Miriam Caballero no sabía qué hacer, pero con mucha pena le mando una sonrisa al viejo y se levanto de su mesa, camino muy coqueta hacia la mesa del viejo, sentía que la tanguita le ajustaba perfectamente su sexo, además de la parte de atrás se le había metido completamente en la raya del culo. Llego a la mesa y el viejo rápidamente se levanto y le cedió una silla -buenas noches, vengo a agradecerle por la copa- dijo Miriam Caballero con la copa en mano -no tienes por qué bonita, cómo te llamas?- pregunto el viejo -Miriam Caballero, pero me dicen Miriam Caballero- contesto la joven -mucho gusto Miriam Caballero, vienes aquí seguido?- volvió a preguntar el viejo -no, lo que pasa es que no soy de por aquí- respondió la joven -quiero ser directo Miriam Caballero, eres bellísima, me gus

