* Nelson * Han pasado tres agotadores días desde que llegamos a la casa de los padres de Erika para el funeral de su tía Victoria. No he podido trabajar a gusto desde que estoy aquí, debido a lo insistente que pueden ser mis suegros, con cuestiones de luto y de que tengo que prestarle toda mi atención a su hija, como si ella fuera el centro del universo. No veo la hora de largarnos de aquí. Erika ni siquiera esta dolida por la muerte de su tía, es más, dudo que si quiera la haya conocido, solo estamos aquí para complacer a sus padres y que puedan hurgar en nuestro matrimonio por unos días. En medio de la cena, todos están animados hablando sobre cosas triviales, nada que ver con el dolor de un luto, pero su atención se centra en mí, cuando mi endemoniado celular comienza a sonar desesp

