—¿Qué haces tú aquí? —cuestiona. «Es lo que quisiera preguntar», pensé, pero no puedo decirle eso. La respiración me pesa y me sudan las manos. Estoy un poco nervioso. De todas maneras, necesito hablar con ella ya. No importa si Bruce está presente, quiero que sea testigo de que Somali dejará de depender de él muy pronto. —Tengo que hablar con Somali —declaro. —No está. —¿Qué dices? —lo miro incrédulo pues su coche se encuentra estacionado en frente de la acera—. Su auto está aquí. —Lo único que debes saber es que no está, no tengo que explicarte nada más. Aquello me enfurece llevándome a pensar que quizás está aquí pero no quiere que la vea ni hable con ella. —Sé que está aquí —asevero. Lo hago a un lado y entro a la casa, vociferando su nombre. —¿Qué estás haciendo? —cuestiona

