cuando escuché el pitido normal. Ese que informaba que todo estaba bien, que todo había vuelto a la normalidad, pero sobre todo que él estaba vivo. La enfermera me miró y me indicó que saliera. Tuve que obedecerla, no era algo que quería hacer, pero no tenía otra opción. Tuve que hacerlo. No sé qué hubiera hecho si en ese momento él hubiese muerto, creo que me hubiera ido con él. Me hubiera ido llena de dolor, me hubiera ido sin ser yo misma. La imagen no se quitaba de mi cabeza, seguí ahí recordándome una y otra vez que estuve a punto de perderlo. Luego de salir de aquella habitación, luego de salir de ese lugar. Comencé

