Sophie: Veo a Patrick recostado en la camilla de la ambulancia, mientras esta se pone en movimiento. Tomo su mano con la mía y él abre sus hermosos ojos para observarme. —Sophie —dice Patrick con voz rasposa. Mis labios se aprietan y observo al enfermero. —¿No pueden darle un poco de agua? —Le pregunto. El chico niega. —No tenemos, señorita. —Suspiro sintiéndome impotente, quiero que esté lo más cómodo posible. —No te preocupes... Estoy bien —dice con dificultad. Me inclino un poco acariciando con una de mis manos, su cabello y su frente. —¡Amor, no te esfuerces! —Le suplico. Patrick niega. —Tengo algo que decirte. —Él se detiene y sé lo que va a decirme. Lo veo en su mirada derrotada. Sacudo mi cabeza, pero él no me deja hablar. —Sophie, te amo, soy el hombre más afortunado del

