Sophie:
"Siempre sé donde estás Sophie, Grace me pidió que te cuidara", esas palabras se quedaron conmigo por el resto del viaje.
Casi me burlé de Patrick, es su cara, mi mamá jamás le pediría eso, no lo creía, lo demostraban las veces que llegaba borracha de sus fiestas y no preguntaba por mí, estaba segura de que ni siquiera sabía que existía.
No sé por qué Patrick me dijo eso o si incluso estaba mintiendo. El hecho es que no sabía como sentirme con todo esto, ¿Patrick pendiente de mí?
La verdad no lo esperé, algo en mí se removió y no sabía como nombrar esa emoción que se produjo en mi interior. Tal vez solo se sentía bien ser protegida, pero sabiéndolo mejor seguro lo hacía para dañarte mis planes como lo hizo anoche en la fiesta.
Suspiré y dejé el tema reservado en mi mente para obsesionarme después, ahora mi atención estaba en el camino. Veo que cada vez nos vamos acercando a mi universidad y no sé por qué, pero siento algo de pena que Patrick me traiga, es que parece que fuera una niña que tiene que cuidar.
Es que este viejo, nada que se entera que ya estoy bastante grandecita, pero ni modo de recordárselo, ya estaba cansada de hacerlo.
El auto se detiene al frente de mi edificio. Escucho la puerta de atrás cuando se abre y sé que Lily ha bajado del auto.
—Vamos niña, bájate que no tengo todo el día —dice Patrick. Lo observo y hace un gesto de molestia mirando su hora.
Si soy una carga molesta, ¿para qué me trajo? Niego y me bajo con fuerza del auto.
Al hacerlo me encuentro con una multitud de estudiantes que nos miran con curiosidad. Sé que es por ese estúpid** video, pero también por la atención que da Patrick, eso y su auto de costosa procedencia.
Tomé con más firmeza mi bolso sintiéndome nerviosa. —Todos nos miran. —Le susurro a Lily.
Mi amiga pone un brazo en mis hombros y me atrae hacia ella. —No hay que prestarles atención.
—Sophie, ve a clases, yo iré a hablar con la directora —dice Patrick, empezando a alejarse.
Me alejé de Lily y me acerqué rápidamente a él. —¡Qué vas a hacer! Solo lograrás avergonzarme más.
Patrick dirige su rostro hacia abajo observándome con disgusto, no es que sea pequeña de estatura, él más bien es muy alto.
—¿Avergonzarte? Estoy ayudándote, nadie más volverá a molestarte. —Su mirada es salvaje y eso me confunde.
—Pero que a ti que te importa, hasta donde se me odias... —dije sin pensar.
—Yo no te odio Sophie y si hago esto es por tu madre, así que no te hagas ilusiones.
Me detengo en mi camino y veo a Patrick alejarse hacia la dirección de la universidad. Veo como las chicas lo observan con deleite y los chicos con respeto. Yo solo puedo verlo con enojo, y no sé por qué siento esto, pero estoy dolida, él solo lo hace por mi madre.
"Debe amarla mucho", pienso para mí misma.
Patrick:
Decirle a Sophie que su madre me había pedido que la cuidara, era una total mentira. Yo mismo decidí mantener un ojo en esa chica, la razón es que Grace siempre salía de viaje y Sophie quedaba sola y a la deriva.
Llamémoslo una necesidad moral, no quería que esa chica se perdiera por una mala educación o por una mala crianza. La verdad Grace no hacía nada por Sophie, solo la malcriaba y la llevaba por caminos insanos.
Aunque yo era el más hipócrita de todos, no era un alma de Dios, pero tampoco lo era Grace. El hecho es que Sophie no tenía la culpa, era muy joven para caer en un camino directo a la perdición, por eso me lo tomé personal.
No era mi hija, pero estaba bajo mi cuidado, pagaba su universidad, su ropa, su comida, todo y me sentía con el derecho de por lo menos guiarla por el buen camino.
Aunque fuera una mocos** insoportable y no me gustara que saliera de fiesta como su madre, había algo que admirar en ella y era que Sophie, había podido quedarse de brazos cruzados en casa, llevar una vida de niña rica sin preocupaciones, vistiendo ropa de marca, luciéndose en eventos sociales, pero no, ella optó por estudiar y superarse en la vida. A diferencia de Grace, que no hacía nada y solo gastaba mi dinero.
El hecho es no sabía que bien podría hacer la literatura en la vida de Sophie, pero era algo y a ella le gustaba. A veces la veía leer libros tras libro en la biblioteca de la mansión, algunos de romance, otros de historia. El hecho es que la admiraba y así ella no lo creyera, la respetaba por eso, pero solo por eso, porque cuando me sacaba de casillas mi respeto se iba a la basura.
La verdad no sé qué me hacía esa mocos** que me enojaba tanto, ni Grace con todas sus estupideces me llevaba al borde como Sophie.
"Mocos** insoportable", dije en mi pensamiento.
