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2479 Words
Ya había pasado una semana después de ese encuentro en la biblioteca. Ahora Gustavo se encuentra en la sala como siempre comiendo unas golosinas, sus padres no se encuentran y la verdad ni sé sorprende pues nunca están en casa solo se mantienen de viaje y eso lo entristece pues a veces quiere hablar con ellos y desahogarse ya que son los únicos que saben que puede ver el hilo y los únicos que saben que el está atado al novio de su hermana que está prohibido para el. Solo quiere acabar con ese martirio de verlos siempre juntos, comiéndose la boca y que decir cuando tienen sexo son tan ruidosos y no se ponen a pensar que Gustavo está por ahí escuchándolos y que aunque no lo saben, lastimandolo. O más bien Dominick porque el no lo sabe, mientras que flor si que sabía, es tan perversa y malvada. Estaba tan concentrado comiendo que no se dio cuenta cuando la puerta fue abierta de repente, pegó un brinco del susto y escucho murmullos desde la puerta y al parecer no venían solos, rápidamente fueron entrando un montón de chicos, osea amigos de Dominick quienes eran los más atractivos de toda la universidad. Y, por Dios aquellos sujetos son tan apuesto, huelen bien, tienen buen cuerpo y joder todo de ellos es perfecto. Y Gustavo no iba a desaprovechar. Aunque no lo parezca a Gustavo le encanta el sexo con su ex parecían conejos lo hacían en cualquier lugar donde les parecía excitante, nadie dijo que no se podía divertir o ¿Si? Después de todo puede quitar de su mente el inmenso amor que le tiene a Dominick. Salto del sofá como todo un resorte. Todas las miradas se posaron en el, sonrió con inocencia, si supieran que se quiere tirar a todos y uno en especial pero está prohibido. Dominick fijo su vista en el y le guiño un ojo, el menor aparta la mirada cuando el mayor hizo aquello ¿Pero que estaba pasando? ¿Porque de repente Dominick le está dando atención?. Volvió su vista a el, quien lo seguía viendo ignorando todo a su alrededor. Dominick estaba extrañado fascinado con su cuñado, siempre lo había admirado desde lejos, su cuerpo, su rostro triste, feliz, enojado, sus pucheros, todo, absolutamente todo. Aunque no sabía mucho de él puesto que el menor cada vez que se ven a los ojos los aparta de inmediato y no pueden entablar una conversación por eso. Gustavo estaba tan enamorado, aveces se preguntaba cómo uno puede amar de una manera tan intensa que llega a dar miedo. Apartó la mirada de su dominick y la fijo en su hermana quién sonreía como una tonta enamora viendo a su novio, ja, otra vez esa punzada en su corazón por ver a su hermana tan feliz. Como quisiera no estar emparejado con Dominick así no estuviera sufriendo por el y ella. Camino en dirección a su hermana bajo la mirada del mayor. —Hola hermana, ¿Que se celebra hoy?— pregunto sonriente, pues todavía siente esa mirada en el y dentro de su estómago hay una batalla por eso. Su hermana sonrió y abrazo a Dominick, tuvo que seguir sonriendo como si nada mientras el mayor solo observaba en silencio todo.—Nada en especial, solo los invitamos para que pasen una linda tarde. —Oh... Vaya, que bien supongo,— le sonrió de manera incómoda a su hermana, dominick solo asintió. —Bueno hermana estaré arriba— le informo, cuando estuvo apunto de irse su hermana le agarró el brazo impidiéndole irse. ¿Acaso había quedado viendo de más a Dominick? Nop, eso no era lo que iba a decirle su hermana. —¿No vas a divertirte con uno de los chicos? Todos son guapos eh.— sugirió su hermana inocentemente. Perra. —No suena mal, déjame cambiarme,— le dijo y encaminó hacia su habitación bajo la mirada de todos pero solo una lo ponía inmensamente feliz. Él sabía que todos se lo comían con la mirada, o más bien a su culo. Entro a su habitación dando saltitos y cerró con seguro para quitarse toda su ropa y meterse al baño a darse una buena bañada, no sabe si tendría acción el día de hoy así que tiene que estar preparado. Al rededor de veinte minutos salió con una bata y una toalla en su cabello, se fue directo a su armario cuando iba a quitarse la bata tocaron su puerta extrañado fue y abrió sin siquiera preguntar, detrás de esta se encontraba Dominick cruzado de brazos y con la mirada sería mientras se relamió los labios. Sexy. Pensó Gustavo. El menor se puso nervioso de inmediato,—¿Q-que haces aquí?— pregunto y sabe que está desprendiendo olor para atraer a su pareja de vida, porque Dominick comenzó a oler el lugar, tenía que controlarlo. —Tu hermana me mandó a buscarte ya que te estabas dilatando, dulzura.