—Pues… me pidió ayuda con un trabajo de la universidad —miento, me sorprende lo fácil que me salió. Subo los hombros para restarle importancia. —Hoy te ves muy mal, ¿sigues enferma? Noto que Jhonaz me analiza con mucha detención, intenta encontrar algo en mi mirada y eso me pone nerviosa. —Ya me siento mejor, gracias por preocuparte por mí, pero no es necesario —digo y siento la tristeza abrigarme el pecho. Me gustaría preguntarle si es verdad que es un asesino, al menos averiguar qué tan involucrado está en todo esto. —¿Has dormido? —No… he tenido muchos trabajos por entregar. —Pero si aún no es semana de exámenes, ¿por qué estás tan ocupada? Avanzamos unos tres puestos en la fila, después vuelve a moverse más y logramos llegar a cafetería. Pedimos nuestros almuerzos y finjo

