Capítulo 9

1006 Words
Continente Norte. Mansión Grey. Príncipe.                                                                                                  Keller. Moví mis pies en el aire mientras miraba el atardecer acariciar el cielo, el aroma a pinos inunda mis fosas nasales gracias a la vegetación alrededor del castillo mientras el silencio reina en cada espacio. Mirando hacia abajo puedo ver como Kehlany mira hacia arriba encontrándose con mi mirada. -así que aquí estas, te busque por toda la mansión. -Quería ver el atardecer – Me limito a contestar. Un suspiro sale de sus labios, los cuales se fruncen por unos breves segundos -Baja de ahí, podrías resfriarte con frio de la noche. Además, Hail no tarda en llegar. Impulsándome hacia delante me deje caer unos metros de distancia hasta aterrizar con elegancia justo al lado de Kehlany. Levanto su mano dejándola caer sobre mi cabello para después darme una leve caricia aun teniendo típica expresión serena que la caracteriza. -Vamos pequeño príncipe. Comenzó a caminar en dirección al interior de la mansión mientras yo seguía sus pasos, llegando a una de las salas de estar pude ver como Astoria Ivanov se encuentra sentada en uno de los sillones, a pesar de los años su fino rostro muestra leves arrugas mientras su largo cabello azabache cae encima de sus hombros. Entre sus dedos se encuentra un libro de poesías el cual recuerdo haberle regalado. Levantando la mirada al sentir mi presencia, una sonrisa cariñosa crece en sus labios mientras deja el libro. -Keller, vaya. No sabía que estabas aquí – Dice con tranquilidad. -Estaba en el jardín – Contesto. -La costumbre de Mihail de permanecer en los jardines ahora la tienes tu – Comenta Iryna mientras entra al salón con una leve sonrisa – Aunque no me sorprende después de todo eres el príncipe del pequeño Káiser. Príncipe. Aquel es un título que adquirí con el tiempo después de que Mihail decidiera traerme consigo después de esa noche fui recibido en el seno de la casa real Ivanov Gray, no como una pieza para el tablero de sombras del futuro emperador sino como su cachorro. Muchas personas en si no entienden el vínculo que forme con Mihail partir de esa noche. Es algo que no tiene explicación. -Es agradable el aroma, debes disfrutar algunas veces de la tranquilidad Iryna – Digo caminando en dirección al piano de cola que se encuentra en medio del salón. Sentándome en el banquillo delante del piano me acomode antes de quitar los guantes negros que cubrían mis manos. Mis dedos se deslizaron por las teclas del piano y la música pronto acaricio mis oídos. Sonata No º17 de Beethoven, es una de mis favoritas a la hora de tocar el piano, la tranquilidad que transmite mientras mis dedos se con rapidez a través del piano y en ocasiones de forma lenta produce el éxtasis en mi sistema. Astoria e Iryna permanecen cautivadas desde sus lugares escuchando la melodía producida mientras un suspiro de satisfacción sale de mis labios. Ser el príncipe y ser criado bajo el ala de Mihail Ivanov incluyo que mis gustos se parecieran a los suyos y que aprendiera a tocar diversos instrumentos además de gustarme la música clásica en general. Ser enseñado en clases de etiqueta y protocolo terminando, así como lo que soy hoy día Rey de los cuervos y príncipe del ajedrez de sombras del emperador de continente norte. Cuando la melodía llego a su máximo clímax mis dedos se movieron prolongándola unos segundos hasta que mis dedos se detuvieron y un aplauso se escucho a mis espaldas, girando pude ver como Mihail me observaba desde la entrada del salón con una mirada orgullosa y una leve sonrisa. -Magnifica actuación – Me felicita. Un sentimiento de alegría se instalo en mi pecho mientras una gran sonrisa se instalaba en mis labios, amo el como el mundo desconoce la verdadera personalidad de Mihail una cálida que no duda en abrazarte y brindarte confort porque aquel emperador que para muchos significa muerte para mi significa hogar. -Gracias káiser – Contesto.                                                                      •• > •• Mi cuerpo se movió con incomodidad mientras los recuerdos azotan mi mente, el sudor frio recorre frente mientras un gemido de dolor sale de mis labios, los recuerdos de como azotaban mi espalda con aquel látigo de cuero dejando marcas hace que mi piel cosquillee. El olor a jazmín, sándalo y rosas de pronto invaden mi nariz junto a unos grandes brazos que rodean mi cuerpo, conozco este aroma. Abriendo levemente mis ojos parpadeando varias veces puedo ver como la cabellera pelirroja de Mihail cae en su frente mientras sus ojos grises lucen preocupados y tristes, no me gusta que se sienta así. -Lamento despertarte con mis pesadillas – Un suspiro sale de sus labios mientras me atrae a su pecho desnudo -Keller, esta bien no pasa nada. Solo la próxima vez puedes ir a dormir conmigo. -Ya no soy un niño – Digo mientras rodeo con mis brazos se cintura acercándome mas hacia su cuerpo para sentir aquellas feromonas que calman mi mente. Una leve y cantarina risa sale de sus labios para segundos después sentir como esparce caricias en mi espalda -Pueden pasar las décadas que pasen y para mí siempre serás mi pequeño príncipe Keller, mi cachorro. La tranquilidad invadió mi sistema mientras aquellos brazos reconfortantes me rodeaban, sus feromonas me hacen sentir seguro y en casa como la primera vez que nuestras miradas se encontraron n***o y gris. Protección, amor y lealtad aquellos sentimientos siempre están presentes cuando Mihail Ivanov se encuentra en la ecuación. Porque sin importar si el mundo se encuentra en su contra, yo siempre protegería al emperador. A la persona que es mi hogar y lugar seguro, quien siempre reconforta mi alma luego de que las pesadillas del pasado azoten mi sueño. Después de todo un príncipe siempre será protegido por el emperador, y así mismo un cachorro siempre buscará cuidar a la persona que lo ama y le ofrece un hogar. Y Mihail Ivanov siempre será mi padre emperador.  
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