Mi corazón comienza a acelerarse, siento los latidos de mi pecho, hasta mi garganta, que es lo que debo decir en este momento, soy una las doce mujeres en este sitio, mi vestido, lleva mis senos hasta mi cuello, y es tan corto que un movimiento no calculado, podría mostrar mis bragas, mi hermano justo ahora me observa y su mirada no es la de un hombre feliz. Qué es lo que debo decir, si es evidente, ¿que hago aqui?, sobrevivir. Santino se acerca y yo bajo de la plataforma, ahora Liam, guarda silencio, es como si la presencia de Santino le incomodara, y la mirada de Santino tampoco es la del tipo que yo conozco. —¿Conoces a mi hermano? —suelto, no puedo evitarlo, después de todo, Liam vino a interrogarme, Santino lo llama Gregorio y de pronto todo se vuelve tenso. —No. No tengo el

