Alaric Salgo de la habitación con el pulso acelerado, sintiendo cómo la frustración hierve en mi interior. ¿Qué demonios me pasa? No puedo permitirme distracciones, mucho menos con ella. Lo mejor será concentrarme en lo realmente importante y dejar de perder el tiempo con la reina. Dentro de dos semanas lanzaremos nuestro ataque contra el Reino del Velmoria. Emiliano se ha creído invencible, confiando ciegamente en su título y sus años de dominio, sin imaginar que nuestras fuerzas triplican las suyas. Entro al salón de reuniones con el ceño fruncido. Mi hermano Harold y el general Godric ya están allí, estudiando los mapas desplegados sobre la mesa. —Llegas tarde —espeta Harold, cruzado de brazos, su tono cargado de molestia. —Tuve que atender algunos asuntos —respondo secamente, deja

