Capítulo 4

1074 Words
Continente Este. Calle 3.9 Distrito WK. Coincidencias.                                                                                                    Luna. El sol se ocultaba entre las oscuras nubes grises, este día era especialmente frio ocasionando que las personas se resguardaran en lugares cálidos antes de que la tormenta llegara. Oculte mis manos cubiertas por unos guantes blancos, mi gabardina negra me movía con la fría brisa que calaba mis huesos mientras el aire caliente salía de mis labios. El distrito WK, es uno de los lugares en todo el continente más habitado por dioses, donde el aire puro ideal para meditar se encontraba en cada rincón del distrito. Me detuve de forma abrupta mientras fruncia el ceño, me están siguiendo. Girando observe con atención, no era presencia común y corriente sino, sombras. Suspirando continue caminando hasta llegar a mi destino, el edificio color blanco se alzaba frente a mi mientras en el último nivel la figura de una gárgola blanca. Levantando la mano cerré mi mano en un puño para después tocar suavemente la puerta tres veces, esperé breves segundos hasta que la puerta fue abierta. -No espere verte aquí tan pronto -Dice Jaden. -Es urgente -Contesto. Haciéndose a un lado me deja ingresar en el lugar, el blanco y el dorado predominaba en el edificio cubierto de detalles y adornos bañados en oro, caminando por los pasillos mire como todo seguía igual que como la última vez que visite este lugar. Flashback... Año 7.1 sobrenatural. -Siempre que necesites paz debes venir aquí- Dice Jeremy mientras caminaba a mi lado. -Es una buena idea, aunque te voy a extrañar -Conteste. Jeremy detuvo sus pasos y yo hice lo mismo, posicionándose frente a mi acaricio mi cabello con amabilidad y cariño mientras yo cerraba mis ojos disfrutando de su tacto. -Tranquila pequeña alfa será poco tiempo, solo iré a esa reunión en ciudad neutral en el norte no es como si fuera a ir a la guerra -Comenta con diversión. Retomando el paso coloco sus manos detrás de su espalda, Jeremy Grier es el sacerdote del Santuario White en el distrito 17 además de mi mentor para ser sacerdotisa una vez mi primo ascendiera al trono. -Bien vamos a comer pastel de dulce de leche, yo invito esta vez -Dice mientras caminamos en dirección al santuario pequeño que se encuentra en el patio. Actualidad, Año 8.1 sobrenatural. -Vamos Luna -Dice Jaden. Estaba perdida en mis recuerdos mientras miraba con admiración la estatura frente a mí, los escultores se habían esforzado para definir a profundidad y detalle cada facción del rostro de Jeremy. Negando suspire mientras seguía a Jaden, deteniéndonos frente a la puerta de mármol color blanco, -Puedes pasar, ya te esperaba. Asintiendo tomo el pomo de la puerta girándolo para después entrar, al dar el primer paso inmediatamente sentí la paz abordar mi cuerpo. -Vaya no esperaba tenerlos a los dos aquí el mismo día -Dice Jeremy. -Sabes porque estoy aquí -Digo con seguridad. -Por supuesto -Responde mientras adopta una posición seria -Solo espero que este asunto no se salga de control, aunque en primer lugar esa investigación nunca debió llevarse a cabo -Determina. -Es curioso que tu digas eso después de todo fuiste el primero en aceptar ese estúpido experimento -Digo mientras lo fulmino con la mirada. -Aun sigues reprochándome lo mismo -Contesta mientras la culpa decoraba su rostro. -Así como tú me reprochas no ser sacerdotisa del templo -Contesto acusatoriamente. Una pequeña risa salió de sus labios para después bufar -Ustedes se parecen tanto, serian grandes amigos. Sentándome frente a él en el sillón de cuero n***o, cruce mis piernas recargando mi mentón en mi brazo derecho. -No puedes compararme con alguien a quien no conozco -Contesto en cambio. -Lo conocerás antes de lo que piensas – Comenta con la diversión brillando en sus ojos marrones. -Serian demasiadas coincidencias, porque de acuerdo con lo que me has dado a entender él estuvo aquí antes de mi -Digo con seguridad. -Bingo mi querida discípula -Felicita mientras da breves y pausados aplausos, -Coincidencias de la vida. -En mi vida jamás han existido las coincidencias, sabes sus propósitos, pero lo proteges -Digo. -Protejo a mis discípulos Luna -Contesta ladeando la cabeza. Algo que siempre caracterizo a Jeremy fue su sobreprotección hacia sus discípulos, después de todo los sacerdotes de los santuarios de los dioses no podían tener descendientes. -Siempre nos proteges, sin importar como te afecte a ti o si te pones en peligro -Digo en reproche. -Eso es lo que se hace cuando amas a alguien – Dice tranquilamente. Levantándose de la silla que está detrás de su escritorio Jeremy se posiciono delante del gran ventanal que da vista al gran jardín del santuario donde las flores, cerezos y pinos abundan. Varios discípulos del santuario entre ellos niños se encontraban leyendo o simplemente acostados en la paz disfrutando de como la suave brisa movía sus cabellos. -No sé si eres estúpido o tienes complejo de héroe hemos crecido ya no somos unos cachorros que se escondían detrás de tus piernas -Digo mientras rodaba los ojos. Una suave risa broto de sus labios antes de contestar: -Cuando amas a tus hijos más que cualquier cosa y por coincidencias de la vida yo los amo a ustedes. - ¿Aunque eso te lleve a la ruina? -Pregunte con temor. Una sonrisa dulce y suave se deslizo por sus labios rosados mientras su cabello castaño brillaba con la luz del sol que se adentraba por el ventanal. Sus ropas blancas con detalles dorados junto a aquella aura de paz que lo envolvían lo hacían pasar como uno de los arcángeles antiguos del santuario, y no había duda él es un arcángel. El arcángel del amor. -Si, el amor hace cometer locuras -Dice riendo. Niego levantándome para comenzar a caminar hacia la salida, deteniéndome en la puerta mientras ladeo la cabeza para después despedirme con la mano. -Buena suerte pequeña -Escucho antes de cerrar la puerta. Sonrió mientras entro mis manos en mi gabardina para después salir del santuario, la brisa fría mueve mi cabello mientras yo sonrió inconscientemente. -Nos vemos pronto.  Camino por la calle dirigiéndome hacia el auto n***o que me esperaba, subiendo al auto entro acomodándome en el asiento de en medio para después asentir y sentir como el auto comienza a moverse miro como las gotas dentro de poco comienzan a caer del cielo cayendo suavemente por los tejados. -Serán unos días divertidos -Digo mientras sonrió levemente. La destrucción de la pirámide había comenzado.      
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