Eleanor Me hago un ovillo en la cama, con las sábanas frías pegándose a mi piel desnuda. Todo en mí es un caos. Mi respiración es errática, mi mente es un campo de batalla donde la razon y la confusion chocan sin tregua. La sensación aún arde en mi interior, palpitante, cálida, dejando un rastro de escalofríos que me sacuden sin permiso. Sé que lo detesto, y al mismo tiempo, mi cuerpo reacciona a él sin protesta. Lo odio con cada fibra de mi ser, pero, contradictoriamente, una parte de mí anhela su presencia, su toque, incluso cuando mi razón me grita que lo rechace. Todo sigue latente en mi cuerpo, como si aún pudiera sentirlo sobre mi, devorando cada rincón de mi piel. No es posible. No puede ser. Mi corazón late con fuerza mientras intento controlar mi respiración. Nunca imaginé qu

