001.

2026 Words
¿Que harías si pudieras ver el hilo rojo del destino? Y que ese hilo este precisamente atado al novio (casi prometido de tu hermana) Esa es la pregunta que se hace Gustavo, pues él sabe perfectamente que no puede estar con alguien que es preciado para su hermana. No puede lastimarla, y la única opción que tiene es alejarse de ellos puesto que siente esa punzada en su corazón cada vez que los ve juntos y es que no le desea el mal a su hermana. Pero, el sabe que desde el fondo de su corazón quiere que ellos dos terminen para estar con el, pero no puede tener esos pensamientos egoístas. Su hermana es la única que la apoya siempre que tiene una pelea con sus padres o cuando lo molestan en la universidad así que no puede darse ese lujo de ser egoísta. Justamente en este preciso momento se esta tragando sus lágrimas al estar cerca de la pareja mientras se comen la boca, y se preguntan porque estará ahí ¿No? Pues el estaba teniendo un buen momento leyendo cuando estos dos entraron a la casa casi a tropezones pues desde que abrieron la puerta se estaban besando y ni siquiera se dieron cuenta que estaba Gustavo ahí, como siempre un cero a la izquierda para Dominick su alma gemela, su pareja de toda la vida, y aunque parezca extraño Dominick desprende olor. Raro ¿No?. Y, bien dicen que cuando encuentras a tu pareja desprendes un olor que es solo entre almas gemelas. Gustavo chasqueo la lengua para llamar la atención de su hermana y su novio, estos rápidamente dejaron de devorarse la boca y voltearon a ver a Gustavo, un sonrojo adorno las mejillas de su hermana, Dominick solo le sonrió mientras se relamió los labios, causando estragos en el cuerpo del pelinaranja. —O-oh hermanito no sabía que estabas aquí,— “Claro que no ibas a saber si te estabas comiendo la boca de mi hombre” pensó. Gustavo se levantó del sofá bajo las miradas de su hermana y novio,—Me voy con unos amigos pueden hacer lo que quieran. Dijo restándole importancia, levantó su mano en señal de despedida. Claro que no iba a demostrar que le dolían las palabras que acababa de decir. —Esta bien, no regreses tarde. —Ok. Salió de su casa a pasos apresurados, literalmente casi corriendo hasta que estuvo lo suficientemente largo se escondió en un callejón y comenzó a derramar lágrimas de impotencia, porque sabe que nunca tendrá el amor de Dominick. ¿Se han sentido de aquella forma? ¿Han sentido ese solo insoportable en el corazón tras ver a la persona que amas con otra? Gustavo tenía un serio problema con la mala suerte, aveces en su mente cruzaba la idea de que jamás sería feliz y era obvio. ¿Cómo podría siquiera quitarle el novio a su hermana? Siete años de relación han tenido, siete años en los cuales gustavo a aguantado de todo y ya no puede soportarlo pero ¿Que puede hacer? La vida es así, nada es color de rosa y Gustavo lo sabe mejor que nadie. Al menor ni en el pasado le fue bien, ¿Hasta cuando iba dejar de sufrir y ser feliz? El creía que teniendo novio podría olvida su maldito dolor pero aquello era más que falso. Cuando estaba en secundaria se enamoró de un chico bastante popular ( no enamorar enamorar puesto que nadie a llenado el vacío de su corazón) da la casualidad que el chico se enamoró de el. Estuvieron juntos alrededor de un año y seis meses todo iba perfecto hasta que un día lo encontró en su apartamento, en la cama que compartieron muchas veces, revolcandose con otro y nada más y nada menos que el mejor amigo de él, si, se decepciono y todo pero el ya sabía que ellos estaban atados por el hilo del destino, sabía que tarde o temprano terminarían juntos, aunque se retrase y aunque tenga mil problemas