Llevo a Solange a casa para luego ir a la mía. Me sorprendo al ver a mi padre sentado en el sofá, como si hubiera estado esperándome. —¿Papá? —me coloco frente a él. —José, siéntate. Tenemos que hablar —suelta con seriedad. Tomo asiento cuidadosamente, estoy perplejo y un poco asustado. —¿Qué sucede? —Es lo mismo que quisiera saber, ¿qué le está sucediendo a mi hijo? —cuestiona. —No... no entiendo. —Tú mamá y yo no te educamos para que hicieras esto —ubica el celular sobre la mesita que se encuentra delante de nosotros y reproduce el vídeo en donde golpeo a Bruce. ¿Cómo supo que se trataba de mí? —Papá, ese... —No intentes negar que eres tú porque pude darme cuenta con solo verlo una vez —asevera—. Ese tipo de comportamiento es intolerable y lo sabes. Creí que me habría librado

