SEIS.

1364 Words
ZACHARY.  Perra. Pensé que asustarla un poco funcionaría, que la alejaría de mi de esa manera, que quizá con un poco de suerte correría a los brazos de Brad y se lo diría, entonces me golpearía y me disculparía con él hasta que fuera suficiente. Casi olvido la clase de chica que conocí en la graduación, una fuerte y llena de poder, la pasión corre por sus venas justo como Brad, la manzana no cae lejos del árbol, ¿verdad? Estaba a punto de lograrlo cuando sus ojos se llenaron de lágrimas, cuando casi se rompe entre mis manos y no pude pensar en nada mas que su coño en mi boca, sus muslos presionando mi rostro con la amenaza del orgasmo llenando su pequeño cuerpo. “Pero eso es enfermo, ella es una niña” No pensé mucho en eso cuando la lleve a mi apartamento, pero ahora que lo sé, esta mal, soy peligroso para Asya Darling, tengo que mantener mis manos y mi mente para mi mismo. No estoy seguro de si se lo dirá a su padre, pero tengo que estar listo si lo hace. Si quiero quedarme en la ciudad, tengo que mantener mis pensamientos bajo llave e ignorarla, puedo hacer eso. “Es solo una chica más” Reclino la cabeza en el respaldo del auto, me paso una mano por el rostro y el cabello, necesito un puto respiro, definitivamente esta mañana no desperté con la idea de que esa niña estuviera bajo mi piel. “Olvídalo ya” Esto está mal, quizá solo debí disculparme, eso es lo que haría un hombre normal y no lo soy, me criaron para tener mano dura, solo se hacer negocios, no estoy hecho para tener tacto y cuidar sus sentimientos. “A la mierda, que se joda” Ella lo quería tanto como yo, solo tengo que olvidarme de ella, dejarle claro que no podemos volver a cometer un error como ese. Si, puedo ser un monstruo, pero no con ella, no con la hija de quienes me alimentaron. Cierro la puerta de golpe saliendo del auto, subo al ultimo piso de mi edificio y bebo mi botella de vodka hasta que no queda nada más que una decisión flotando en el aire. “Tengo que irme, no puedo quedarme” *** Reviso el informe sobre nuestra posible inversión, una empresa manufacturera a punto de quebrar con potencial, si tan solo el imbécil de su socio no se hubiera escapado con la inversión, habrían tenido futuro, es una lástima. Ahora, ¿invertiré o los dejare sufrir? Paso la montblanc entre mis dedos al mismo tiempo que el teléfono fijo de mi oficina suena, es mi secretaria, ¿Lina? ¿Mina? Lo que sea. -Señor Novikov, hay un Bradley Darling pidiendo verlo, le dije que estaba ocupado, pero insiste y… -Déjalo entrar.- digo sin dejarla terminar.- ¿Y Lina? A partir de ahora el señor Bradley Darling no necesita cita para verme. -Entendido señor Novikov y no es Lina es… Cuelgo antes de escucharlo, me importa una mierda su nombre, trabaja para mí, le pago para ello. Unos minutos después Brad entra en su ropa de trabajo, ahora entiendo porque no lo dejaron entrar antes, sus vaqueros están sucios usa una camiseta debajo de un chaleco anaranjado de construcción, todavía lleva el cinturón de herramientas colgando y el casco en la mano, toda su vida ha trabajado en la construcción, ahora posee una empresa propia pero no todo el tiempo fue así y se acostumbro al trabajo duro, es difícil soltarlo, además de que lo mantiene ocupado de su propia mente. Se acuesta en el costoso sofá de terciopelo n***o, por un momento es como si volviéramos a la universidad, antes de que los gastos de sus hijas le ganaran y terminara abandonando. -¿Sabes cuanto cuesta limpiar ese sofá?.