— respondió sin quitar su mirada de Gustavo. Ese apodo, de ahora en adelante Gustavo lo iba a amar. —B-bien dile que ya bajo. Iba a cerrar la puerta cuando Dominick entro sin previo aviso a su cuarto. —¿Que haces? —Te esperaré. —¿Porque?— se atrevió a preguntar. —Porque quiera hacerle, pequeñín. Así..que no demores.— le pido mientras observaba como Gustavo se sonrojaba. —O-ok. Fue a su armario y saco su ropa, que era un overol azulado de shorts cortos y una camiseta rojo vino por dentro, el quería ponerse una linda tanga pero bajo la mirada de Dominick no puede sacarlo así que solo saco unos boxers normales. Se dirigía al baño pero una voz lo detuvo,—Cambiate aquí. Gustavo abrió los ojos sorprendido, ¿Porque le pedía eso? —No quiero incomodarte. —Tenemos lo mismo. —Pero... —Dulzura, no hagas esperar a tus mayores. ¿De acuerdo? Gustavo iba a decir algo pero nada salió de su boca así que sin mas dejó caer la bata mientras estaba de espaldas, todo de manera sensual y atrevida. por Dios se moría de la vergüenza ¿Dominick se habrá dado cuenta del movimiento que estaba haciendo?. Nunca se avergonzó de su cuerpo. El sabía que tenía buenas piernas y un buen culo que cualquiera quisiera follarse, si claro, menos su amor platónico. Se comenzó a vertir rápidamente mientras más rápido mejor así Dominick se iba de su cuarto, pero cada que agarraba la ropa sus manos comenzaban a temblar, ¿Se puede ser más patético? Se dijo a si mismo. —Deja de temblar pareces gelatina,— le dijo Dominick con tono de burla, su cara inmediatamente se puso roja por la pena. —E-es que estoy nervioso,— le dijo arrepintiendose al momento. Dominick alzó una ceja y se levantó de la cama para acercarse a Gustavo, lo tomo del mentón y alzó su cara para que lo observará, El menor trago en seco esa mirada gatuna tan profunda le encantan. —¿Te pongo nervioso?— le pregunto mientras sonreía con suficiencia, Gustavo solo quería que la tierra lo tragara. —N-no. Dominick soltó una risita,— No lo pareciera. El pelinaranja con toda la fuerza del mundo apartó a Dominick, aunque no quería su olor lo tranquilizaba y le hacía sentir seguro. —Sal por favor, ve con mi hermana no tienes que estar aquí. Ya te he atrasado lo suficiente. —No. —¿Por qué? —Porque seguramente haras algo indebido hoy. —¿Y eso que? —Pues... —¿Chicos ya bajan? — la voz de su hermana hizo que dejara las palabras en el aire. —Ya esta tu novia aquí, así por favor sal.— le pidió amablemente Gustavo a su mayor, sentía rara la atmósfera. ¿Porque Dominick estaría preocupado de que se acostara con alguno de sus amigos? Sida no tiene eh. —Adios, dulzura. Se despide, al estar en la puerta da media vuelta para guiñarle un ojo a Gustavo y salir de la puerta con una sonrisa. —¿Que ha pasado?— se pregunto, dominick nunca se había portado así con el. ¿Que está pasando? ¿Por qué le guiña el ojo? Ya van dos veces. ¿Que mierda? ....... Después una crisis existencial salió de su cuarto bien arreglado y perfumado. Él, tendría su noche de acción para olvidarse de todo, de sus problemas, de Dominick, se su amor platónico. Cuando dio el último escalón de la escalera de dirigió hacia la cocina sirviéndose un poco de cerveza estaba estresado y mucho, la música estaba a todo volumen que hasta los vasos se movían. Después de un trago siguió otro y después otro, no estaba ebrio aunque no lo parezca tiene buena resistencia al alcohol, pero hoy se quería emborrachar para olvidar todo su dolor. Siguió bebiendo hasta que uno de los amigos de Dominick se acercó a él ofreciéndole otro trago. —Hola,— le saludo el chico llamado, Albert. —Hola— le devolvió el saludo con una sonrisa coqueta, al diablo Dominick hoy, el iba a tener su noche de sexo salvaje. —¿Que hace un chico tan lindo solo eh?