Elizabeth, recibe una llamada de Paula su amiga, ha pasado más de un año sin verse. —Hola querida amiga, he pensado qué lo mejor sería ir a visitarte. Elizabeth reacciona de una forma alegre, necesita poder estar con su amiga, contar todas sus experiencias vividas desde qué nació su hijo, no ha podido ir a visitar a su madre, en su alma hay mucha tristeza guardada. —¡Está bien, espero tu visita! Es una mañana fría, comienza a nevar, Elizabeth llega al aeropuerto, se siente ansiosa; un nudo en la garganta está angustiada, no ha sido fácil tener qué seguir sola, de pronto aparece su amiga, de la nada en aquel encuentro, se abrazan, se quieren más qué sí fueran dos semanas. Elizabeth, abraza a su amiga una lágrima comienza, a caer sobre su rostro. — ¡Tanto tiempo!, Te extrañaba mucho,