- digo poniéndome de pie yendo directamente a la mesa de licores junto al enorme ventanal detrás de mi escritorio. -Te comprare uno nuevo, como regalo de bienvenida. Me rio volviendo con dos vasos de vodka, le entrego uno cuando se reincorpora, me siento frente a él. -Anoche, con las chicas no pudimos hablar mucho, ¿Cómo estás? ¿Te quedaras esta vez? Trago un poco del licor, me siento mas libre cada vez que doy un sorbo. -Mi padre murió. Levanta las cejas por un momento, termina el liquido en su vaso y se levanta por la botella dejándola en el centro de la mesa, se sirve un poco más. -No lo siento en absoluto Zach. -Lo sé. “Ni siquiera yo lo sentí” -¿Tú madre? -Está bien, igual que siempre, tal vez considere quedarme por ella. -Es una buena idea, ¿te harás cargo ahora? -No tiene mas hijos que sepamos, así que sí. -Tienes una familia aquí amigo, la única razón por la que te fuiste esta bajo tierra, y yo… mis chicas, te necesitamos. Aprieto la mandíbula, no quería aceptar la verdad, hace mucho que estamos separados, pero siempre se quedo una parte de mi aquí. -Lamento no haber venido al funeral. Vuelve a beber de un trago el liquido y lo sigo, sirvo ambos vasos. -No habría querido que nos reuniéramos así, fue lo mejor para todos.- Sus ojos se desvían al fondo, esta pensando en algo, recordándola quizá. Bebo un trago más sintiéndome mejor cada vez. Brad deja el vaso vació con un golpe en la mesa. -Ahora, vamos, vendrás conmigo para la cena. Termino mi bebida, me levanto, no hay manera en la que pueda aparecerme en su casa, no después de lo que sucedió anoche. -Tengo mucho trabajo que hacer, necesito ponerme al día. -Vuelve después de la cena, no me niegues pasar tiempo contigo imbécil. Tomo una enorme bocana de aire y lo sigo, de lo contrario no se moverá hasta que me arrastre con él. Me coloco la americana y ambos salimos, le pido a la secretaria que cancele mis citas, mira a Brad y sus mejillas se sonrojan, cuando me mira a mi sin embargo baja la mirada, esta asustada, parece que mi padre se encargo de crearme una reputación aquí. No es que me moleste en realidad, me da razones para asustarlos todavía más. *** Bradley entra dejando las herramientas en una pequeña mesa en la casa, lo sigo cerrando la puerta detrás. -Me daré una ducha rápida, el licor esta en la cocina, gaveta superior a la derecha, hay vino, whisky, vodka, cualquier cosa que quieras beber, las chicas estarán aquí pronto.- su voz suena cada vez mas lejana mientras sube las escaleras. Me quito la americana y doblo las mangas de mi camisa, entro en la cocina, busco hasta encontrar una botella de vino y un sacacorchos, tomo una rebanada de hogaza de la mesa y la meto en mi boca concentrándome en mi tarea. Escucho la puerta seguida de voces y un par de risas, Asya entra en la cocina paralizándose en cuanto me ve, una ola de satisfacción llena mi pecho, tengo el control, yo lo sé, ella lo sabe. -¿Qué pasa?.- una mano se enreda en su cintura, un tipo alto aunque mas bajo que yo la sostiene como si le perteneciera, levanto las cejas mientras termino de sacar el corcho de la botella.- Oh… ¿Quién…- el niño al que le cortare las manos si no deja de tocarla en los próximos cinco segundos me mira fijamente, como si fuera una amenaza. Lo soy, pero no para Asya. -Eben, este es Zachary un viejo amigo de papá.- suelta las palabras como veneno.- Zachary, este es Eben. “Eben…” Me aseguro de recordar su nombre. -¿Es tu novio?.- digo masticando el pan mientras busco las copas. -¿Importa? Sonrío cuando abre la ultima gaveta y saca dos copas, se aleja sirviendo el vino y recuerdo la noche en mi apartamento, la manera en la que arrugo la nariz odiando la bebida, ahora tiene sentido, ella no bebe con frecuencia. Desaparece por donde llego. La noche apenas empieza y siento que nos vamos a divertir, especialmente si Eben no deja de tocarla por todas partes.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD