Sentados a la orilla de la playa, mirando el hermoso atardecer que se posa en el horizonte, por fin me decido a encender un cigarrillo para llenar mis pulmones de nicotina. Aun estamos frente al bar, con la mitad de una botella de whisky escocés entre mis piernas y la otra mitad subiendo hacia mi cabeza. -¿Por que fumas? - Matías me mira con curiosidad. Exhalo el humo hacia el cielo, para mirarlo con una ceja levantada. -¿Me juzgas? - le respondo con otra pregunta. -No soy quien para juzgarte, es solo curiosidad - frunce el ceño. Suspiro, guardando silencio unos segundos, pensando en su pregunta que a estas alturas no me habia hecho. -Supongo que comenzó como ansiedad cuando practicaba ballet - confieso pensativa -Luego, como un intento de convencerme que lo dejara, me dijeron qu

