CEDRIC La veo entrar al baño temerosa y me marcho de la habitación. Katrina puede ser un gran dolor de cabeza y estoy seguro que la hizo sentir peor. Ella no necesita eso y el hecho de que se sienta incomoda en mi precensia me hace sentir molesto, asi que trato de sonar gentil para no asustarla más. Al caminar hacia mi despacho me doy cuenta de un detalle importante que habia pasado por alto. Las criadas prepararon el baño seguramente, pero no recuerdo haberles pedido ropa adecuada y lo que es peor, las únicas prendas de mujer disponibles son las de ellas. -Mierda...- murmuro entre dientes y voy directo a la cocina en donde se encuentran la mayoría de las mujeres. -¡Majestad!- todas frenan sus actividades de inmediato para reverenciarme. -Adelaida, ven comigo- ordeno y la mencionad

