Clara salió a dejar a Patricio a la reja. ―¿Qué pasa, cariño? Desde ayer en la tarde que has estado nerviosa. ―Nada. ―¿Es por la visita de Diego? ―No, es nada, de verdad ―dijo bajando la cara con miedo. ―¿Ya empezamos con las mentiras y con los “nada”? ―Ay, Patricio, es que me vas a querer matar. ―Levantó la cara y lo miró con los ojos llorosos. ―¿Yo? ¿Por qué haría una cosa así? ¿Es por Diego? ―Es que metí la pata hasta el fondo. ―¿Qué pasó? ―Es que ese tipo me sacó de mentira a verdad. No debiste decirme lo de Soledad, no le habría dicho nada si no hubiera sabido nada. ―¿Le dijiste que Soledad es Alicia? ―Sí, perdón, perdón, perdón, lo siento tanto ―rogó desesperada. ―¿Qué dijo él? ―Dijo que ya lo sabía, que no me preocupara, que yo no tenía nada que temer. Inc

