Elizabeth no tenía idea, dónde vivía la madre de Germán, llamó un remis y llegó hasta allí, era bastante retirado él lugar. El clima acompañaba, mucho ese día a Elizabeth había un hermoso sol, en cuánto llegó, pudo apreciar la entrada del barrio estaba bien iluminado, lleno de plantas. Elizabeth preguntó a la entrada. — ¿Se encuentra la señora Fiona? —Ellos primero llamaron al número y luego, la hicieron pasar a Elizabeth, caminó unas cuadras, hasta llegar donde vivía la madre de Germán. afuera había un perrito, qué movía la colita, le hacía fiesta. — Hola perrito, ¿Cómo estás? ¡Qué lindo eres! ¿La dueña de esta casa? Fiona había estado viviendo en España; no se acostumbró a ese país decidió, volver otra vez a su nueva casa, qué la había dejado un poco abandonada. —¡Hola señora! ¿Cóm

