Crecí en Rusia por lo que lo que mayormente conocía era el frío, aunque haya hay playas muy pocas veces mi familia se tomó un retiro de sus labores como mafiosos y pocas veces los mafiosos tenían vacaciones familiares que no incluyeran huir porque alguien planeaba asesinarlos si los encontraba. Sentir la arena tibia bajo mis pies me hacía quedarme mirando perdidamente al horizonte. Podía sentir también la mirada penetrante de Vito a mi lado, quizás intentaba leer mi pensamiento, o tal vez me quería fulminar con la mirada de una forma no metafórica. Le devolví la vista con una nueva pregunta en mente. -¿Tú me has perdonado? Él tragó grueso antes de responder, lo sé, porque vi su cuello y esa manzana de adán no se movía por su cuenta. -Siamo così lontani ma i nostri cuori sono sempre ins

