Autor. Amira había llorado toda la tarde, su garganta estaba irritada por los gritos que soltó, los cuales de su garganta no pasaron. Pero por suerte Daniel Bruce volvió temprano y cuando encontró la puerta del departamento de su vecina entre abierta, se acercó, la llamó y ella no podía responder, simplemente hizo movimientos con la silla el cual alertó a Daniel, quién sin pensar dos veces la soltó e Inquirió —¿Por qué estás así? ¿Qué fue lo que sucedió? —Se llevaron a mi hijo—, dijo al intentar pararse, pero sus piernas no le funcionaron del todo bien —Debo salir—, ya recuperada caminó hasta la habitacion para recoger su cartera, al ver la cuna de su pequeño vacía le destrozó el corazón. Daniel seguía ahí, esperando respuestas —Te agradezco mucho que me hayas liberado, pero ahora debo s

