Capitulo 7

1813 Words
Tres días después... La música es mi forma de conectarme con las personas. La mezcla perfecta de sonidos pueden hacer que tu ritmo cardiaco aumente, dándote la sensación de felicidad que solo la adrenalina puede darte. Las notas musicales, una voz angelical, sumados a un buen ritmo de bajos, puede poner a bailar hasta la mas tímida persona. Ese es mi trabajo. En una discoteca repleta de jóvenes, con cuerpos sudorosos de tanto bailar las canciones que yo proporciono a través de los altavoces. Gritos de emoción, jadeos y uno que otro roce entre los amantes que comparten la pista de baile. Me gusta imaginar que mientras yo estoy aqui en la tarima; en alguna esquina de la disco, debe haber una pareja de jóvenes lujuriosos, que se acaban de conocer y que sin pensarlo encontraron al amor de su vida. Al terminar mi turno por esta noche, bajo del escenario agotada. Busco la barra para tomarme una copa de Martini antes de regresar a casa. Usualmente me quedo en la disco bailando con mis amigos, pero esta noche no han venido. Nicole está de viaje y el resto creo que estan en otra fiesta. -¿Puedo invitarte una copa? - preguntan a mi espalda. Hace ya tres dias que no nos hablamos. Soy muy orgullosa para buscarlo y supongo que él estaba haciendo puchero. -Claro - le dedico una leve sonrisa. Asiente y pide los dos Martinis de manzana, sabe que es mi favorito. -Hoy estuviste fantastica - me alaga. -Siempre - le guiño el ojo. Sonríe, le encanta que sea egocéntrica. Hace tanto calor que mi cabello rubio se pega en mi cara, por lo que busco recogerlo en una coleta alta; movimiento que mi acompañante sigue minuciosamente. -Ian, deja de mirarme así - sonrío incómoda. Se muerde el labio inferior, acercándose peligrosamente hacia mi. Con una mano toma mi cintura y con la otra mi mejilla para juntar nuestros labios en un beso tierno. Me dejo llevar rodeando su cuello con mis brazos. Todo lo que tiene que ver con Ian es así; Tierno, sensible, romántico, aunque me saque de quisios a veces con sus dramas. Por eso nuestra relación ha durado, porque a pesar de pelearnos, intentarlo con otras personas, siempre volvemos el uno al otro. -¿Que hice para merecerte? - susurra juntando nuestras frentes. -Quizás en tu vida pasada eras asesino de abuelitas y por eso te castigaron - me burlo. -Hablo en serio, tu eres perfecta - vuelve a juntar nuestros labios. Nos separamos cuando nuestros pulmones reclaman oxigeno. Nuestros labios están hinchados, haciéndolo ver mas provocativo. Aunque no tanto como Sr.Músculos. Mi maldita conciencia traicionera no deja de meterlo en mi cabeza. Deja de pensar en él. De seguro está con su esposa. Me reclamo mentalmente, no es sano pensar en alguien que no me pertenece justo cuando estoy con mi novio. Anoche no me dejaron dormir con sus gemidos. La insufrible de Erika no dejaba de berrear como zorra en celo; y algo me dice que lo hacía a propósito, para que me diera cuenta de que su marido le pertenece. Mientras que Nelson y yo no hemos vuelto a hablar, ni a mensajearnos. Tomo el resto de contenido que queda en la copa de un solo trago. Necesito dejar de pensar en ese hombre. -¿Quieres que pida otro? - pregunta señalando mi copa. Niego con la cabeza. La calentura se me subió a la cara, debo tenerla como un tomate. Pensar en Nelson me enloquece las hormonas, tengo que despejarme y de casualidad tengo al hombre perfecto justo en frente. -No puedo tomar mas, traje a Betsi. - niego - Pero ¿Por que no vamos a tu casa? - susurro en su oído. Gracias al cielo que Ian vive solo en un departamento. -¿Que le dirás a tu papá? -Está en una conferencia en Nueva York - me acerco a sus labios. Sin decir nada mas, me toma de la mano para guiarme entre la multitud hacia la salida. Caminamos por la acera hasta el estacionamiento donde dejé a Betsi. El aire frío me hace bien, aunque no hace de mucha ayuda para mis pensamientos. Mi conciencia grita que usar de esa manera a Ian es muy bajo, pero trato de ahogar esos pensamientos. -Pero que mier... - grito de repente. Una chica ebria que se estaba maquillando con el espejo de mi moto, se tambalea hasta caer encima de ésta y ambas paran al piso. La sangre hierve de rabia. La tomo del brazo para levantarla, pero no precisamente por ayudarla, mas bien para estamparle mi puño en su jodida cara. -¡Hija de perra! - sale de su voca. Otro puño contra su cara, esta vez se defiende y terminamos ambas en el piso, yo encima de ella descargando toda mi rabia. -¡Basta, Sky! - grita Ian, jaloneandome para separarme de la chica. La ebria jala mi cabello deshaciendo mi moño, mientras que yo sigo golpeandola con el puño cerrado. -¡Ya basta, Niñas! - grita alguien mayor. Nos separan por la fuerza. Alguien me sostiene de los brazos de forma tan brusca que me dejará moretones. La cara de la chica esta roja y su nariz ensangrentada. Yo tengo el cabello alborotado y rasguños en los brazos, pero