CINCO.

1273 Words
ASYA.  Me obligo a sacar los pies de la terraza, subo al tercer piso, la casa es enorme, toda fue hecha especialmente para mi madre, no hubo nada que mi padre le negara a la mujer de su vida. Me deslizo en la primera puerta del tercer piso, el baño, me aferro al lavamanos, mis dedos se ponen blancos, dejo correr el agua y me miro en el espejo. “Mierda” La electricidad todavía corre por mi cuerpo, siento la necesidad de estirar las manos y tocarlo, saber que es real, porque todo esto parece una pesadilla. Odie la forma en la que termino todo, esa noche, pero otra parte de mi se volvió loca, supe desde ese momento que no volvería a ser igual, que nadie me follaría como lo hizo él, que no volvería a sentir un orgasmo como ese, incluso ahora solo de recordarlo siento calor en mi entrepierna. ¿Y ahora qué? se su nombre y seguramente lo veré mas de una vez. Me mojo el rostro con agua fría, nada cambia, ni siquiera mi corazón deja de latir a toda velocidad. “Tranquilízate Asya” Todo estará bien, solo necesito pasar tiempo fuera, quizá solo esta de visita, no tendré que verlo, puedo olvidarlo. Me seco el rostro con una toalla, me miro una vez mas en el espejo, suspiro dejando que los ladrillos en mi pecho me opriman, salgo del baño sintiéndome diez veces mas cansada, me doy la vuelta para ir a mi habitación y con suerte dormir un poco. -Me mentiste.- la voz baja acaricia mi espalda, mi cuerpo deja de moverse como si acabara de recibir una orden, giro sobre mis talones. Ahí está. Su cuerpo descansa sobre la pared, tiene los brazos cruzados y me permito mirarlo a la luz de la luna que entra por las ventanas, lleva un pantalón de traje y una camisa ambos de color n***o, aunque la camisa esta desabotonada de los primeros espacios, el reloj en su muñeca hace tictac con fuerza o quizá es que estoy hipersensible y mis superpoderes decidieron desarrollarse justo ahora, todavía tiene ese aspecto duro, soy un paso atrás cuando sus Oxford se acercan a mí, me sigue, uno tras otro hasta que mi espalda se pega a la pared lejos del baño. -¿Cuantos años tienes cariño?.- su aliento se desliza sobre mi cuello. No me toca, pero esta lo suficientemente cerca para provocar que me estremezca. Me pone nerviosa, aunque al mismo tiempo quiero enviarlo lejos, ¿Cómo se atreve a exigirme algo? Me lanzo a la calle como una puta. -No te conozco.- miento, no es del todo mentira, hasta antes de esta noche no sabía nada sobre él. Se ríe amargamente, adoro el tono de su voz, raspa mi piel, su aroma se cuela por mi nariz, huele a cuero, alcohol y peligro, como una fragancia propia. -¿Cuántas veces mas vas a mentirme? No te gustará ponerme a prueba Darling. El apodo por el que mi padre me llama cariñosamente se siente sucio, está apoderándose de algo inocente convirtiéndolo en algo pervertido, el calor en mi estomago crece. -¿Es una amenaza? -Oh, por supuesto que lo es. Ahora, no me hagas repetirme. Considero mi respuesta, ahora que parece que he olvidado como respirar solo quiero escapar. -No te mentí. -Dijiste que estabas graduada.- reprocha. -¡Y lo estoy!... del instituto…- aprieta la mandíbula, no da marcha atrás cuando aprieta los parpados. -Graduada del maldito instituto…- lo dice mas para si mismo. -¿Sabes que casi tengo la edad de tu padre? No deberías dejar que tipos como yo te lleven a la cama Darling. No puedo creerlo, mi padre tiene 37 años, tuvieron a mi hermana cuando aún eran unos niños, es imposible que este hombre tenga mas de 30 años. -Pero te gusto.- suelto sin pensar. -No. No lo hizo y por eso estuviste en casa antes de que siquiera pensara en follarte de nuevo, eres estúpida niña y no tienes idea de cómo me gusta, así que olvídate de ello. Sus palabras me abofetean, siento como mis dedos se enroscan en mis palmas dejando la marca de mis uñas. -Hace mucho que me olvide de eso.- la rabia sube lentamente y no estoy segura de poder mantenerla dentro mucho tiempo. -¿Entonces por que parece que estas mojada por mí de nuevo? Mi mandíbula tiembla, mi pecho sube y baja con rapidez, trago con fuerza manteniendo su mirada. -No lo estoy. Se acerca un poco mas hasta quedar cerca del lóbulo de mi oreja, su respiración me hace cosquillas. -¿Enserio? Entonces si mi mano baja por tu vientre y meto los dedos entre tus bonitas bragas no te encontrare húmeda, si me arrodillo frente a ti, bajo tus leggins y decido que quiero comerte el coño ¿no estarás preparada? ¿no me dejaras beberte? Si mi dura polla quiere abrirse camino entre tus piernas para que puedas apretarme como la buena niña que eres ¿no me dejaras? Suelto un gemido cuando sus dientes rozan mi oído, me delato, siento mi pulso en la cabeza, en mis oídos, en las puntas de mis dedos, en todas partes, levanto las manos para tocarlo con la necesidad vibrando entre nosotros. Sin embargo, da un paso atrás, mete las manos en sus bolsillos y me mira de nuevo, se ríe sacando un cigarrillo metiéndolo entre sus labios. -Ten cuidado con los hombres como yo niña, te diré todo lo que necesitas escuchar para ponerte de rodillas y chuparme la polla, pero eso no te hace buena en ello, todo lo que necesitaba esa noche era encontrar un coño caliente, no importa si eras tú o cualquier otra puta, no significaste nada esa noche y ciertamente no lo harás en el futuro. Aprieto los dientes caminando hacia él, la palma de mi mano se estrella en su rostro, me arde terriblemente, y Zach ni siquiera se mueve, sonríe con todos los dientes. Cada segundo que paso con este tipo pierdo mi orgullo. Lo rodeo volviendo a mi camino. -Eres la hija de mi mejor amigo y aceptare las consecuencias si quieres decírselo, pero eso no puede volver a suceder entre nosotros. Me giro viendo su silueta poderosa, el humo se espesa entre nosotros. -No quiero volver a verte. -Entonces dile a tu padre la verdad, porque no pienso desaparecer si no lo haces. No es una advertencia, es una amenaza, me esta dando el poder de decidir, piensa que no hizo nada malo. -¿Y librarte de mí?.- niego moviendo la cabeza.- Vive con ello, cada vez que me mires pensaras en que te follaste a la hija de tu mejor y probablemente único amigo, cada día que pases con él recordaras como lo traicionaste. Eso será mucho peor que abandonar el barco. Cada vez que vuelvas a esta casa, dudaras sobre si se lo dije y Bradley te esperara con su Glock para matarte por ensuciarme, y tal vez, solo tal vez cuando estes lo suficientemente loco, se lo diré. Le da una calada más a su cigarrillo. -Suerte intentando jugar mi juego Darling. Continuo mi camino a mi habitación, jamás en toda mi vida me sentí de esta manera, el desafío quema mi cerebro, quiero correr y decirle la verdad a mi padre, pero se que no lo hare. Porque, aunque me convierta en una mujer enferma, quiero verlo y saber que tan lejos llevara esto. Que tan lejos puedo soy capaz de llegar. Cierro la puerta con seguro y me deslizo por la pared.
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