DOS.

1127 Words
ASYA. -Nunca pregunté por tu nombre tampoco, jamás quise darte mi número y no quiero irme. Una sonrisa siniestra se extiende por su rostro, choca los dedos contra el cristal de su vaso, camina hacia a mí, doy un paso tras otro atrás, se llame los labios, mi cuerpo choca con la pared, justo a lado de la chimenea, deja su vaso vació me arrebata la copa de vino y susurra contra mi oído. -Pensé que no tenías miedo, pero mírate… temblando como un bonito cachorro, es extraño que eso solo me haga desearte más, abrir esa bonita boca tuya y follarla una y otra vez hasta que lo único que recuerdes cuando hables sea lo bien que encaja mi polla. Es sucio y debería ofenderme que me trate como un objeto, ¿pero a quién quiero engañar? Especialmente cuando estoy chorreando y quemándome cada vez que abre la maldita boca. Me da la vuelta girando las manos en mis caderas, mi rostro está pegado a la pared, mis palmas se activan y se sujetan aferrando los dedos a la misma, su mano sube por mi vestido de pierna abierta, trago con fuerza me toca suavemente hasta llegar a mi tanga. -Abre nena.- obedezco abriendo las piernas. Deja un rastro por el encaje que cubre mi coño, la humedad ya se desliza por la tela, la mano libre del sin nombre sube hasta llegar a mis tetas, empujo el culo hacia atrás siento su dureza golpear mis nalgas a través de la tela, hago círculos que detiene sosteniendo mi cuello con crudeza. Eso seguro dejara marcas. Su mano vuelve a bajar, con un solo movimiento tira de mi tanga lanzándolo lejos hecho girones el dolor muerde mi piel, pero por ahora mientras soy prisionera de su cuerpo lo ignoro completamente. Pellizca mi clítoris enviando una ola de placer por mi cuerpo, echo la cabeza atrás descansando en su hombro, introduce el primer dedo en mi coño y lo recibo tan bien que gruñe en mi oído, el aroma a Vodka me embriaga por completo. Un gemido sale de mi garganta cuando introduce el segundo dedo mientras presiona mi clítoris, mis ojos se elevan al techo y mi mente se nubla. Me gira con un hábil juego de manos hasta quedar frente a él, sus ojos se arremolinan con profundo deseo como una bestia hambrienta a punto de cazar a su presa me tiemblan las piernas. Su dureza se abre camino y siento que es enorme, imposible de manejar, la cremallera de su pantalón es el único sonido después de nuestros jadeos. Saca un condón de dios sabe donde y lo coloca en su polla, me doy un momento para observar descaradamente, no me equivoque, es incluso mas grande y grueso de lo que imagine. Me levanta en el aire con mi vestido envuelto en mis caderas, mi espalda contra la pared, mis jugos se derraman por mis piernas. -Ultima oportunidad de correr.- dice cuando sus labios me encuentran, su lengua abre camino en mi boca y saboreo el vodka en mi paladar, no estoy segura de si puedo emborracharme con esto pero lo hago, esa sensación de estar fuera de mi misma… esta aquí. Y no quiero correr. Sonrió en sus labios. -Me iré cuando terminé lo que empecé. Un empujón es lo que hace falta, lo siento increíblemente grueso, apenas me puedo mantener erguida. -Estas tan apretada para mí, mierda, ¿ha habido alguien mas en este dulce coño? -Mmmh.- gimoteo sintiendo su polla en el estómago, cuando al fin termina de entrar se mantiene ahí, queriendo recordar el momento.- ¡Dios, por favor!.- grito cuando sale y empuja. -Dios esta ocupado con las niñas buenas querida, tú, hoy no has hecho nada mas que cosas malas. Sus embestidas se vuelven tan duras que me duelen las piernas, pero quiero más, cada centímetro de él, siento que nunca tendré suficiente, nuestra húmeda piel choca y el hecho de que estemos medio vestidos solo lo hace mas caliente, dos personas follando descuidadamente sin poder aguantar mas de lo estrictamente necesario. Su mano golpea la pared, echa la cabeza hacia atrás, encajando los dedos en mi cintura, siento que el cuerpo me hormiguea y el calor subiendo por mi estomago hasta mi pecho saliendo por mi boca en gemidos erráticos. -Joder yo… -córrete cariño, córrete en mi polla. Me dejo llevar por el sentimiento, todos mis músculos se contraen cuando siento que él también termina, se aferra a mi piel y su cabeza descansa sobre mi hombro, siento que estoy hecha de gelatina. Mi respiración se regulariza, mis parpados se sienten pesados, me deja en el suelo, levanta sus pantalones, se pasa una mano por el cabello. Yo me quedo sin saber que hacer o decir, me quito el polvo imaginario de mi vestido, se acerca de nuevo y levanta mi rostro, me besa tan apasionadamente y siento esta conexión, como si mis dedos no quisieran soltarlo y mi mente ya estuviera ocupada por él. Se aleja tan rápido como llego siseando una maldición, me deja ahí, pegada a la pared después de follarme como si significara algo. Vuelve un poco después con otro vaso de vodka y su móvil en el oído. -Prepara el auto, llévala a donde te pida. Escucho la rudeza en su voz, aprieto los dientes sintiéndome humillada, fue claro cuando me lo dijo, no esperaba nada más que sexo, pero… ni siquiera estoy completamente recuperada del orgasmo. “Entendí la indirecta idiota” Termina la llamada, abre la boca, pero lo detengo, tomo lo que me queda de dignidad del suelo y paso a su lado con mis tacones repiqueteando y la humillación burbujeando. No necesito que me lleve a casa, me iré sola. -Espera.- me detengo girando solo un poco saca su billetera, me extiende un par de billetes.- Lo rompí, es justo que lo pague. Señala mi ropa interior rota en el suelo, aprieto los puños de rabia. -Quédatelo, no es la primera vez que me sucede.- Miento, nadie nunca me había roto las putas bragas, ni siquiera había hecho esto antes, debo estar completamente chiflada. Me obligo a tomar el mismo camino que use cuando llegue, cuando al fin estoy fuera un hombre trajeado con un chícharo en el oído me sonríe amablemente, abre la puerta de un auto n***o, cierro los ojos y niego pasando a su lado, espero un taxi justo a un costado. -El señor me pidió que… -Dile a tu amo que puede irse a la mierda. Un taxi se detiene me monto en el asiento trasero y me acurruco sintiéndome una completa idiota. Me olvidaré de ese hombre y toda esta situación terminara como un recuerdo. Después de todo no tengo que volver a verlo.
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