siempre, siempre, se volverán a unir y encontrar. Dolió si, pero no es nada que no se supere. Y aquí se encuentra otra vez como todo un miserable llorando por un amor que no se debió, un amor que nunca será correspondido, un amor que por más que se explique no entiende ¿Acaso la vida lo odiaba? pensaba a creer que si, porque el destino no pudo ponerle otra alma gemela si no precisamente el novio de su hermana, estaba tan jodido tan perdido que no sabía qué hacer. Le dolía la cabeza, el cuerpo creía que no podría más su cuerpo se debilitaba por la lejanía de destinado, porque él y lo había encontrado entonces al negarse a estar con el su cuerpo de a poco se debilita pero el es fuerte y no dejara que eso provoque mas problemas en su vida. Bajo la cabeza y observó su meñique donde se encontraba el hilo, millones de veces a querido romperlo pero no se puede nunca se podrá romper. Aquel hilo es sagrado cosa de dioses y el no puedo darse el lujo de joder aquello. Pero le da tanto coraje que no pueda estar con Dominick, aveces tenia el pensamiento egoísta de confesar toda la verdad, de decir que están entrelazados, pero ¿De qué servía? Lo podrían tachar de loco y Dominick ni siquiera le creería, pues aquellos que pueden ver el hilo rojo son solo un mito pero ya ven que no porque hay dos que si pueden verlo y cree que deben de haber más. Con un Suspiro se dio por vencido, no había nada que hacer solo aguantar, reprimir el dolor y seguir adelante, después de todo Dominick nunca se fijaría en el. Porque era prohibido. Porque Dominick no es gay. Porque Dominick merece una familia que el claramente no le puede dar. Porque aunque quisiera jamás podrán estar juntos. O eso es lo que él cree. El destino tenía cosas buenas para el de ahora en adelante. (....) Camino sin rumbo hasta que encontro una biblioteca, ya eran pasadas de las siete, estuvo deambulando por todos lados para no llegar a su casa y ahora se encontraba en aquella biblioteca, que se llamas. “Biblioteca municipal donde puedes viajar através de los libros y perderte en ellos” Gustavo ama tanto leer es su Hobbie número uno. Cuando entro al lugar, sus ojitos brillaron con adoración, leía todo tipo de libros, ya sea fantasía, comedia, romance, etc. Se adentro al lugar y comenzó a buscar uno que otro libro para llevar, no importaba que costará mucho dinero porque de igual forma siempre lo compraba, por un momento se olvidó de todos sus problemas y comenzó a leer todos los libros que agarró. El menor no sé dio cuenta de la hora estaba tan metido en la lectura que no noto que ya eran pasado de las nueve seguramente iba recibir un buen putazos de su hermana. suspiró y se puso de pie para dirigirse al cajero y pagar por los libros que iba a comprar. Cuando llegó grande fue su sorpresa cuando se fijó bien en el cajero dándose cuenta que es nada más ni nada menos que Dominick, su Dominick. Casi muere y revive, su mandíbula cayó al suelo por la impresión, cruzaron miradas y no pudo contener el sonrojo que apareció en sus mejillas al tener la penetrante mirada de Dominick sobre el. ¿Por qué era tan jodido? Su corazón se oprimió cuando su cuñado le dio una media sonrisa. ¿Por qué en casa no sonreía así como ahora? Era su pregunta. Su corazón palpitaba fuerte y creía que se saldría de su pecho. Rasco su nuca un poco incomodo y dirigió su mirada hacia Dominick, antes de articular algo el mayor se le adelanto —Hola, dulzura. Gustavo se agarró de un tubo que estaba a su lado para no caer, ¿Había escuchado bien aquel apodo cariñoso? O solo era su mente jugandole una mala pasada. —R-repite lo que dijiste, por favor. Dominick lo ve curioso pero le responde.