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2920 Words
-Enana, no puede ser que sea la chica de ojitos claros que te volvió loca en minutos- le dijo Diane a su amiga que trataba de meterse en la heladera lo más veloz que podía.  -Cállate Diane ¡Claro que es ella! Es imposible olvidarla- le susurró lo último a su amiga.  -Buenas tardes, disculpe señorita queremos dos helados- dijo Noemi mirando atentamente a Diane.  -Claro ¿De cono o de vaso? - preguntó a la chica.  -Mich ¿De cuál? - voltio para preguntarle a su amiga que miraba todo expectante.  -De vaso, por favor- Diane asintió.  -Uno de vaso y uno de cono, gracias- dijo la chica al terminar de ser atendida.  -Lleven el papel por allá y allí elegirán los sabores- apuntó Diane mirando de reojo a su amiga mientras atendía a la pareja siguiente.  -Bu... buenas- tartamudeó Carla casi en susurró agachando la mirada.  -¡Uhh! Yo te conozco- la apuntó Noemi -Mich, Mich la chica de ayer- anunció, se colocó más roja que el helado de fresa al ver de nuevo delante de ella a la ojiverde con una sonrisa.  -Hola Carla ¿trabajas aquí? - la saludo mientras le preguntaba algo más que obvió.  -Ehm... Hola Michelle... si, si trabajo aquí- le contestó, no quería decirle que era la dueña, no lo hizo ayer y hoy no lo haría.  -Es genial, dicen que es la mejor- le susurró logrando que Carla soltara una risita nerviosa.  -Sí, así dicen- le susurró de vuelta Carla a Michelle con una mano tapando un lado de la boca como si fuera un secreto.  Por su parte Noemi solo veía la interacción de su amiga con la chica, nunca la había visto interactuar de esa forma con alguien en particular.  Y por su parte otra cabeza miraba embobada a su amiga de lo tierna que era ¿Sera posible el milagro del trébol? Se preguntó Diane al ver a su amiga sonrojada.  -Enana, los clientes- le aviso Diane ya que la chica solo miraba embobada a la tal Michelle.  -¡Yo oh! si, si claro- dijo bajando la cabeza tomando un cono. -¿Te pasa muy seguido? - le preguntó Michelle.  -¡¿Qué?! - atinó a decir.  -Quedarte ausente- respondió la pelinegra.  -Solo si la chica es tan linda como tú- dijo Diane detrás de Carla logrando que la chica estaba más roja que un tomate y sonrojando a la misma Michelle, por su parte Noemi no paraba de reír al mismo tiempo que Diane.  -Hija de puta- le siseo Carla a su amiga.  -El de cono ¿Qué sabor desea? - pregunto Carla apuntando a Noemi.  -Vainilla con fresa ¿Puedes colocarle un lado de sirope y el otro de mani?- Carla asintió y no tardó mucho en preparar el pedido.  -La de vasito- anunció con un vasito alzado en la mano mirando a Michelle.  -¿Puedes? - miro el mostrador pensando -Oreo con vainilla y encima lo mismo que dijo Noemi- Carla volvió a asentir y pudo sentir la mirada de Michelle siguiéndola a todos lados.  -Uno de vasito para ti- le entrego el helado junto a una cucharita.  Siguió atendiendo pero sin quitarle la mirada a Lauren.  -Se va a desgastar de tanto mirarla- le dijo Diane al pasar detrás de ella.  -Tú y tus inoportunos comentarios- le respondió Carla cuando la chica pasaba a su puesto.  -Pequeña, regaron un poco de helado ¿Lo limpias tu o yo? - pregunto Diane mientras atendía a unos chicos.  -Voy yo y trata de servir ese pedido- le dijo a su amiga para salir del sitio para limpiar el desastre.  -Hola ¿Cómo estás? - le preguntó una chica sentándose en la mesa que limpiaba, cuando alzo la mirada era la misma chica de antes, la que no lo quitaba la mirada de encima.  -¿Ehm? hola, bien, gracias- respondió un poco cortante quería acabar esta conversación lo antes posible, se levantó agitada y camino rápido y justo al lado de la mesa de Michelle la chica la freno. -Me llamo Ariana y tu Carla ¿Cierto? - Le preguntó la chica con una sonrisa algo diferente al día anterior. -Sí, disculpa tengo trabajo- respondió y la chica volvió a detenerla. -Este es mi numero llámame- le paso un papelito que Carla guardo en la parte de atrás de sus vaqueros, vio a la chica salir de la tienda.  