nada del otro mundo. -Oficial no se la lleven - ruega Ian. Me congelo. Miro a mi alrededor y veo a oficiales de la Policía, mucha gente y carros estacionados. El que me está enterrando los dedos en los brazos es un policía, asi que trato de calmarme un poco. Ahora si me metí en líos. -Estaban alterando el orden - habla el policía que tiene a la otra chica. -¡Ella comenzó! - me acusa. Aahh ¡¡Desgraciada!! -¡Tu tumbaste mi moto! - grito. -Calma, Señoritas. ¿Todo esto es por una moto caída? - pregunta en tono burlón. La otra chica lloriquea sin parar. -¡Me rompiste la nariz! - solloza. -Y tu mi espejo - señalo los pedazos de vidrios rotos. -¡Ya basta! -grita el oficial - Se van las dos a la comisaría. Par de ebrias locas. - susurra eso ultimo. Me jalonean hasta la patrulla, a pesar de que no pongo resistencia, me colocan las esposas de forma brusca. Lo mismo hacen con la otra chica, pero hacia otro auto. -Oficial, no pueden llevarsela. Ella parece salvaje, loca y hasta un poco violenta, pero es buena persona. - ruega Ian al policía - Es super tierna... y ni siquira está ebria. -Con mas razón voy a llevarmela. Pelear con una ebria en medio de un estacionamiento, por una moto caida, tampoco es de gente decente - explica molesto. El oficial lo deja y se dirige al otro auto, mientras que Ian se acerca a mi. -Llevate a Betsi. Yo estaré bien - le sonrío a través del cristal. -Te sacaré de allí - asegura. Niego. - Tengo dinero para pagar mi fianza - explico - Si no, pasaré la noche allí. No te preocupes, soy ruda - le guiño el ojo. -Esto es serio, Sky. - me riñe. Ruedo los ojos. Espero que no se ponga intenso. -Ya te dije, llevate a Betsi a un mecánico para que mi papá no la vea asi. - le pido antes de que el oficial encienda la patrulla. El camino es silencioso hasta la estacion de Policía. Me pasan directamente a una celda vacía, el cual agradezco. La ultima vez que me arrestaron, la celda estaba llena de chicas ebrias. Aprovecho que me quitan las esposas para arreglar mi cabello. -Morgan, ¿De nuevo aqui? - me saluda un oficial. El oficial Dante Rodríguez, lo conocí hace un par de años, salimos varias veces, ahora es mi salvacion cuando me arrestan. Bueno, no es que me hayan arrestado tantas veces, solo un par; una vez por entrar en un edificio abandonado, que resultó no tan abandonado, y ahora. -¿Que tal todo, Dan? - saludo coqueta. Es un chico muy lindo. Tiene unos veintidós años, confección delgada, pero con músculos, ademas de un aire de peligroso que me atraía mucho. -Muy bien, que bueno verte, aunque sea en estas circunstancias- rie. -Ni me lo digas - ruedo los ojos. La ultima vez me dejaron pagar mi fianza y me fui en la mañana. Mi papá nunca se enteró de ello, gracias a que Dante borro mi historial. -¿Podré irme? - pregunto curiosa. Se encoge de hombro. -Si tienes efectivo, si. Reviso mis bolsillos rapidamente. Mierda, no traje nada, ni siquiera celular. -Nooooo - me quejo. - No se donde ha quedado mi bolso. Dante suspira y mira hacia todos lados antes de hablar. Pega la cara en las barras de metal, para poder estar mas cerca de mi. -Bueno, dejame ver que hago. Pero tendrás que esperar un poco - acaricia mi cabello. -Gracias, te debo una. - susurro. Sonríe y sale disparado por el pasillo. Apenas pasan cinco minutos cuando lo escucho volver. Su expresión es seria. -Ya han pagado tu fianza - explica abriendo la puerta. Suspiro aliviada. De seguro Ian ignoró todo lo que dije y vino a sacarme de este basurero. Caminamos por el largo pasillo hasta llegar a la recepción. Mi corazón da un brinco al verlo allí parado, serio, imponente, molesto, esperando que yo llegue para agradecer a los guardias y llevarme de la mano al auto. Su tacto me quema, pero no quiero que me suelte. Las dudas se acumulan en mi cabeza y siento que voy a explotar si no hablo. -¿Que haces aqui, Nelson? - pregunto cuando ya estamos en el auto. -Sacarte de prisión - explica quitándole importancia. Frunzo el ceño, odio que haga eso; hacerme sentir como idiota por preguntar algo. -Hablo de ¿Como supiste que estaba en prisión? - pregunto molesta. Suspira - Eso no importa, ya te saqué. Ahora voy a llevarte a casa. Me cruzo de brazos, manteniendome seria el resto del camino. Él tampoco habla, parece estar molesto por algo, pero no lo dice. Pensé que se estacionaria frente a mi casa, pero en vez de eso, mete el auto en su garaje. Me bajo mirando a todas partes, es un lugar muy organizado y limpio. Salimos antes de que las puertas se cierren, quedando los dos afuera de la casa. -Ten - me extiende mi bolso. Lo miro sorprendida y luego al bolso. -¿Como... - me interrumpe. -Luego hablaremos de eso. Ahora a dormir, pollita. - acaricia mi mejilla y apunta hacia mi casa. Aun con las dudas en mi mente, me encamino a la casa. Dijo que hablaríamos luego ¿A que se refiere? Luego caigo en cuenta ¿Me dijo pollita?
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