—¿Hola, dulzura?.— Gustavo se sonrojo furiosamente sin creer nada de lo que estaba pasando. ¿Acaso se había trasladado a otro planeta? — ¿Dije algo que te ofendió? Gustavo niega con la cabeza, y le sonríe.— No has dicho nada malo, solo me sorprendió el apodo es todo. Dominick abre su boca en “O” entendiendo a lo que se refería su cuñado, con su mano derecha acarició el cabello de gustavo.— Si quieres te lo digo cuando quieras. Gustavo paso saliva por sus labios nervioso, ¿Aquello era buena idea? Definitivamente No. No se podía imaginar a su hermana cuando escuchar aquel apodo se pondría como loca y seguramente lo golpearía o encerraria. Eso, ya había pasado Gustavo estaba normalmente saludando a dominick pero este solo le había quitado un poco de crema batida de la comisura de los labios del menor y su hermana había visto eso y se puso como loca, desde llamarlo hasta zorra hasta desearle la muerte. —Mi hermana seguramente no estaría feliz con eso.— le da una sonrisa apenado, el quería pero no podía. —¿Por qué? Es un apodo normal. No le veo nada de malo ¿Te ha dicho algo alguna vez? Muchas veces. Pensó Gustavo. —Mm, No. —Entiendo, de tomas formas si te siente incomodo dime y no te diré nada ¿Okey?. Gustavo asiente mientras espera que Dominick le de su cambio por los libros comprados. Su corazón palpita como un tigre, como loco. Dominick tenía ese olor tan varonil y sabía era de su cuerpo, para su alma gemela e inconscientemente lo llamaba. Pero, no haría nada. Cómo siempre. —Aqui esta tu cambio y los libros, pequeño. —Gracias. —No hay de que. Los dos se observan y Dominick se siente extraño, sintiendo un olor característico de Gustavo, Vainilla y flores. Rico, pensó el mayor. Sin previo aviso se acerca quedando cerca del menor.—¿Por qué hueles tan bien? —Huh ¿Perfume? —Seguramente es eso— le responde Dominick embriagado con el olor de su cuñado, tan rico, tan llamativo, tan todo. Siente que aquel olor lo llaman con necesidad y anhelo y el en lo mas profundo de su cerebro quiere acercarse más. Alejando aquellos pensamientos de su cabeza se aleja del menor observando su rostro rojizo como un tomate. Adorable. pensó Dominick. —Es hora de irte pequeño, tu hermana seguramente esta preocupada. Y Gustavo cayó en la realidad. Su realidad. Saliendo de su ensoñación asiente a su mayor. —M-me voy. Sin esperar respuesta salió corriendo, sus pies dolían pero más su corazón por un momento se dejó llevar dejando que Dominick lo oliera y se acercara demasiado. Dolía tanto no tener su amor, dolía no poder tenerlo cerca, dolía como el puto infierno. Su corazón ardía en llamas, quemando su frágil corazón. Ya no podía más, no no podía. Lágrimas recorrieron sus mejillas, sintiéndose tan débil e indefenso. Ese sentimiento horrendo en su pecho se instalaba todos los días ahi, exigiendo atención de su mayor, exigiendo cariño y amor. Le duele todo, estaba tan roto tan destruido tan miserable, que ya no hallaba las horas de morir y dejar de estorbar. —D-dejame ser feliz.— le habla a la luna como si pudiese contestarle. Y como se lo imagino no hubo respuesta, lo sabía pero lo perdía nada intentándolo, limpiando sus mejillas todo un taxi para poder llegar a su hogar o mejor dicho a su infierno. .... Nota: Hola, bueno como vieron la historia trata del hilo rojo del destino y bueno yo lo haré a mi manera y eso, como por ejemplo los olores, no es omegaverse ni nada de eso, solo que cuando encuentras a tu destino desprendes ese olor y solo entre los dos se puede sentir jajajaja, la verdad no sé que estoy haciendo pero así lo voy a dejar.  Eso era todo, bye 🌺 Continuará..🦋
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