Dijo el viejo, estirando su brazo por el hombro de Miriam Caballero, llegándole a la joven un fuerte olor a sudor proveniente de la axila peluda, también su otra callosa mano se fue a depositar sobre la suave y tersa piel de una de las piernas de Miriam Caballero, comenzó a pasarla por toda su pierna, Miriam Caballero estaba más que asustada, nerviosa, no se explicaba como había acabado en esa situación, si no le hubiera hecho caso a la loca de Miriam Caballero, seguramente estaría en casa descansando y no allí, ante un viejo desconocido de lo mas asqueroso y que imaginaba que le haría daño. El cochino viejo le abrió las piernas y con su dedo medio tallo la depilada conchita de Miriam Caballero, pasando ese maestro dedo por sus labios vaginales, Miriam Caballero al principio se resistió,