Caminó a paso rápido hasta el bote de basura y tiró el papel, lo que no sabía era que Michelle había fulminado con la mirada a la niñata esa que quería con Carla y también observo como la morena desecho el papel.  -Se lo merece por regalada- dijo refunfuñando Michelle cuando vio a Carla desechando el papel.  -¿Me lo parece o te has enamorado de la chica helado? - preguntó con cierta duda Noemi que tenía una ceja alzada ante la mirada de su mejor amiga, aunque fue más como una afirmación que como una pregunta.  -¡¿Qué dices?! No claro que no- respondió rápidamente colocándose colorada.  -Mich, Mich, Mich soy tu mejor amiga y este cuento va pa’ largo- le dijo mirando fijamente.  ¿Cómo era posible que su amiga se diera cuenta de todo lo que le pasaba? existía alguna situación que ella estaba viviendo en que no la descubriera con algo, pero sobre todo ¿Se había enamorado de la chica helado o Carla? esa pregunta se unía al resto de las preguntas que la atormentaba desde esa mañana.  -Enana- le hablo Diane a Carla tocándole el hombro.  -¿Qué quieres? - le dijo la morena mirándola mientras ordenaba los vasos y los conos.  -La palidita te ha estado mirando y puedo asegurar casi que mata a la chica que se te acerco, incluso miro todos tus movimientos hasta que tiraste el papel- le dijo mientras estaban despaldas al público.  -Diane ¿La has visto? es imposible que yo le interese- dijo cabizbaja la morena.  -Si no te quiere es porque esta ciega, tú lo que estas es ¡¡Buena chica!! - comento la más alta mientras al darse la vuelta le dio una nalgada sobresaltando a la castaña.  -Adiós Carls- se despidió Michelle acercándose al mostrador.  -Adiós Michelle- respondió risueña la pequeña.  Carla se giró emocionada y sonrojada por el apodo.  -¡Diane, me dijo Carls! - susurró colocándose las manos en la cara.  -A veces eres muy gay Carla, con esos gestos ni distingo que tengas un pene que te hace medio macho- dijo su amiga con una sonrisa de lado mirando la emoción de su amiga.  -Soy medio macho ¡¿Y qué?! - dijo Carla como si defenderse se Diane fuera fácil. -Solo digo que a veces eres más gay de lo gay que eres, aunque pensándolo bien debes ser gay ¿Te gusta meterlo? - hizo movimientos con la cadera y con la mano.  -¡Diane! por amor a Dios deja de hacer eso aquí- dijo la castaña empujando a su amiga.  -Buenas ¿Qué desean? - pregunto la polinesia volviendo a su trabajo.   ***   Michelle estaba entrando a su casa y para su sorpresa la cena estaba servida.  -¿Dónde has estado Michelle? - preguntó su madre cuando la chica entro al comedor.  -Pase la tarde con Noemi- respondió mirando la comida desagradable que estaba ubicada en la mesa.  -¿Cómo estuvo tu día? - preguntó ahora su padre.  -¡Fantástico! - respondió tratando de pasar el primer bocado.  -Has llegado tarde, nosotros hemos terminado, dile a Marta que recoja los servicios cuando termines- Comentó su madre levantándose de la mesa y marchándose junto a su padre.  Michelle tomo su plato, le levanto de la mesa ya paso lento se lo llevo a la cocina. -Marta ¿Estas? - preguntó Michelle cuando paso la puerta.  -Si niña, aquí estoy- apareció la señora con una sonrisa amena.  En la cocina estaban comiendo los de seguridad, los choferes, el jardinero y uno que otro empleado de servició que limpiaba, todos querían a Michelle dado que era la única que no los trataba por debajo de ella, a diferencia de su madre en ciertas ocasiones. -Hola chicos ¿Qué tal? ¿Me hacen un ladito? Es que esta comida está fatal, sin ofender Marta- Confeso la señorita Johns sacándoles sonrisa a todos en la mesa.  -Claro señorita Johns- anunció David, el guardia de la casa.  -Tomé, le había hecho una comida que seguro si le gustará- Marta le dio un plato de pizza casera que estuvo haciendo.  Y así paso Michelle la cena, junto a personas que según sus padres no estaban en su posición pero con los que el cual ella estaba más que feliz y contenta de compartir.    ***   -Buenos días, Señorita Michelle- anunció la secretaria de la pelinegra cuando estaba llegando a su puesto de trabajo.  -Buenos días Alice- contestó con una sonrisa a la chica.  -Su padre la espera para su primera reunión- Le aviso mientras miraba la agenda.  -Comunícale que ya he llegado y que en un momento estaré allí- dijo para perderse por la puerta de su oficina.  Michelle entro viendo todo a su alrededor, dejo el maletín en uno de los sillones y decidió prender el ordenador, abrió el primer cajón y se encontró con la paletita del helado que le había regalado Carla el primer día que se conocieron de casualidad.  Estaba inmersa en su mundo, recordando todo aquel día hasta que -Buenas ya le he notificado a su padre que va en camino a la sala de reuniones- hablo Alice por el teléfono que conectaba a la oficina.  -Enseguida voy- contestó mientras apretaba el botón y se levantaba de su asiento cerrando el cajón olvidado a la chica.  Camino decidida a la sala de reuniones, entro y se sentó al lado de su padre.  -Para iniciar esta reunión, ustedes ya conocen a mi hija Michelle, ahora es la nueva vicepresidenta de la empresa- anuncio su padre, todos los adultos asintieron dedicándole una sonrisa que dio pie al inició de la reunión.     *Varias horas después en otro lado fuera de la Empresa M&C*     -Carla ¿Puedes ordenar estas facturas? - Pregunto Diane mientras asomaba la cabeza en la oficina de aquel local.  -Sí, ven déjalas aquí, ya las revisaré- dijo Carla sonriéndole a su amiga que después de dejar los papeles se dispuso a retirarse.  Ese día la heladería cerraba tarde, ya que era el día en que la mercancía llegaba, Carla se encontró en su pequeña oficina tratando de ordenar las facturas para dichos pagos.  No era millonaria ni se acercaba a eso pero su heladería daba suficiente dinero, para pagar el local, los servicios de él, a Diane y cualquier otro empleado, a sus productores y a ella misma, aunque ella no tenía otro empleado además de Diane. Lo que hacía mucho más única a esa heladería era que ellas mismas creaban el helado, por eso cada mes siempre incluían un sabor nuevo que se les ocurría en el proceso.  -Llego Fernando ¿Sales a recibirlo? - anunció Diane, cuando Carla asintió se retiró del sitió.  -Hola Fer ¿Qué tal todo? - preguntó la castaña al chico que traía la leche con los que fabricaban los helados.  -No mejor que tú ¿Cierto? - dijo coquetamente ganándose la risa de sus ayudantes y el de las chicas.  Fernando era un gran amigo de las chicas, exportaba leche que aunque no es por presumir, era la mejor de la ciudad, así que Carla en su momento había hablado con él para que parte de su producción llegara a su heladería, el chico gustoso acepto dado que en su momento había estado enamorado de Carla, su decepción fue grande cuando la morena se atrevió a contarle su condición, ella esperando lo peor de él, cerro sus ojos con fuerza, pero al final lo que consiguió fue que el chico riera y se volviera desde entonces un gran amigo, el luego apareció de la muerte de sus padres pero fue un pilar en la vida de Carla para levantar la heladería sola.  -Tú nunca estas mejor que yo, pero siento que si- le dijo Carla mientras le daba un abrazo.  -Si Cal, he conocido a alguien- le susurró. -Cuando te dignes a regalarme un helado quizás hablamos- dijo en voz alta logrando que todos soltaran una carcajada.  -Venga vamos, deja que tus chicos bajen todo, ya ellos saben a dónde deben llevarlo y yo te pago lo de hoy- apuntó con su cabeza la oficina y el chico la siguió.  -Sabes que no suelo cobrarte ¿Por qué sigues insistiendo? - dijo el chico sentado frente a la morena.  -Es tu trabajo Fer- le respondió la castaña apoyando sus brazos en el escritorio.  -No me pides ni la cuarta parte de mi producción mensual y sabes que no te cobró- volvió a repetir el chico ganándose una negativa de la chica frente a él, aunque cada mes era la misma pelea Carla siempre terminaba ganando y el chico comprando una cantidad exagerada de helado para devolver el dinero.  -Me tengo que ir Cal, nos vemos un día de estos ¿Te parece esta semana? - Preguntó mirando a ambas chicas que asintieron de forma unánime.  -Avísame si llegan los demás- le dijo Carla a Diane antes de volver a entrar a su oficina.  Así pasaron varias horas, recibiendo la mercancía, descargándola y colocándola en su lugar, dando el pago a los productores y al mismo tiempo a su mejor amiga que trabajaba con ella.  -Bueno Diane, Feliz noche- le dijo a su amiga abrazándola.  -Chao pequeña, nos vemos temprano mañana, cierra bien todo ¿Si? - le comentó, Carla asintió y vio a la chica irse en su auto.  Carla término de ordenar el lugar, limpiar una que otra mesa que se les paso, ordenar las mesas y sillas, sacar el dinero del día y guardarlo. Luego de hecho todo aquello cerró su oficina y se sentó en la mesa más cercana a la puerta de salida, todo estaba oscuro y contemplo la heladería en total silencio.  Fue cuando recordó como era cerrar junto a sus padres, siempre se sentaban en esa misma mesa quizás ubicada en otro lugar y hablando un poco del día, comían un poco de helado, sus preferidos Chocolate, vainilla y fresa juntos.  Sus ojos se aguaron y varías lágrimas salieron de ellos, ya no podía ver bien todo era borroso, tomo con sus manos sus sienes tratando de controlar el llanto y lo que el recuerdo de una vida en familia le causaba.  Era una chica joven, completamente solitaria al final del día, como pudo se acercó al mostrador tomo una servilleta y luego de limpiarse sus ojos tomo los candados y salió del local cerrando todo, se dio la vuelta y se montó en su auto.  Abrió por fin la puerta de su departamento, había sido un día agotador pero ya estaba allí, dejo su bolso y sus llaves en la mesa cerca de la puerta y se dejó caer en el sofá, era un departamento normal para ella, dos baños, tres habitaciones, una cocina y la sala que era también comedor si se dividía correctamente como ella lo había hecho.  Se levantó como pudo y se despojó de sus ropas, a paso lento entro a su baño, miro sus ojos enrojecidos por el llanto causado antes de salir del auto abajo en su estacionamiento residencial.  Entro a la ducha y dejo que el agua borrara toda marca de llanto que volvía a correr en su rostro como las gotas de la misma ducha, cuando creyó estar mejor salió de allí, tomo su ropa y luego de vestida fue a su pequeña cocina.  Abrió su nevera y se dispuso hacer su cena, siempre deseaba cenar delicioso, su madre la había enseñado varias cosas ya medida que fue creciendo adopto la costumbre de preparar una cena decente, coloco algo de música animada para poder relajar su estado de ánimo.  Preparo pollo agridulce, con un poco de arroz junto a patatas fritas, una deliciosa ensalada de repollo con zanahoria y una gaseosa, se sentó en su mesa sola y al dar el primer bocado recordó su cena familiar cada noche, trato de apartar todo esos sentimientos y acabo con su cena.  Camino a su sofá coloco algo en la televisión y como de costumbre término durmiendo con él, muy pocas veces conciliaba el sueño desde la muerte de sus padres, las veces que lo conseguía era quedándose viendo la televisión como aquella noche o debes en cuando en su propia habitación.   ***   -Buenos días señorita Johns- dijeron en la casa de la ojiverde cuando entro al comedor.  -Hola Carla Buenos días- se dijo la misma Carla cuando se cepillaba sus dientes frente al espejo.  -¿Otra vez desayunare sola? - preguntó Michelle mientras se sentaba en el gran comedor con sus famosos hotcakes delante de ella.  -Desayunaremos sola de nuevo- se dijo Camila mientras tomaba un poco de cereal.  -Su padre la espera en la empresa- dijo Marta mientras le daba un abrazo a Lauren antes de Salir.  -¡Enana! ¿Ya vienes? - le pregunto Diane a Carla cuando contesto el teléfono.  -Nos vemos más tarde Marta- le dijo la ojiverde a la señora antes de cerrar la puerta.  -Nos vemos luego, departamento vacío- le dijo la morena aquel sitio completamente solo antes de perderse detrás de la puerta.  
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