— pregunto Albert igual devolviéndole la sonrisa coqueta. —No lo se eso me lo pregunto yo, ¿Tú no quieres acompañar a este chico solitario toda la noche? Y no sé, tal vez algo más,— le guiño un ojo, nadie iba a decirle que no se divierta, ¿Dominick si puede tener sexo con su hermana pero el no puede? Ja, eso es injusto y una mierda. —Eso fue muy directo, bombón. Se encogió de hombros,—Ya sabes, para que ser lo que no soy, y ¿Sabes que? En vez de estar hablando deberías de estarme besando o follando. Albert sonrió mientras se mordía el labio, le encantaba ese chico, sin esperar algo mas lo agarró de la nuca y lo atrajo hacia el para empezar un beso salvaje y que pronto estarán en un hotel. Con su mano libre atrajo el cuerpo de Gustavo más cerca de el para así poder rozar su pene ya erecto con el del menor. Eso había sido tan rico. Albert mordió el labio inferior de Gustavo haciendo que suelte una jadeo bajo, aprovechando aquello metió su lengua en su cavidad pequeña del menor para así hacer el beso más profundo. Gustavo, dejo la cerveza que tenía en su mano para dejarla en la mesa, dejando el vaso envolvio sus brazos al rededor del cuello de Albert. Con un chasquido se separaron mientras se veían con lujuria los dos querían esto, estaban listos para irse hacia el cuarto cuando un cuerpo fornido se acercó a ellos golpeando el hombro de Albert sin nada de disimulo. Dominick quien desde el principio había estado presenciando ese acto se encontraba para nada feliz, parecía el mero diablo después de observar ese teatrito de su amigo y “Cuñado”. Joder estaba que mataba a todos y lo iba a hacer. Se acercó hasta Gustavo y le susurro,— Divirtiéndote con mi amigo ¿Eh? ¿Te gusta meterte con alguien que tiene novia? Muy mal Gustavo, muy mal. Albert quién estaba cerca escucho eso. ¿Qué demonios? El no tenía pareja, estaba soltera y le sorprendía que alguien como Dominick se metiese en cosas de su “Cuñado” no debería de importarle que es lo que hace y mucho menos con quienes se mete. —Oye,— llamo su atención mientras le tocaba el hombro,— No le digas esas cosas, lo que dijiste es fal... —Callate. El gruñido que tiro Dominick hizo que Albert retrocediera. Por más que se pregunte que estaba pasando no encontraba una puta respuesta. —Amigo..—trata de calmarlo, a un lado se encuentra Gustavo con la cabeza gacha mientras sujetaba con fuerza los bordes de su camisa, totalmente avergonzado. —¿Amigos? Albert se iba acercar a Gustavo pero una mano lo detuvo.— Ya vete. Con ese advertencia toma a Gustavo y rodea sus brazos alrededor de su cintura no dejando que aquellos se toquen. ¿Por qué se estaba comportando como un imbecil posesivo? El mismo se pregunta aquello, estaba realmente enojado. —Sueltalo,— advirtió Albert ya con el enojo fluyendo por sus venas, veía a Gustavo incómodo pero a la vez relajado tal vez se debía a la situación extraña que estaba pasando. —Deja de joder hijo de puta. Y esas palabras bastaron para abalanzarse encima a dominick. Gustavo, cayó al suelo por el golpe que recibió el mayor ya que estaba cerca y prácticamente Albert lo había tirado como si no importase, pero sí que le importaba solo estaba enojado por lo imbecil que estaba siendo su amigo. Aquellos dos parecían animales, peleando por un trozo de carne. Los golpes no cesaban, es más parecía que la pelea jamás iba terminar. Ambos tenían los nudillos rojos y llenos de sangre. Albert dejo ir un puñetazo en la nariz de Dominick que al recibir el impacto se desequilibrio y cayó al suelo. Aquello fue una oportunidad para Albert quien se subió encima del mayor para seguro con la pelea absurda que estaban teniendo. Dominick rápidamente hizo un movimiento, haciendo que el cuerpo fornido de Albert ruede por el suelo, aprovechando eso Dominick tomo el control y comenzó a arremeter contra el menor. Gustavo estaba en shock, paralizado, sin saber que hacer. De pronto, no sabe cómo fue que los amigos llegaron aunque no se sorprendía de podía escuchar los golpes a pesar de la música. Los otros hicieron que se separaran, dejando atrás aquella pelea demasiado estúpida y absurda. ¿Que demonios Con todo? ¿Que demonios con Dominick? ¿Que demonios con su actitud? Por los demonios y sus otros demonios, tenía miedo. Podía ver el rostro ensangrentado de Dominick y el de Albert, joder y el quería poder ver cómo estaba el hombre con el que se estaba besando pero su cuerpo lo llevo de inmediato a Dominick, a pesar de lo que le dijo se tiró encima de su cuerpo y se puso a llorar podía escuchar los quejidos de dolor del mayor pero poco le importo. La hermana de Gustavo llegó llena de pánico y miedo a la cocina, encontrándose con la imagen de su novio y uno de sus amigos sangrando y llenos de moretones, pero lo que hizo que su corazón se oprimiera fue ver a su hermano abrazado a su novio mientras lloraba, le dolía el corazón pero también ardía en rabia porque después de todo ella también veía el hilo rojo. Y ella no podía dejar que Gustavo le quitase lo que más ama, Dominick. Continuara...... Nota: ¿Se lo esperaban o no?
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