Matías aparece.

1756 Words
Me alejo del chico por instinto. Él baja su mano y me extiende el pañuelo, no parece que acaba de salir de una pelea, está muy relajado y apenas le caen unas gotas de sudor por los lados de su rostro. De cerca parece un poco mas alto y las fracciones de su rostro son llamativas. —Gracias. — Tomo el pañuelo para seguir limpiando mi rostro y me giro a las chicas. —¿Nos podemos ir? —ambas asienten. —Las llevo. —habla Brian –Bella vive en el mismo edificio ¿no? —Sí, frente a nosotras—dice Aria. Caminamos al auto de Brian, ya que hemos llegado aquí en taxi. Miro atrás y veo al tatuado hablando algo con Thiago, pero sin quitarme la vista. Siento un escalofrío en mi espina, pero no es para nada desagradable. Cuando estamos dentro del auto, me percato que las personas a mi alrededor empiezan una conversación acerca del pelinegro. No presto mucha atención a sus palabras y miro a través de la ventana del auto, el chico aún está ahí parado con Thiago. Es un chico muy atractivo, de piel blanca tatuada, unos ojos grises llamativos y un porte imponente capaz de robarle suspiros a cualquier chica, podría decir hasta que llama bastante mi atención físicamente.  ********** El fin de semana me la paso metida en mis tareas, hable casi todo el día de ayer con mis padres y mis hermanos, los extraño mucho, tal vez a lo que me gradúe regrese a mi país, pero por ahora tengo que cerrar un poco las heridas, tal vez para año nuevo si vaya unos días. Estoy en la cafetería con las chicas, el sábado también salimos, pero esa vez algo más tranquilo. —Vamos comenzando y ya siento que quiero renunciar. —reímos ante el comentario de Aria. —De aquí a que me gradúe voy a tener ojeras. —Y te vas a ver vieja. —dice América comiendo de su carne asada. Me siento de verdad muy bien con ellas, pero aun así no quiero apegarme mucho, tengo aun esa espinita de Valeria. —¿Tú que dices, Bella? —América me habla sin saber que no he estado prestando atención a la conversación. —¿Ah? —la miro desorientada. —Que el viernes hay una fiesta, creo que deberíamos ir. —Claro. —les sonrío. —Tengo rato que no salgo a una fiesta. —Buenas tardes—alzo mi vista y veo a Brian, Thiago y Alan sentándose en nuestra mesa. Brian le da un beso a Aria y la rodea con su brazo. —¿De qué hablan? —pregunta el rubio. —De la fiesta que habrá el viernes, le estaba diciendo a las chicas para ir. —Genial—Esta vez habla Thiago. —es mejor salir en grupo. América un poco más y se hunde en su comida, le doy un codazo y esta me mira, le sonrío amable, observo que se relajaba un poco, esta chica de verdad está mal. Mi teléfono que esta encima de la mesa alado de mi plato empieza a sonar, cuando veo aparecer la foto de mi hermano y mía abrazados con una playa de fondo. Lo tomo de inmediato con clara alegría. —¡Ben! —Contesto con mucho entusiasmo. Aunque no lo crean yo de verdad amo mucho a mis hermanos. —Hola mi bella ella— saluda con ternura. Recuerdo que el empezó a llamarme así cuando teníamos como ocho años, nuestra profesora de ingles pronunciaba mi nombre como bela, en vez de Bella, a Ben le gustó tanto que quitó la “b” y se quedo con el resto. —¿Cómo estás? —pregunto en español. Me percato de las miradas y me levanto para dirigirme al ventanal de la cafetería, donde no hay nadie. —Bien ¿Qué haces? —pregunta. —Ando en un recreo ¿A qué se debe tu llamada? —Ah está bien pues, no puedo hablar con mi hermana, que duramos nueve meses tan juntos que recordarlo me dan nauseas. —Los dos reímos, él siempre sabe cómo hacerme reír. —Si eres estúpido. —digo aun riendo. —Me llamó Matías. — suelta sin anestesia. Mi sonrisa se borra en menos de un segundo. —Me preguntó por ti que no le respondías las llamas y le dije que te has ido del país, él insiste que le diga donde estas. —Si tú le dices al imbécil  donde estoy me regreso y te castro, Ben.