Muy temprano me levanto y salgo de casa, a las ocho de la mañana tengo que estar en el juzgado para tener una charla con aquellas personas. Al llegar me reúno con mi abogado y nos adentramos a la sala —¿Trajo el contrato? Con eso podemos demostrar que la señora Amira Tekin estuvo dispuesta abandonar a su hijo, que esto estaba planificado desde antes de tener al bebé. —No estoy seguro de que sirva, pero lo traje—, le entrego el documento, que a pesar de no estar avalado lo he mantenido guardado. —Revisaré el documento, y si nos vamos a juicio lo presentaré—, asiento y suspiro —Ahora ingresemos, ellos ya están ahí. —Vamos—, tras abrirse la puerta camino hasta mí lugar, siento la mirada de ellos deparar en mí, pero no me detengo a observarles. Amira se acerca con una sonrisa. —Si dejas

