Capítulo 8

1009 Words
Continente Este. Distrito 1, Bodega A 23. Reina Roja.                                                                                              Luna. El humo salía lentamente de mis labios mientras el olor a humedad invade el aire, cruzo mis piernas para después llevar el cigarrillo que se encuentra entre mis dedos hasta el cenicero apagándolo, mis ojos se cierran por leves segundos mientras agudizo mis sentidos. El chirrido de la puerta de metal llama mi atención justamente en el momento en que abro mis ojos. El aroma de Arlen llena la estancia anunciando su presencia, recargo mi barbilla en mi mano izquierda mirando con aburrimiento como lanzan el cuerpo cubierto de sangre frente a mí. Noah llega pocos segundos después limpiándose las manos cubiertas por el líquido carmín. -Tienes un poco en la mejilla – Señala Naomi. - ¿A que sala lo llevamos majestad? -Pregunta Adhara. -Sala B-14 – Contesto con aburrimiento. La palidez de la piel de los tres frente a mi se hizo presente, ellos saben lo que significa aquella sala y lo que está por ocurrir.                                                                          •• > •• Bodega A 23. Sala B-14 Entre en el lugar con calma mientras remangaba la camisa blanca encima de mis codos, mi pantalón de vestir color rojo había sido sustituido por unos jeans negros. Ate mi cabello en una coleta alta mientras tronaba mis dedos. “Mi camisa será arruinada con esta asquerosidad”. Pensé mientras frunzo mis labios, formando un mohín. Acercándome al cuerpo que yace colgado del techo sostenido por cadenas especiales de plata, camino hacia la mesa llena de suplementos mientras una suave melodía sale de mis labios, tomando la fusta de cuero con ligeras púas. La sangre cae por el cuerpo del hombre frente a mí, sale de sus labios mientras su rostro magullado toma un leve color morado en algunos lugares, giro lentamente la fusta en mis manos para después golpear en la espalda. El alarido de dolor salió de sus labios mientras una risa salía de mis labios. -Vaya ya despertó el bello durmiente -Digo con diversión. Rael Belmont me mira con pánico mientras vuelvo a golpear en el mismo lugar, el dolor en su rostro junto al grito sobresalto a las personas que se encuentran de espaldas a mi observando desde la sala de vidrios polarizados. -Sabes, siempre eh sabido que los Belmont me traicionarían tarde o temprano. Después de todo ustedes fueron los primeros en mostrar negativa en que yo fuera la reina y alfa – Digo casualmente camino hacia la mesa – Sin embargo, prometí velar por cada Deidad y hombre lobo y lo cumplí hasta este momento – Tomo las pinzas de la mesa mientras vuelvo a acercarme – Abre la boca – Demando usando la voz. Negó intentando no llevar a cabo mi orden, sin embargo, la presión de mi mirada hizo que sus labios se abrieran lentamente inserte la pinza en su lengua aplicando presión mientras el alarido de dolor salía de su boca. -Shh aun no termino – Menciono sin prestarle atención a sus gritos – Pero existen límites que jamás deberían de olvidar conmigo si quieren conservar cada parte de su cuerpo intacta y no con falta de un m*****o. No perdono la traición o la mentira y tu mi querido Rael me has desafiado además provocaste y mi molestia, en nuestros principios están hacernos cargos de nuestras acciones así que permite que esta alfa tuya te de un castigo por ser un cachorro desobediente – Tomo las pinzas jalándola. Las cadenas de plata que sostienen su cuerpo se mueven gracias al movimiento, Rael intenta impulsarse hacia atrás alejándose mientras una sonrisa llena de satisfacción decorara mis labios.  -Uh gracias, me haces el trabajo más fácil. Termine de atraer la pinza hacia mi sacando aquel órgano de su boca, el color rojizo de aquel elemento sostenido por las largas pinzas en mis manos deje el órgano sobre la mesa mientras Rael gemía de dolor junto a balbuceos.  -Ya no la necesitas, un órgano tan importante usado para mentir merece que las palomas la tengan de alimento – Digo con tranquilidad mientras paseo por la mesa. Haciendo una seña hago que Noah baje el flácido cuerpo para después sentarlo en una silla con cadenas de plata y púas. Tomo unas pequeñas pinzas para después caminar en dirección hacia él, puse una pinza en cada dedo sosteniendo las uñas. Tomo asiento en el sillón justo frente a él, para después decir con voz fría -Noah por favor. Noah asiente para después posicionarse y ejercer presión jalando cabeza pinza mientras los gritos aumentaban una copa de vino de uvas es servido por Alya para mi asiento con agradecimiento, tomo un sorbo soltando un suspiro satisfecho. El sabor dulzón lleno mi paladar llenando mi cuerpo de deseo por tomar más de aquel sabor. Cuando los gritos cesan mi copa de vino se encuentra vacía, coloco la copa en la bandeja de plata para después levantarme y acercarme mientras Naomi se acerca con una gran bandeja donde el filo de una espada brilla haciendo que el pánico de Rael comience a hablar en balbuceos. -Me aburre tu presencia, y sobre todo me asquea. -Sonrió para después tomar la espada – Adiós conde Belmont. Y con eso el filo de la espada atravesó su pecho llegando a su corazón, salpicando la sangre que cayo en mi mejilla, girándome sonreí mirando como los espectadores del consejo salían de aquella sala. -Fui piadosa con él, pero, si otro de ustedes comete traición contra mí. El destino de Rael será llegar al paraíso comparado con lo que ocurrirá con cualquiera de ustedes – Digo con voz fría – Sin excepciones. Y con ello salí de aquel lugar siendo seguida por Arlen, yo soy la reina y alfa aquella que comanda a las deidades y hombres lobo. La máxima autoridad de continente Este. La heredera de la casa White Gagné. Y todo aquel que osara desafiarme conocería el porque existe la reina roja. Aquella que no posee piedad con quienes la traicionan o mienten sin excepciones.  
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