Así que la mantenía vigilada y no había sido del todo malo. Había descubierto un par de cosas interesantes sobre Sophie. Sonreí para mis adentros, no había querido confrontarla porque la verdad, luché por apartar a esa chiquilla de mi vida, pero me intrigaba este secreto que escondía mi hijastra. Lo había sabido desde hacía algún tiempo atrás..., pero ya habría lugar para eso, ahora lo primero era solucionar este problema.
Seguí caminando por el campus ante las miradas curiosas de muchos. Más que todo de chicas jóvenes y hermosas. Les di una mirada coqueta a todas y es que no estaba ciego, y era un hombre, ¿qué más podía hacer? Además, siempre estaba necesitado. Grace siempre me dejaba con esta abstinencia por meses, pero ya habría momento para desahogarme.
Caminé rápidamente entrando en el edificio de administración y seguí derecho por el pasillo hasta llegar al segundo piso, donde encontraría la oficina del director, el cual jamás había conocido porque los pagos de matrículas o todo lo referente a Sophie o a mis donaciones, las hacía mi personal de confianza. Esta era en realidad la primera vez que venía hablar por esa mocos**
Llegando a mi destino, vi a una señora de unos cincuenta años sentada en un escritorio, supongo que era la secretaria. Ella me saludó.
—Buenos días, señor, en que puedo ayudarle.
Me cerré el botón de mi traje con elegancia.—Necesito hablar con el director de esta universidad.
La mujer levantó una ceja viéndose irritada. —La directora está algo ocupada en este momento, agende una cita y...
La detengo. —Soy Patrick McCarthy, he hecho muchas donaciones para la infraestructura de esta universidad. ¡Exijo que se me atienda ya! —dije en voz alta y ya bastante molesto.
No tenía tiempo para esto, necesitaba llegar cuanto antes a mi empresa. Tenía muchos pendientes.
La mujer mayor me observó nerviosa. —Por supuesto...
De repente, la puerta de la oficina fue abierta. —¡Qué sucede aquí!... —La directora observó con disgusto a su secretaria para luego enfocarse en mí, solo que su expresión se resquebrajó y me dio una mirada apenada—. Señor McCarthy.
Continué. —Necesito hablar con usted, si me da unos momentos.
La directora asintió. —Por supuesto. —Aparto su mirada de mí y la enfoco en su secretaria —. ¡Doris!, ¿por qué no me avisaste antes?, el Señor McCarthy es una persona muy respetada en la universidad.
—Lo siento..., no volverá a pasar —dijo la mujer dándome una mirada de disculpa.
—Descuide, no pasa nada —dije restándole importancia. La mujer no tenía la culpa, no todo el mundo debía conocerme. Dirigí mi mirada irritada hacia la directora que no dejaba de observarme con deseo—. Ahora, si no le importa, necesito concluir con esto.
—Claro pasé... Doris, por favor tráenos un café de una cafetería que este afuera del campus —dijo ella y su secretaria asintió.
No era necesario, pero no dije nada. Me burlé internamente, ¿esta directora creía que pasaría algo entre nosotros? Sonreí, tal vez otro día lo intentaría, pero hoy no, llevaba prisa.
Entré en la oficina y observé el lugar que lucía bien ordenado y acogedor.
—Por favor siéntese —dijo la mujer dándome una sonrisa coqueta.
Desvíe la mirada. —No es necesario, esto será rápido. Ayer uno de sus alumnos grabó sin mi consentimiento a mi hijastra en una fiesta.
La directora frunció el ceño. —Entenderá que estas cosas pasan, es normal...
La detuve. —¡Para mí no! —dije molesto—. En ese video también aparecía yo, así que debe saber que tomaré medidas.
La mujer me observa nerviosa. —Está bien Señor McCarthy, no nos adelantemos, dígame quién es el estudiante y yo hablaré con él o ella personalmente.
Negué. —Ya moví mis fichas, a esta hora estará llegándole una orden del juzgado.
La directora hizo una mueca. —¿No le parece que está siendo exagerado?
—¡No cuando se trata de mi esposa!...
—¿Su esposa?, pensé que era su hijastra. —dice la mujer confundida.
Apreté mis labios en una línea tensa, de seguro Grace me estaba pensando, eso era lo más lógico para mi equivocación. —Sí, mi hijastra, Sophie Brennan.
Continué hablando, tratando de reflejar en mi rostro una expresión imperturbable. —Solo quiero decirle que si alguien más la molesta, no mediré mis consecuencias. Ella no está sola. —Terminé en un gruñido furioso.
Respiré profundo y traté de calmarme, a veces en días como hoy que estaba tan estresado y que no había tenido una buena noche de sueño, mis demonios salían a relucir.
La directora ya no se veía tan tensa, en su lugar me viene a observar con deseo. La verdad no estaba nada mal la mujer, pero como dije, no tenía tiempo.
—Señor McCarthy, me alegra saber que aunque usted no sea su padre, este tan interesado en el bienestar de la señorita Brennan. —Ella se acomoda su escote sin descaro—. Pero sabe que cuando tenga alguna duda o cualquier cosa, puede venir.
La ignoro y me doy vuelta. —Debo irme, señora directora, tengo asuntos pendientes —dije saliendo de esa oficina sin demora.