—susurro aunque sé que no muchos entenderían lo que digo. —Tranquila, Bella. Él fue mi amigo durante mucho tiempo pero tú eres mi hermana. —Sus palabras me llaman la atención. —¿Fue? — pregunto. —¿Tú crees que alguien le va hacer daño a mi hermana melliza y yo lo seguiré viendo como si nada? Tú si eres loca, vale. —sonrío. De verdad Ben es muy especial. —Tengo que colgar, te amo. —Yo te amo más. —Digo para cuelgo. Camino hasta la mesa nuevamente, América alza la vista y me mira sonriendo —Volví. —me siento y retomando la comida. Me percato que Alan ya no está en la mesa. —¿Cuántos tatuajes tienes? —pregunta Aria curiosa por mi dibujo en mi dedo anular de unas huellas miniaturas de bebé. —La verdad no estoy segura, creo que veinte. —contesto con orgullo, la verdad cada tatuaje es un símbolo de lo que soy. —Mi primer tatuaje fue a los 16. —¿Tus padres no te dijeron nada? —me pregunta América. —A mi madre casi le da un infarto y mi papá, bueno, solo reía, su primer tatuaje también fue a los 16. —sonrío ante el recuerdo de ese día, mi madre de verdad casi me mata. De mis hermanos la única que sacó esa afinación por pintarse la piel de papá fui yo. Aunque no me gustan los tatuajes grandes y bruscos, considero que si algo durará para siempre en mi piel debe ser importante. —Bella— América llama mi atención con una voz tan baja que apenas puedo escucharla. —¿Puedo hablar un momento contigo? —La miro, tomo mi bolso y voy con ella al pasillo fuera de la cafetería. —¿Sucede algo malo? —estas chicas se están ganando mi cariño. —Es Thiago. —dice nerviosa. —Ayer me ha enviado un mensaje. —¿En serio? —pregunto emocionada. —¿Y? —Es que no sé, fue tan de repente, él me confunde mucho, a lo mejor Aria le ha dicho algo y él lo hace por compromiso. Por eso no le quise decir primero a ella, porque si me dice que habló con él, todas mis esperanzas se vendrán abajo. —América, cálmate. —La tomo de sus hombros. —A lo mejor sí le gustas. Solo inténtalo. —Él fue quien me invito a la fiesta del viernes. —dice mordiéndose el labio. —¡Entonces vamos! —exclamo con una sonrisa. Ella sonríe y se calma un poco. ********* Son las 9 de la noche, estamos todos en una mesa, con mucha gente a nuestro alrededor y tragos encima de ella. La fiesta es en una fraternidad de la universidad. Al parecer es costumbre hacer estas fiestas todos los viernes para la universidad entera y así se proclaman como reyes de no sé qué. —Tenía tanto tiempo que no venía a un lugar así. —le comento a América quien tiene una sonrisa en su rostro. En el trascurso de la semana ella y Thiago han hablado bastante, al parecer ella también le gusta, pero no le quería decir por algún problema que tuvo cuando aún estaban en la secundaria, es un rollo de ellos dos y tampoco quiero preguntar mucho, el punto es que me hace feliz ver a esa chica feliz y eso para mí es un problema. —Así se resuelve el estrés de la universidad. —Me dice tendiéndome un vaso con un líquido transparente. Me lo tomo sin ningún problema, la verdad no es primera vez que hago esto. En la universidad donde curse los primeros años de mi carrera estas fiestas también eran recurrentes, aunque no tan alocadas. Están todos bailando, yo estoy sola en la mesa posteando fotos de hoy al i********:, desde un poco antes que me viniera no lo abro, no tengo ningún interés de que alguien se entere dónde estoy. Pero de inmediato Matías contesta una historia que subo con América y Aria. Matías López. "Bella, por favor, ¿Dónde estás? ¿Con quién estas? Necesito hablar contigo y explicarte todo. Por favor no tires seis años de relación a la basura." Mi boca se seca y mis manos empiezan a temblar de la rabia que empieza a crecer dentro de mí. Estúpido descarado de miércoles. Lo leo varias veces antes de contestar, me tomo de un sorbo mi copa y respondo. Bella Müller. "Quien tiró seis años de relación fuiste tú, yo solo estoy siguiendo con mi vida, por favor déjame en paz." Le doy a enviar tan rápido como término de escribir, vuelvo a tomar, mis manos aún tiemblan. —¿Quieres bailar?—Alzo mi vista y es Alan. No sé en que momento llegó. Miro a mis amigas y están cada quien en lo suyo. —Bien.—le sonrió y me levanto Estoy cerca de Aria y América bailando alguna canción de Katy Perry bebiendo y disfrutando del momento. Empieza una canción un poco subida de tono, para ese momento ya Alan y yo estamos sudados y jadeando. Es primera vez que tengo acercamiento con él, me toma de las caderas me pega a él y siento el mismo escalofrío que sentí la semana pasada, nos movemos al ritmo de la música, le doy la espalda, sus manos aún siguen en mis caderas, tal vez es el licor en mi sistema, pero me siento tan cómoda con él. Cuando alzo mi vista y no veo a ninguna de las chicas me alerto, no traigo mi auto, miro a la mesa y tampoco están, dejo de bailar y me volteo para ver a Alan. —Aria y América.—Le digo en su oído.—No están. —Ah, creo que se han ido con los chicos.—su voz es gruesa.               
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