Zachary.
-¿Señor?
Amir mi chofer y guardaespaldas entra en el auto.
-Vamos si lo conseguiste.- mi voz plana se siente fría y estoy seguro de que capto la indirecta.
“No me importa lo que sea que trajeras, mientras las putas galletas le gusten a Brad”
Continuo con los ojos cerrados mientras el auto avanza, mi estomago chilla el aroma a pan recién horneado, estoy cansado, harto de viajar.
“Deberías volver a casa Cariño”
Quizá mi madre tiene razón, es hora de volver a casa, ahora que mi padre ha muerto no tengo razones para mantenerme lejos, aquí tengo todo lo que necesito, incluido mi único hermano, no biológico, pero no necesitamos la misma sangre para que lo considere parte de mi familia.
Suspiro cuando el auto se detiene en la casa familiar, la ultima vez que estuve aquí ellos cargaban una recién nacida con los ojos avellana y motas doradas brillantes, el cabello color chocolate y una sonrisa que pondría de rodillas a cualquiera, además de una niña pequeña que corría por todas partes con la belleza de su madre a la que no tuve oportunidad de prestarle atención, ¿Cuántos años han pasado desde eso? ¿19? ¿20?
Amir abre la puerta del auto, salgo tomando la caja llena de pan, respiro profundo tocando el timbre de la puerta principal.
Los pasos detrás y el movimiento de la puerta abriéndose sucede en cámara lenta los ojos negros de Bradley se abren con fuerza.
-¡Mira a quien tenemos aquí! Zachary Novikov.
Toda la preocupación desaparece de mi cuerpo, temía que estuviese molesto conmigo, no soy el tipo de hombre al que le importe una mierda lo que piensen los demás, excepto por él, mi mejor amigo, si soy sincero me lo merezco, no estuve aquí cuando murió Ale, su esposa, madre de sus hijas y amiga.
-Bradley Darling.- saludo en respuesta pero ya está envolviéndome en un abrazo.
-¿Cuándo volviste? ¿Por qué no me lo dijiste? Pude recogerte en el aeropuerto.
-Hoy, vine directamente del aeropuerto.
Me guía al interior de su casa, es cálida, demasiado hogareña para mi gusto, escucho pasos arriba y pronto por las escaleras, una chica rubia alta y demasiado delgada baja en unos zapatos altos, es idéntica a Ale cuando era joven, debe ser la mayor, Liv, la chica que se graduó de la universidad, no tuve oportunidad de saludarla esa noche porque estuve ocupado metiéndome bajo las bragas de una hermosa desconocida con la que todavía sueño por las noches, joder.
Jamás había probado algo tan dulce.
-¿Papá?.- dice acercándose a nosotros.
-¡Oh, Liv! Este es mi amigo Zach, puede que no lo recuerdes, pero era amigo de tu madre también. Y esta el Liv, mi hija mayor a la que habrías conocido si hubieses venido a su graduación.
La punzada de excitación atraviesa mi pecho recordando nuevamente a la desconocida, me rio suavemente.
-Lo siento Brad, demasiado trabajo.- me excuso sabiendo que es una tontería, que estuve ahí y me divertí.
-Si, si, como sea, vamos, te mostrare el resto de la casa.
***
Después de darme un tour innecesario por su casa que continúa siendo la misma de hace tiempo, al fin nos sentamos en la terraza, su hija mayor esta acurrucada en una tumbona elegante mientras Brad y yo bebemos un par de cervezas, Brad habla de todo y nada, puedo ver lo perdido que esta sin Ale, parece que se ha quedado atascado en el tiempo, debió ser duro para él, eran el uno para el otro.
Meto en mi boca el ultimo bocado de éclair relleno de crema y le doy un trago mas a mi cerveza.
Las puertas de la terraza se abren y un dulce aroma a masa recién horneada se mezcla con la brisa fresca, Brad sonríe y me doy la vuelta para observar.
Es ella.
Es jodidamente ella.
Sus ojos están pegados a los míos, el color de su piel canela se convierte en blanco harina, entreabre los labios y aspira, siento un tirón en mi polla, recuerdo esos labios besándome desesperadamente.
-Papá…
Mi corazón se detiene cuando entiendo la situación.
“No, no, no, no joder, no”
-Ven aquí Darling.- Brad extiende la mano, ella se acerca con cuidado, analizándome como un animal salvaje, no sabe si atacare, no lleva ni una gota de maquillaje y se ve mucho mas joven de lo que recuerdo, es pequeña y menuda, su cabello castaño tiene un par de rayos rojizos, sus mejillas están color cereza ahora, se lame los labios un par de veces más.
“Me reconoce, claro que si”
La sorpresa es reemplazada por la furia, ¿Cuántos años tiene esta niña? Sabía que era joven, pero pensé que no sería tan estúpida como para mentir, si es la misma bebé que recuerdo, no debe tener más de 20 años, dijo que se había graduado hace mucho, aprieto la mandíbula con las náuseas golpeándome el estómago, ella tiene el poder de destruirme ahora.
-Este es mi amigo Zach, te cargo cuando eras una bebé.
“Si, claro, conviértelo en esa mierda estúpida”
Sus ojos abandonan los míos, busca ayuda detrás de mí, imagino que en Liv.
-Esta es mi hija, Asya, pero la llamamos Darling, su madre decía que es idéntica a mí.
Miente, no se parece en nada a Brad, Asya es preciosa, tiene esa mirada inofensiva el color avellana desapareció imagino que mientras crecía ahora son de un dorado brillante, lleva la piel bronceada, cabello castaño oscuro y un cuerpo delicioso, labios carnosos y una sonrisa de infarto, nunca tuve tanta hambre por una mujer, pero cuando la vi hace tres meses, sola bebiendo algo que parecía disfrutar sentí que debía acercarme, probar un poco de ella.
No me arrepentí incluso después de dejarla en la calle como basura.
Fue una noche, solo quería follar.
Pero esto lo cambia todo.
-H-hola.- dice con un tono bajo, no recordaba que fuera de esta manera.
La chica que conocí esa noche era salvaje, libre, atrevida e iba por lo que quería.
Esta noche es… diferente.
Aprieto la mandíbula liberándome de mis pensamientos, estoy jodido, tuve la polla dentro de la hija de mi mejor amigo.
Ella me engaño.
“Mierda, maldito imbécil”
-¿Cuántos años tienes?.- pregunto abruptamente, afortunadamente Brad no lo nota.
Abre la boca, pero vuelve a cerrarla juntando las cejas en el medio.
-¿Y tú tío Zach?
“¿Tío? Qué…”
Bard comienza a reír.
-Sabes que no tenemos mucha familia, así que mis chicas llaman tíos a nuestros amigos.
La amargura se desliza por mi cuerpo.
-No soy…
-Papá, estoy cansada, lamento no poder quedarme, pero quiero tomar un baño.
Mi mejor amigo lo acepta y le da un beso en la frente, la mentirosa Darling entra a la casa, mis dedos hormiguean y mi cuerpo se tensa, bebo lo ultimo de mi botella de cerveza y pienso en mi siguiente movimiento.
“La cagaste Zach, esta vez sí que lo jodiste”