Abrí los ojos y un fuerte dolor punzante se sintió en la parte de unión entre mi nariz y mi frente. Subí una mano y la llevé hasta ahí, intentando masajearla. Cuando un sonido extraño me hizo abrir los ojos de manera brusca, al principio me sentí cegada, el sol alumbraba directamente mis ojos, pero al parpadear fui cada vez más consciente de que no era el sol, sino la luz intensa de la habitación en la que estaba. En una habitación desconocida y sobre una cama que no conocía, miré mi cuerpo, seguía vestida con el impactante vestido de aquel evento. Pero no tenía zapatos, ¿Quién me los había quitado y por qué carajos se había tomado ese atrevimiento? -Vito…-susurré recordando de que iba mi malestar. Ese imbécil me había drogado, ¿Ahora en dónde carajos estaba? -¿Siempre despiertas con mi

